Economía

¡Emergencia! Se acabó la batería y no pasa nada

Vivo en un lugar donde tenemos una carga administrativa suficiente como para pensar que los copropietarios disfruten de los servicios que se demandan como consecuencia de pagar por administración U$ 1.25 por metro cuadrado. Edificio de 70 apartamentos de diferentes medidas, que tienen un área rentable de 17.881 metros cuadrados de construcción, ofreciendo una cantidad de ingresos para administrar y gestionar esa empresa llamada condominio.

Al completar 20 días sin entender cómo pueden ocurrir situaciones como las que les comparto a continuación, consideré importante esta reflexión, porque refleja muchas de las cosas que pasan en nuestras organizaciones, de todo tipo, y que parecieran volverse comunes. Cierto día ingresé al gimnasio y observé que un reloj puesto para apoyarnos en el manejo del tiempo mientras nos ejercitamos, estaba detenido; la primera esperanza es confiar que se cambiará la batería; así fue como esperé varios días pero no ocurrió nada; pareciera ser que todos los responsables también se detuvieron.

Procedí a bajarlo de su sitio, extraer la batería y colocar el aparato en un lugar visible para dar a entender que se requería una acción; pasaron los días y efectivamente ocurrió algo; sorpresa, el reloj fue guardado. Procedí a hablar con el administrador y ponerlo en antecedentes solicitándole que por favor actuara.

Pero para mi sorpresa no pasó nada, entonces consideré que el tema era el presupuesto para comprar una batería de cinco quetzales, por ello ofrecí que la donaba, entre risas dijeron que eso no era necesario, pero siguieron sorprendiéndome, el reloj seguía guardado, los días seguían pasando y todo parecía normal, no pasaba nada.

Cambié la estrategia y me dirigí a los jóvenes de la limpieza para pedirles que procedieran a sacar el reloj y llevar a cabo la acción de colocar la batería, pero apareció otro gran problema, el jefe ya sabe pero no ha dicho nada, en consecuencia no podemos hacer nada.

Sé que la historia refleja lo que pasa en empresas donde a ciertos personajes, que no son ejecutivos, por que no merecen ese nombre, no les preocupa la falta de materia prima, el incumplimiento de una promesa hecha a un cliente, una llamada pendiente, pagar oportunamente a sus proveedores o clientes, en fin, que peligro que no pase nada y nos acostumbremos a guardar las cosas en cambio de actuar.

Mientras nuestra cultura de ejecución sea tan pobre, sonrisas y amabilidad no serán suficientes y nuestro deseo de excelencia empresarial estará solo en los ejemplos de otros, dedicándonos a vivir en emergencia. Hasta la próxima.

ESCRITO POR: