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25/01/12 - 00:00 Cultura

Horrores idiomáticos y algo más...: De nuevo el verbo haber

El verbo “haber” tiene dos funciones: una, como auxiliar en las formas compuestas de la conjugación, y entonces se conjuga en todos los tiempos, modos, personas y número (excepto cuando es auxiliar de sí mismo)

POR MARÍA DEL ROSARIO MOLINA

“Hemos estudiado la arquitectura gótica”. “Habían dicho que irían a conocer la catedral de Notre Dame en París”. “Hubieran querido ver otras catedrales góticas, como la de Chartres, también en Francia”. “Han gozado visitando las catedrales góticas de Burgos en España, de Milán en Italia, de Colonia en Alemania y la Abadía de Westminster en Londres, Inglaterra”. “Cuando regresen habrán visto muchas iglesias más”. “Han viajado con la ilusión de conocer las catedrales góticas”.

En la otra función, como verbo impersonal, únicamente se utiliza en la 3a. persona del singular, en todos los tiempos y modos: “Hay muchas personas que quieren visitar las catedrales góticas” o “somos muchas las personas que queremos…”. Jamás se dice “habemos” —es totalmente incorrecto el uso de esa palabra—. Igualmente, con la acepción arcaica equivalente a “tener” ha dejado de utilizarse: “Habemos muchos bienes”; “Hubieron 12 hijos” —por fortuna ya casi es cosa del pasado tener una familia tan numerosa—. Prosigo con la forma impersonal: “Hubo muchas catedrales neoclásicas que también vimos, como la de San Pablo, en Inglaterra”. “Ha habido —no “han habido”— catedrales que han sido destruidas por bombardeos”. “Habrá tiempos en que las catedrales y otras edificaciones necesiten una restauración”.

Explico por cuál razón el verbo en su función impersonal solamente se usa en la 3ª. persona del singular y también el porqué de usarlo mal: toda oración tiene generalmente un sujeto, ya sea explícito —presente en la oración— o bien implícito. Pongo ejemplos. Explícito: “Yo gusto de ver las catedrales góticas”. Implícito: “Gusto de ver las catedrales góticas”. En la primera oración el sujeto explícito es “yo”, en la segunda se ha suprimido y queda “implícito, tácito o desinencial” —la nomenclatura no importa—. Muchas oraciones tienen también un objeto directo o complemento directo: “Juan admira las catedrales góticas”. ¿Qué es lo admirado? Las catedrales góticas. “Juan las admira”. Se ha cambiado “las catedrales…” por “las”. Igualmente se puede cambiar por “lo, los, la, las”.

Cuando no hay un sujeto explícito o implícito la oración es impersonal. No tiene sujeto, solamente un objeto directo que algunas personas confunden con el sujeto: “Hay magníficas catedrales góticas” no tiene sujeto, solamente objeto directo: “Las hay”.” Hubo muchas edificaciones góticas” se puede conmutar por “las hubo”, sin sujeto, y sí con objeto directo. Sé que eso es difícil, pero es estudio obligado en la primaria.


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