Economía

Pérdidas del Banguat

Ante la escasez de recursos en el Ministerio de Finanzas, han surgido iniciativas para modificar el Presupuesto de Gastos del Estado de 2016, con la idea de transferir un pago al Banco de Guatemala (Banguat) para financiar el costo de la Política Monetaria.

Por José Molina Calderón

José Molina Calderón
José Molina Calderón

Dos Presupuestos anuales

El Banguat maneja dos presupuestos anuales. El primero, el Presupuesto Operativo, que se financia con los ingresos ordinarios de un banco central y que consiste en los intereses que devengan las inversiones de las Reservas Monetarias Internacionales. Los gastos de este presupuesto son los de ordinaria administración de un banco central, y las inversiones necesarias para la operación normal.

El segundo presupuesto es el de la Política Monetaria. Los gastos consisten en las operaciones que lleva a cabo el Banguat en la compra y venta de dólares para mantener relativamente estable el tipo de cambio del quetzal en relación al dólar. El ciudadano de a pie lo que conoce es justamente la estabilidad de ese tipo de cambio y de la inflación. Mantener a raya la inflación es la tarea principal del Banco de Guatemala, y si se le dispara surge una frase popular en esta columna: la inflación es botagobiernos.

Guatemala, país estable

Guatemala ha sido un país con una larga trayectoria de tipo de cambio fijo, aunque al Banguat le gusta decir que es flexible.

Desde 1924, en que nació la moneda nacional el quetzal, a razón de un quetzal por un dólar, y hasta principios de la década de 1980, el quetzal se mantuvo a la par del dólar, e incluso valía un centavo más. A partir del último año mencionado ocurrieron unos problemas monetarios, cambiarios y crediticios que provocaron el rompimiento de esa paridad. En las últimas tres décadas, la tasa de cambio pasó a US$7.70 por dólar, que es la que rige actualmente.

¿Por qué hubo esa devaluación monetaria? La respuesta es porque el gobierno central, a través del Ministerio de Finanzas, tuvo enormes déficit fiscales. El Banguat, que centralizaba las Reservas Monetarias Internacionales, se quedó sin dólares y en su afán de dirigir la Política Monetaria estableció controles de cambios, dio subsidios en la tasa de cambio y en las tasas de interés, llegando a la tasa del 60% anual de inflación en 1990.

En el período de 1982 a 2002, las pérdidas del Banguat para subsidiar la Política Monetaria, llegaron a cerca de Q16 mil millones. Con la reforma que se hizo a la Ley Orgánica del Banguat en el 2002, se legisló para que esas pérdidas fueran financiadas mediante un bono emitido a largo plazo y a tasa de interés cero. Sin embargo, ese bono nunca fue emitido y el Banguat se quedó como novia vestida y alborotada, que no llegó al matrimonio.

Financiamiento de las pérdidas

Bajo la nueva regla de la Ley Orgánica del Banguat, sus pérdidas, las que llama Deficiencias Netas, se incluyen en el Presupuesto de Ingresos y Gastos del Estado de cada año, y se pagan mediante entrega de Bonos del Tesoro con un año de retraso. Sin embargo, esos pagos no se han hecho en los años 2002, 2011, 2012, 2013 y ni ahora en el 2016. Para una orientación en cifras, son mil millones de quetzales al año.

En cifras exactas, las pérdidas acumuladas desde el 2002 en adelante son de Q12 mil 153 millones, y lo que le ha pagado el Ministerio de Finanzas con Bonos del Tesoro es de Q4 mil 145 millones, por lo que las Deficiencias Netas pendientes de restituir son de Q8 mil 8 millones, para un período de 14 años.

Tarea del Banco de Guatemala es recoger la liquidez que se provoca por los déficit del Ministerio de Finanzas, y por la liquidez que provocan las remesas familiares y las exportaciones.

Si bien el sistema existente para financiar las pérdidas del Banco de Guatemala no es perfecto, evita una bomba atómica de tipo monetario que puede estallar más adelante, provocando de nuevo inflación galopante. Por esta razón, no conviene transferir las partidas presupuestarias a favor del Banco de Guatemala a otros destinos, cualesquiera que sean. No hay plan B.