Economía

Gestión aduanera y competitividad

La semana pasada se realizó en Guatemala el IX Foro de Competitividad de las Américas, con el lema “Instituciones fuertes = más Competitividad”, importante actividad que sirvió para compartir buenas prácticas en competitividad.

Hace más de 20 años participé en uno de los primeros ejercicios para medir la competitividad de sectores productivos en Centroamérica, con apoyo del BID y usando el Competitiveness Analysis of Nations. Seguramente la metodología ha evolucionado sustancialmente, pero al final se busca lo mismo, una herramienta útil que oriente y priorice esfuerzos para mejorar en temas críticos. Es importante priorizar, ya que no es lógico pretender entrenar para ser al mismo tiempo el mejor maratonista y nadador de una Olimpiada.

Uno de los más importantes mecanismos para medir la Competitividad es el Reporte Global de Competitividad, que en su edición 2015/2016 sitúa a Guatemala en el puesto 78 de 140 países. Si queremos compararnos con Mesoamérica, Panamá es el 50, Costas Rica el 52, México el 57 , El Salvador 95, Honduras 88 y Nicaragua el 108.

El informe marca como ventajas competitivas: calidad de la electricidad, disponibilidad de personal calificado, apertura comercial y a la inversión extranjera directa, flexibilidad del mercado laboral, acceso a financiamiento y transferencia de tecnología.

Las principales desventajas competitivas: uso de fondos públicos, credibilidad del sistema político, costos de seguridad y credibilidad de la policía, asimismo calidad de la educación.

Si Guatemala pudiera aparecer en una fotografía con países de similar competitividad, apareceríamos “vecinos” de Ecuador, Croacia, Ucrania, Uruguay, Grecia y Brasil.

Este ranquin depende de muchos factores, uno de ellos, la eficiencia en la gestión aduanera. Es interesante descubrir que en el caso de Guatemala, dicha eficiencia está en el puesto 104. De esto se podría deducir que el tema aduanero no aporta a la mejora de la competitividad nacional, por lo tanto concentrar y priorizar esfuerzos en esa área podría mejorar el ranquin de Guatemala para los próximos años.

La Organización Mundial de Aduanas (OMA) fundamenta buena parte del esfuerzo por mejorar la competitividad desde la aduana, a través de mecanismos como el Convenio de Kyoto Revisado (CKR), considerado como el principal instrumento de facilitación del comercio en el marco de la OMA y en buena medida dicta los principios básicos que debe cumplir cualquier aduana para ser calificada como moderna.

Este convenio es parte del Paquete de Competitividad de la OMA (ECP), que integra una serie de elementos; convenios, estándares, recomendaciones y directrices para orientar a las administraciones aduaneras —incluida la SAT— en el esfuerzo por mejorar la competitividad.

Los instrumentos del Paquete ECP se dividen en seis grandes áreas de trabajo:

1. Transparencia y previsibilidad.

2. Procedimientos modernos y formalidades aduaneras.

3. Uso de la información y de las tecnologías de comunicación, estándares internacionales y Ventanilla Única.

4. Cooperación y alianzas; guías y modelos de convenios internacionales para el intercambio de información, Gestión Coordinada de Fronteras.

5. Medición y gestión de desempeño: tiempo invertido en importación de mercancías. Guías para mejorar la eficiencia de los procedimientos aduaneros.

6. Otros temas: propiedad intelectual, reglas de origen, integridad de personal.

En resumen, el tema de la competitividad nacional sigue siendo altamente prioritario. La gestión aduanera debe mejorar sustancialmente para influir positivamente en el índice de competitividad nacional.

Instituciones como la OMA indican el camino más adecuado y viable para este fin.

Como cualquier meta personal que se quiere alcanzar, ¿en qué puesto del Reporte Global de Competitividad queremos posicionar a Guatemala en los próximos 3 o 4 años? ¿ Qué medidas se pueden tomar al menos en el área aduanera para cumplir esa meta? ¿Cómo se pueden aprovechar las orientaciones y guías propuestas por el ECP?