Economía

Hijos con Exito Financiero

Como responsables de su formación debemos desarrollar en ellos una disciplina financiera que les permita llegar a adultos bien preparados para poder administrar su dinero como se debe.

Por Eduardo Palacios

Un niño que no ha sido ejercitado en el manejo y control de su dinero no ha podido desarrollar un carácter responsable para enfrentar como adulto la tentación del gasto desordenado. Eso le hará una persona inmadura e incapaz de administrar su dinero correctamente y un candidato seguro para el desastre financiero por su falta de preparación.

A los niños conviene enseñarles desde pequeños a gastar su dinero en cosas que les traigan un provecho personal. Así mismo, debemos inculcarles que el dinero que eviten gastar se convertirá en su ahorro y que este capital les permitirá obtener cosas mayores. La niñez también, es ideal para desarrollarles un corazón generoso que busque ayudar al necesitado y honrar a Dios con una parte del dinero que les damos regularmente.

El dinero forma y desarrolla nuestro carácter a través del proceso de ganarlo, gastarlo e invertirlo. Por ello estamos obligados a ejercitar a los niños, desde temprana edad, en la administración de su dinero. Para lograr esto, les recomendamos usar nuestro método administrativo financiero GADI, de los tres recipientes. El niño podrá distribuir su dinero así; 15% en el recipiente de DAR para darle 10% a Dios y un 5% para compartir con alguien necesitado. El otro 10% en el de AHORRAR para INVERTIR, y el 75% restantes en el de GASTAR. En esta forma gráfica, ellos podrán visualizar lo presupuestado con facilidad y así lograrán manejar y controlar su dinero fácilmente

El dinero del recipiente de GASTAR le deberá durar al niño todo el período para el que se lo dimos. El deberá aprender a controlar sus salidas gastando este dinero solo en lo que es de provecho para él.

Los hijos irán aprendiendo poco a poco, incluso cometiendo errores en el gasto como nos ha pasado a nosotros los adultos. Si tú ves que el dinero destinado al gasto ya se les terminó antes de tiempo, NO LOS SAQUES DEL APURO. Deja que su error sea su maestro. No cedas a la tentación de quererlos ayudar a salir del problema. Piensa que es mejor que sea ahora y no después, que pasen penas económicas por no saberse controlar.

Sentémonos con los hijos a planificar sus proyectos de inversión con el dinero que logren juntar en el recipiente de ahorrar. De esa manera aprenderán a ponerse objetivos y luchar por alcanzarlos. Como sucede en todo proceso de enseñanza, se nos demandará invertir de nuestro tiempo, energía y atención en la tarea de adiestrar a los hijos en el manejo de su dinero. Dicha tarea quedará terminada cuando los veamos hacer bien las cosas por su cuenta.

Si ya tienen edad de hacerlo, animémoslos a trabajar en vacaciones y en sus períodos libres. Solo trabajando es como aprenderán a valorar lo que es invertir de su tiempo y esfuerzos en la tarea de generar el dinero que después nos sirve para gastar, ahorrar y dar. Los matrimonios con éxito financiero educan a los hijos dentro de su misma cultura financiera en cuanto al trabajo, orden, frugalidad en el gasto, la planificación, la diligencia y la inversión. Estos tienen la misma visión que sus padres en cuanto a la riqueza y la forma de obtenerla. Saben que en la vida tendrán que sacrificar algo para obtener algo. Han visto a sus padres equilibrar el trabajo con la diversión, la cual hacen de acuerdo a sus posibilidades. Han visto que no se dejan influir fácilmente por las marcas, la tele o sus amistades y vecinos para comprar lo que ellos compran.

Han aprendido a vivir contentos y con gratitud con lo que tienen. Nunca han visto una actitud de conformismo en sus padres, pues estos constantemente luchan para llegar a alcanzar más. Son ahorradores y tienen mentalidad de inversionistas compulsivos. Sus padres les han formado un carácter lleno de valentía y arrojo para enfrentarse al miedo de emprender algo, el cual saben superar. Sus padres saben que este carácter solo se desarrolla lejos de un ambiente protegido y sin riesgos. Desde niños los hicieron vendedores ya que solo enfrentando clientes, corriendo riesgos y teniendo responsabilidades, obtendrían la actitud y el arrojo para hacer fortuna. No serán personas con temor a independizarse y comenzar algo por cuenta propia cuando grandes. Buscaran generar riqueza por sí mismos sintiendo satisfacción de poder avanzar por sí solos. En mi libro “Cómo Hacerla en la Vida”, conocerás de este y otros útiles temas.