Opinión

Ventana

El encanto de la Cuarta Catedral

Rita María Roesch

El loable esfuerzo que realiza el Patronato de la Catedral para rehabilitar el complejo monumental de la Catedral de San José y del Palacio Arzobispal ¡es una noticia positiva que a muchos guatemaltecos nos provoca profunda emoción y entusiasmo! Estimados lectores, sugiero que, antes o después de leer este artículo, busquen en youtube; “Tráiler de documental Catedral final, enero 2017 cambios finales 2”. Los tres minutos de este video presentan imágenes extraordinarias. Muestran por qué nuestra ciudad colonial fue declarada en 1979 como Patrimonio Mundial Cultural y Natural por la Unesco. En mi opinión, su mensaje velado es el mismo del Santo Hermano Pedro: “Solo una Antigua Guatemala tenemos. Si dejamos que pierda su alma, no la recobraremos”, susurró el Clarinero.

Hace unos 40 años, el alma de la ciudad, la comunidad de los antigüeños, su identidad, seguía viva. El aura de misterio, de magia, de respeto a su ciudad permanecía. Las antiguas leyendas, fruto de la tradición oral transmitida durante generaciones, estaban vigentes. Durante las pláticas familiares, en serio o en broma, narraban que habían escuchado el grito de la Llorona al pasar frente al Tanque de la Unión, o haber visto por el Convento de Capuchinas, a media noche, al Sombrerón, ese duende vestido de negro, con su pequeña guitarra al hombro, jalando una mulita, buscando la casa de Margarita para tirarle piedrecitas en la ventana y cantarle coplas de amor.

Sin embargo, con el paso de los años, los aires de la modernidad soplaron sobre la ciudad. El gobierno municipal fue cooptado por personas corruptas. La seguridad en los barrios desapareció. Nunca hubo un buen manejo de la basura, ni del agua potable, ni mantenimiento de los drenajes, ni planificación para conservar el trazo antiguo de Juan Bautista Antonelli con el crecimiento urbano. La población local, el alma verdadera de la ciudad, perdió su conexión. La Antigua, a pesar de ser el imán turístico de Guatemala entera con un millón de visitantes anuales, se fue apagando. Fue así como se formó el Patronato de la Catedral de la Antigua. Asumió la iniciativa de remozar el magnífico complejo de la Catedral y del Palacio Arzobispal, que comprenden 10 mil metros cuadrados. Su monumentalidad significó la relevancia que logró la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala a partir de 1566.

Es importante señalar que no hubo una, sino varias catedrales. La primera catedral fue construida en Almolonga. Luego, la segunda, ya en la Antigua, el obispo Francisco Marroquín recomendó construirla en 1543. Fue demolida más tarde. La tercera catedral estuvo a cargo del maestro José de Porres. Fue iniciada en 1669 y elevada al rango de Catedral Metropolitana en 1743. Los terremotos de Santa Marta, en 1773, derrumbaron gran parte de su conjunto monumental.

Para mí el remozamiento actual da vida a una Cuarta Catedral que le imprime un encanto especial. El Patronato ya logró la primera fase de su sueño: rehabilitar su fachada. ¡Que inspira! Ahora van por la segunda fase: rehacer las 63 cúpulas y las majestuosas naves en su interior. ¡Extraordinario! Y la tercera fase de este gran sueño es que los espacios del Palacio Arzobispal se conviertan en centros de formación de emprendedores en las artes y pequeños negocios productivos que, aprovechando el atractivo mundial de la Antigua, lleven prosperidad a muchos municipios que querrán ser sus aliados. Para cumplir con la segunda y tercera fases de este sueño inédito, además del esfuerzo del Patronato es necesaria la participación de todos los antigüeños. “Porque solo una Antigua Guatemala tenemos, y si la perdemos no la recobraremos”.

clarinerormr@hotmail.com