Economía

Una tienda que rompe estereotipos

La pasión por el patinaje no es casualidad en la vida de Jacobo Aguilar Sáenz, quien desde los 8 años descubrió en esta actividad extrema su espíritu de lucha y superación que han marcado cada etapa de su vida.

Por Natiana Gándara

Jacobo Aguilar atiende de manera personalizada a sus clientes en la tienda FS Skateshop. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)
Jacobo Aguilar atiende de manera personalizada a sus clientes en la tienda FS Skateshop. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

A sus 37 años ha logrado superar obstáculos, adversidades, prejuicios y estereotipos que enfrentan las personas apasionadas, en este caso, por el patinaje o skatebording.

Nada lo detuvo para abrir su propio negocio.

Empieza la aventura

Iniciaba la década de 1990 y Aguilar quería aprender a surfear. Hizo sus primeros intentos en patinetas de plástico y luego descubrió un lugar cerca de su casa donde habían sido habilitadas rampas para patinaje. Fue así como se sumergió en ese mundo.

Poco a poco su esfuerzo fue reconocido y puso en él sus ojos un cazador de talentos, quien lo apadrinó para que participara en varios concursos nacionales e internacionales en los que ganó varios reconocimientos.

Después de varios viajes y antes de graduarse del nivel medio, Aguilar y un amigo se percataron de que en Guatemala no existía una tienda especializada en accesorios y ropa para patinadores, por lo que decidieron empezar a comprar artículos en tiendas de Estados Unidos que al regresar colocaban de manera creativa en su habitación o en el garaje, e invitaban a sus amigos y conocidos interesados en adquirirlos.

El apoyo de los padres de Jacobo ha sido fundamental y aún lo acompañan en todas las decisiones que ha debido tomar en su trayectoria deportiva y, luego, en su etapa de emprendedor.

Jacobo Aguilar fundador de tienda para skaters FS Skateshop, hace varios años se dedica a patinar. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)
Jacobo Aguilar fundador de tienda para skaters FS Skateshop, hace varios años se dedica a patinar. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

La transición de la tienda improvisada a un negocio formal llevó a Aguilar por varios intentos.

Los primeros locales que estableció, junto a socios, fueron Guate Skate y luego Skateshop yFish Side. Este último funcionó también como un lugar para patinar, pero en una Semana Santa un atentado causó un incendio.

Sin temor a nada

En ese intermedio, Aguilar también fue objeto de asaltos y otra de sus tiendas fue vaciada. Pero esto no detuvo al joven emprendedor, sino al contrario, le dio más fuerzas para seguir.

En medio de esa situación nació su primogénito Juan Diego y se convirtió, tanto para él como para su esposa, Ana Lucía González, en el principal motor para luchar por sus sueños.

Este era el cuarto intento y Aguilar no se rindió ante lo que se avizoraba como el fin para su tienda. Decidió esta vez recorrer el camino solo.

Comenzó el proyecto con pocos artículos y sabía que no sería fácil, pero el skateboarding enseña a “caer y levantarse infinidad de veces, y lo importante es no dejarse vencer”, afirma.

“Cuando uno patina se concentra. Con más apoyo habría más jóvenes sanos y con actitud de superación”.

Jacobo Aguilar Sáenz,

propietario de FS Skateshop

La tienda FS Skateshop lleva 14 años de funcionar en el Centro Comercial Real América, 7-20, Avenida de Las Américas, zona 13.

En el período del 2008 al 2012, Aguilar vivió dos experiencias gratificantes, una fue el nacimiento de Isabella, su segunda hija, y la otra, la invitación de la Dirección General de Educación Física (Digef) para que recorriera todo el país y enseñara patinaje a niños de escuelas públicas.

El emprededor dice que se diferencia por su disponibilidad para compartir sus conocimientos con nuevos patinadores, además de que él mismo fabrica, repara y diseña las patinetas al gusto del cliente, lo cual califica como un trabajo cien por ciento personalizado.

Afirma que la permanencia en el negocio se debe a la constante innovación, productos de calidad y marcas que ofrece.

En la actualidad apoya a jóvenes talentos del patinaje, abrió una pequeña galería y exposición en su tienda e imparte clases de francés a niños de 4 años, lo cual refleja la diversificación del negocio.