Economía

Juntas directivas más profesionales

Gobernar una empresa familiar exige formación, experiencia y una gran dosis de sabiduría para llevar el negocio de una forma objetiva.

Por Carlos Luna Rivara

La Junta Directiva (JD) es el órgano clave en un sistema de gobierno corporativo basado en buenas prácticas, pero principalmente en empresas familiares, en donde confluyen aspectos emocionales —la familia—, racionales —la empresa— y de negocios —la propiedad—.

Por ello, una JD profesional debe entender su aporte al resultado de la empresa y facilitar la perspectiva integral de la misma, incluyendo la visión de los intereses diversos, y algunas veces divergentes, que se presentan.

La JD debe ser la principal instancia de comunicación, discusión y toma de decisiones importantes para la empresa. Por lo tanto, la JD es el corazón y el cerebro del gobierno corporativo.

El resto de las áreas de conocimiento, tales como finanzas, mercadotecnia, operaciones, tecnología, gestión del talento o ventas, proporcionan herramientas funcionales muy útiles para analizar la realidad del negocio, pero su visión de la empresa es necesariamente parcial.

En un mundo cada vez más globalizado e interconectado, lo que se requiere no es acumular información especializada, sino ser capaces de sintetizarla e integrarla correctamente. Y esa es la tarea clave del primer ejecutivo —gerente general, director ejecutivo, CEO, etc.— para trabajar con la JD, pues es el responsable de proveer a los directores de la información en la cantidad y calidad precisa para que ese órgano colegiado ejerza su rol eficazmente.

En mi experiencia trabajando con empresas familiares he observado que una JD profesional aporta las siguientes ventajas: a) limita las interferencias de los diferentes accionistas y/o de las ramas familiares —cuándo la JD tiene miembros independientes—, b) proporciona disciplina directiva, c) el contraste de opiniones ayuda a la toma de decisiones de forma más objetiva y ágil, d) promueve el mejoramiento continuo del primer ejecutivo, e) fuerza a rendir cuentas y explicar desviaciones, f) aporta riqueza al debate y estos son menos emocionales, g) facilita el control de la compañía y h) arbitra, dirime y objetiva la relación entre ejecutivos, directores, accionistas y familiares.

La JD ha experimentado una importante evolución, al pasar de ser considerada como un órgano casi exclusivamente de control de la alta gerencia y de supervisión de ciertas materias concretas, a un órgano clave para la definición de la orientación y ejecución estratégica, y del apoyo en el análisis y solución de problemas en empresas familiares.

Un objetivo relevante desde el gobierno corporativo debe ser constituir una JD con una clara separación de la función directiva y de la función ejecutiva.

Asimismo, es esencial que sus miembros cuenten con los perfiles adecuados para aportar valor, lo que permitirá generar discusión y debate y se podrán revisar en profundidad los temas clave desde la libre expresión de distintas opiniones fundamentadas. Entonces, ¿la JD de tu empresa familiar es profesional?

mauriciogaritag@gmail.com