Economía

Faltan millones y el protocolo con Honduras

La semana pasada, autoridades del Ministerio de Finanzas (Minfin) informaron en el Congreso que los ingresos fiscales se habían quedado cortos en Q5 mil millones, de lo cual se estima que Q2 mil 3 millones corresponden a impuestos que se cobran en aduanas.

Por Álvaro Raúl Sarmiento

Se podría suponer que el descubrimiento y neutralización de fenómenos como el de la Línea desde hace más de seis meses, debería haber provocado un aumento en la recaudación aduanera, lo que al parecer tampoco sucedió.

¿Qué podrá estar sucediendo? ¿El volumen y valor de las importaciones no es el esperado por una contracción en la demanda tal vez provocado por el ambiente electoral del presente año, en otras palabras, los empresarios prefirieron guardar su plata e importar poco?

Independientemente de estos factores, lo que sí es viable y constituye un deber, digamos que urgente, es apoyar los procesos formales y sostenibles de modernización aduanera.

Se parte de una base positiva, ya que la normativa que rige a la SAT permite cierto grado de flexibilidad, que no poseen otras instituciones del Estado. Esto facilita diseñar e implantar un proceso de Mejora Continua y la gestión del Recurso Humano -columna vertebral del cambio- sin caer en la falacia que todo debe esperar al 15 de enero próximo.

Las autoridades del Minfin también informaron que están esperando un desembolso de US$125 millones de parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para apoyo presupuestario.

Normalmente, los créditos de la banca de desarrollo son acompañados de medidas y obligaciones que buscan mejorar la gestión gubernamental y evitar repetir crisis fiscales. Sería lógico esperar que las instituciones de crédito internacional señalen la necesidad de una seria modernización del aparato fiscal y especialmente la aduanera.

De igual manera, Humberto López, director tdel Banco Mundial (BM) para Centroamérica, afirmó que están apoyando a las nuevas autoridades guatemaltecas para alcanzar una reforma en la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), lo que incluye a la Intendencia de Aduanas.

Los dos bancos, BID y BM, así como programas de asistencia técnica del FMI y de USAID tienen una extensa y profunda experiencia en apoyar y financiar procesos de modernización institucional y específicamente de aduanas, con la ventaja que conocen desde hace mucho las peculiares condiciones del país, asimismo acompañan de cerca todo el proceso, negociando condiciones de desembolso, lo que permite asegurar que el financiamiento va cumpliendo los objetivos que se autoimpuso el país.

Este apoyo será fundamental para el nuevo gobierno, pero no menos esencial la voluntad política local en el Congreso para modificar la legislación necesaria o en el Poder Ejecutivo y el propio Directorio de la SAT para coordinar y liderar un proceso estratégico, profundo, una cirugía de corazón abierto

Es importante recordar lo elemental: el mundo sigue su rotación y no va a detenerse para que el nuevo gobierno se asiente, para el caso, la semana pasada, el Congreso de Honduras aprobó el Protocolo Habilitante para conformar la Unión Aduanera entre ambos países.

La idea central es formar un territorio aduanero único, con libre circulación de personas y bienes entre Guatemala y Honduras, herramienta que se espera beneficie a ambos países.

Esto requiere que el Legislativo ratifique dicho Protocolo y asumir nuevos compromisos que involucran a instituciones gubernamentales hoy día con presencia en frontera, particularmente la SAT. De igual modo, se espera que los países miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) aprueben el Acuerdo Sobre Facilitación del Comercio.

De la región, Nicaragua, Belice y Panamá ya lo aprobaron. Dicho instrumento incluye elementos que reforzarán el proceso de modernización aduanera que se pretende realizar, por lo que sería importante iniciar el proceso de consulta y aprobación legislativa.

La agenda está llena y no puede ni debe esperar para el 14 de enero.