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08/02/12 - 00:00 Espectáculos

“Una película es como un hijo“

Ser madre le sirvió a Verónica Riedel para rodar su ópera prima Cápsulas, cinta que se estrenará el 17 de febrero en el país, la cual le ha dejado varias lecciones sobre la familia, experiencia que se suma a la alegría de ver sus proyectos cada vez más cerca de Hollywood.

POR ALFREDO VICENTE

La realizadora guatemalteca conversó con Prensa Libre.

El lunes habrá un videochat con Riedel, en Facebook, a las 11 horas.

¿Aún recuerda el pensamiento que dio origen a la filmación de Cápsulas?

Tengo tres hijos adolescentes. ¿Cómo educo a un niño en este país? ¿Qué le digo qué es malo y qué es bueno? ¿Cuándo le tapo los ojos y cuándo no? De esas preguntas nació todo.

Preguntas que se hacen muchos padres de familia todos los días...

Lo que pasa es que nos callamos. Tenemos un vecino que sabemos que es corrupto, pero mejor no lo decimos porque nos matan. De eso se trata la película, de todo lo que no decimos. Un niño de 12 años —el protagonista— lleva la película sobre sus hombros. Sebastián Gereda —Fonsi, en el filme— vive en una familia disfuncional. Sus papás están separados y su padrastro no anda en rutas buenas, y el pequeño se da cuenta. De ahí parte todo. Es un niño que filma video. Me inspiré en la historia de mis hijos, porque grababan con su cámara.

¿En qué le ayudó como madre filmar Cápsulas?

Una película es como un hijo, al que hay que tratarlo con amor incondicional. El proyecto tiene su propia vida. La experiencia de ver cómo algo tuyo deja de ser tuyo, porque tiene que ver con otra gente se parece mucho a tener un hijo. La película es un proyecto de más de 65 personas al que se le ha unido más gente ad honórem. A su vez, ser madre me ayudó muchísimo en cómo organizar.

¿Qué camino le queda a la cinta por recorrer después de su estreno en Guatemala?

Todavía me la piden para varios festivales. Está confirmada para presentarse en muestras de Austria, EE. UU., Canadá e Italia.

¿Ha pensado en proponerla para festivales como Cannes?

Para los Óscar hubiera podido ser, porque cumplía con el requisito de que fuera una película guatemalteca hecha en el país al cien por cien. Un grupo de cineastas me ayudó a prepararla para proponerla a la Academia de Hollywood, pero faltó tiempo.

En Cannes las películas son más contemplativas, es un cine más europeo, al que no pertenece Cápsulas. Siento que esta es más estadounidense. Son dos cines diferentes.

Cuéntenos del nuevo proyecto titulado Kiko.

Tengo cuatro guiones más, pero Kiko fue premiado en octubre, en un concurso de guión de Sundance. De 200 eligieron a 12, y gracias a Dios, entre esos estaba el mío. Cuatro premiados guionistas de Hollywood se reunieron conmigo para sugerirme cambios en el guión y tengo que decidirme por uno. Cada guionista le ha dado una temática diferente a la historia. La original era de un niño con coraje y el amor que tiene hacia su hermana.


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