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1ra. Entrega.
Nuestra gente en los Estados Unidos.
Más de 1.5 millones de guatemaltecos en EE.UU.,
aun a riesgo de perder la vida, van tras el sueño americano. quienes
han logrado burlar el control de la 'migra' son el pilar de la economia
de sus familias y de nuestro pais.
Por Luisa F. Rodríguez. Fotografías Jorge
Castillo, enviados especiales.
Las luces de las grandes ciudades los deslumbraron. Dejaron
atrás su entorno familiar, costumbres y amigos. De pronto, se vieron
en medio de un freeway sin saber a dónde ir. Hoy, Los Angeles,
Chicago, Georgetown, Washington, Miami o Houston son su nueva morada.
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| Mujeres kanjobales, oriundas de Huehuetenango, arreglan
macetas en un vivero ubicado en Indiantown, Florida. |
Las cifras extraoficiales señalan que son más
de 1.5 millones los guatemaltecos que han emigrado hacia Estados Unidos
en busca de un mejor futuro. Por irse "mojados", muchos arriesgan
su vida atravesando el desierto o surcando el mar. Mientras que otros,
que han ingresado con visa legal o falsa, extienden su estadía
casi de por vida.
La migración aumenta cada día, y hoy se pueden mencionar
comunidades con más de 50 mil guatemaltecos, como ocurre en Los
Angeles, Illinois y en la unificación de Washington, Virginia y
Maryland. Expresiones como "vos patojo", "adiós
chula" y "fijate pues" se repiten todos los días
en las calles y comercios de EE.UU.
Lo mismo ocurre con negocios, propiedad de connacionales, cuyas fachadas
están pintadas con los colores azul y blanco de la bandera nacional
y de cuyo interior salen las notas inconfundibles de la marimba. Pero
los guatemaltecos no sólo están presentes en las áreas
donde es mayoritaria la población latinoamericana. Año con
año aumenta el número de connacionales que se aventuran
a ir a Nebraska, Delaware, Georgia y Carolina del Norte y del Sur, entre
otros lugares, porque ahí las ofertas de trabajo son mayores.
Catalina García, quien tiene 52 años de residir en Chicago,
comenta que durante los años sesenta los guatemaltecos que vivían
en esa ciudad se contaban con los dedos de la mano, los alimentos típicos
eran imposibles de conseguir y el español no era un idioma común.
Pero eso ha cambiado. "Se hizo una cadena de familiares, amigos y
conocidos que se ayudaban mutuamente para salir de Guatemala y venir a
EE.UU.", agrega García. Ella afirma que es una de las más
activas en mantener las tradiciones de nuestro país en Chicago
durante cerca de 20 años.
Las olas migratorias
El éxodo hacia EE.UU., ha tenido sus variantes.
Según una investigación realizada por Norma Stolz y Nora
Hamilton, profesoras de la Universidad del Sur de California, la migración
centroamericana se divide en tres etapas.La primera ocurre entre 1890
y 1920, cuando se registraron unos 17 mil centroamericanos que vivían
en California. La segunda etapa se sitúa desde la década
de los años veinte hasta los sesenta, cuando los istmeños
arriban por motivos personales, para aprender inglés o residir
por un tiempo corto y luego retornar a sus países de origen.
El tercer período se inicia en los años setenta, cuando
los conflictos armados en Nicaragua, El Salvador y Guatemala se intensifican.
El 70 por ciento de los guatemaltecos que vive en Los Angeles emigra en
los años ochenta. Un informe del Gobierno norteamericano refiere
que 20 mil guatemaltecos reciben cada año la ciudadanía
estadounidense o la visa de residentes. El éxodo también
continúa. El año pasado, por ejemplo, 64 mil 824 connacionales
obtuvieron visas de turismo para ir a EEUU, mientras que a cuatro mil
se las negaron o fueron deportados.
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| Miles de guatemaltecos laboran en viveros ubicados
en varias ciudades de Florida. Ejemplo de ello, trabajadoras kanjobales
arreglan flores en el vivero Fernlea, en Indiantown. |
La presencia de nuestros compatriotas comienza a tener
cierto peso. Un estudio del mercado hispanoamericano realizado en 1998
revela que los guatemaltecos tienen representación y capacidad
adquisitiva en más de 20 ciudades estadounidenses. Las actividades
laborales también se diversifican. La mayoría se dedica
a labores agrícolas, servicios en residencias, cuidado de niños,
distribución de mercadería o como operarios en fábricas.
Sin embargo, también hay casos de empresarios de éxito.
"Al principio, uno viene desesperado por conseguir trabajo",
dice Esaú Piedramartel, al recordar que su primer empleo fue como
ayudante de mecánico, y ahora es propietario de una cadena de agencias
de viajes en Washington. "Pero un alto porcentaje de compatriotas
debe trabajar intensamente para poder enviarle las remesas a sus familiares
que se quedaron en el país", afirma Ben Monterroso, coordinador
regional del Sindicato de Trabajadores, quien por más de diez años
se ha dedicado a defender los derechos laborales de los emigrantes latinoamericanos,
en especial de los guatemaltecos.
La organización chapina
La comunidad guatemalteca tiene en EE.UU. unas 300 organizaciones
culturales, deportivas, comerciales y de solidaridad. Sólo en el
área de Los Angeles, el Consulado de Guatemala ha registrado 50
de ellas. También se han integrado más agrupaciones en otras
ciudades, las cuales participan en la Coalición de Inmigrantes
Guatemaltecos en los Estados Unidos y el Congreso Nacional de Organizaciones
Guatemaltecas, que tratan de unificar a todos los connacionales en los
52 estados norteamericanos.
Julio Villaseñor, Bernardo Villela, César Orantes, René
Noriega y Juan Pérez, líderes de organizaciones en California,
Florida, Washington, Illinois y Delaware, coinciden en que a pesar de
las dificultades para trabajar en equipo, han logrado unificarse para
mantener las costumbres patrias, atender los problemas de la comunidad
o luchar contra las leyes migratorias que los afectan.
En todo lugar
Migrantes guatemaltecos legales e indocumentados viven
distribuidos en los 52 estados americanos, aunque la mayor concentración
se ubica en los 10 estados donde la población hispana es predominante,
como California, Texas, Nueva York, Florida, Illinois, Nueva Jersey, Arizona,
Massachusetts, Virginia y Washington. Las labores y los entretenimientos
son diversos, dependiendo de cada estado.

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| Regino Chun Domingo, originario de Concepción
Tutuapa. |
Alcanzar el éxito
Regino Chun Domingo, originario de Concepción Tutuapa, San Marcos,
nunca imaginó la suerte que tendría al atravesar el desierto
para llegar a EE.UU. en 1985. Hoy maneja un picop, al que llama "troka",
para ir a trabajar a los campos de golf en las cercanías de Indian
Town, Florida.
Sus manos callosas muestran los múltiples trabajos que ha realizado
como carpintero y jardinero. Lejos quedaron su familia, sus cultivos y
la obligación de vigilar como parte de las patrullas civiles, durante
el conflicto armado. Al principio le resultó difícil adaptarse;
llegó a Nueva Jersey, donde no conocía a nadie.
Posteriormente, se trasladó a Florida, donde el clima y la vegetación
le recordaban a Guatemala, dice Regino, quien tiene 13 años de
residir allí. Con voz enérgica afirma que a pesar de las
diferencias respecto de su pueblo natal, "la vida es mejor aquí,
porque no tenemos tantos problemas".
Reconoce ser analfabeto, pero que cada año logra aprender 25 palabras
nuevas en inglés, sin olvidar, por supuesto, el mam, su idioma
materno. "Por lo menos me defiendo", dice riéndose, mientras
se arregla el sombrero y se prepara para seguir en su jornada laboral.
¿Yo voy a ser protagonista?
"Sí, soy guatemalteco, en qué puedo
servirles". Es la expresión común de los connacionales
que residen en EEUU al ser entrevistados.
Al principio sentían desconfianza y cuestionaban el porqué
del viaje hasta esas comunidades. "¿Por qué vienen
hasta aquí?; ¿por qué se interesan por nosotros?"
El olor a frijoles negros recién fritos inunda el ambiente, al
igual que el pepián, el revolcado o el caldo de gallina que preparan
en los restaurantes guatemaltecos en Los Angeles o Chicago, en los cuales
se observan fotografías de Atitlán, Antigua o Chichicastenango.
"Yo entro media hora antes a mi trabajo para ver en Internet las
noticias de Guatemala", dice Karla Calderón, quien hace labores
de limpieza en un bufete de abogados. "Leo hasta los anuncios",
indicó Oscar Grajeda, un parroquiano habitual del restaurante Antojitos
Guatemaltecos, en Chicago.
Y así como ocurre con la información, se puede apreciar
el apego que hay con las actividades donde actúan guatemaltecos,
como en el fútbol, las fiestas cívicas y otras en las que
reviven el espíritu nacionalista. "Pese a estar lejos, nos
sentimos orgullosos de nuestro país. Nos gustaría que nos
tomen más en cuenta", dijo Manuel Barrera, miembro del comité
Cívica.
La guerra: Una causa de la migración
El conflicto armado los obligo a salir del pais; hoy viven
en EE.UU.
Por Luisa F. Rodríguez.
Miles de inmigrantes guatemaltecos se fueron a EEUU para
escapar del conflicto armado, a partir de la década del setenta.
Huyeron de los campos minados, las masacres y la persecución de
que eran objeto. Temían ser los próximos en las listas de
desaparecidos.
Se fueron obligados por el clima de terror y violencia, así como
para proteger a su familia del hambre y la pobreza. Buscaron asilo político
en EE.UU. para salvar su vida y la de los suyos.
Hoy, no todos quieren recordar las causas que los forzaron a salir del
país, pero algunos, como el kanjobal Socorro López, quien
trabaja en el vivero Fernlea, en Florida, recuerda los detalles.
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| A pesar de la distancia y de los problemas que los
obligaron a emigrar, kanjobales que residen en Homestead , Florida,
no olvidan sus raíces. Cada semana se reúnen para tocar
marimba. |
"Ni dos horas... 'dice incrédulo, como si lo
estuviera viviendo de nuevo' ni dos horas les llevó matarlos a
todos. Yo estaba pequeño, pero lo vi todo. Los pusieron en línea
y dispararon. No quedó vivo ni uno solo". López tuvo
que huir a los 17 años y emigrar a territorio norteamericano para
poder sostener a su madre y hermanas, quienes sobrevivieron a la matanza.
Según cuenta, este hecho ocurrió el 27 de octubre de 1981,
cuando una patrulla del Ejército mató a todos los hombres
de la aldea Lajcholay, incluyendo al padre de Socorro. Esta historia se
repite en distintas ciudades de EE.UU. Algunos recuerdan con temor, porque
la guerra les enseñó que el silencio era la mejor forma
de permanecer vivos.
"Entraron a mi casa, destruyeron todo, mataron a mis perros y dejaron
una nota en la que se leía: El próximo sos vos", recuerda
un guatemalteco, con 19 años de residir en Los Angeles y quien
pidió no ser identificado. Así como él, hay varios
guatemaltecos que nunca han regresado al país. Para algunos, han
sido 14, 15 ó 20 años de estar lejos de Guatemala.
"Pensamos que sólo estaríamos unos meses en Estados
Unidos y luego regresaríamos; sin embargo, el tiempo ha pasado
y no hemos vuelto", indica Carlos Alberto González, quien
abandonó Guatemala a los 22 años, siendo estudiante de la
Universidad de San Carlos. Ahora, es el presidente de la Asociación
Americana Guatemalteca, y señala que el 95 por ciento de las causas
de migración fueron provocadas por el conflicto armado. Otros,
en cambio, han emigrado por razones económicas, o como ellos dicen,
para no morirse del hambre.
Así le ocurrió a Esteban Pérez, quien salió
de San Marcos en 1991. Y señala que, a pesar de que el conflicto
armado estaba en su fase final, tuvo que emigrar por las precarias condiciones
de vida en que crecían sus hijos. Hoy, a sus 55 años, trabaja
más de 14 horas diarias en las fabricas avícolas de Georgetown,
Delaware, para enviar quincenalmente dinero a su familia que vive en Tacaná,
San Marcos.
"Esta vida es sacrificada, pero es más tranquila que en Guatemala",
añade Pérez, mientras señala que la población
campesina fue la que llevó la peor parte en el conflicto armado
que concluyó en 1996. "Tengo cinco días de estar aquí..."
-Es la expresión de un guatemalteco al llegar de su trabajo, en
una calle de West Palm Beach, Florida. -Su rostro aún refleja las
secuelas de una larga caminata por el desierto de Arizona durante 24 días.
-En sus manos tiene US$45 que ganó por el trabajo de ese día
recogiendo tomate. -"Este dinero jamás lo hubiera ganado allá",
dijo sonriendo, al explicar que en Santa María Ixtahuacán,
San Marcos, devengaba Q20 al día.
Bernardo Villela: "Es injusto"
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| Bernardo Villela, en Miami. |
Cuando el cobanero Bernardo Villela era director del Centro
del Norte, de la Universidad de San Carlos, tuvo que salir del país
en 1980.
"Abandoné todo para salvar mi vida", cuenta Villela,
quien desde hace 21 años reside en EE.UU. Recuerda los sufrimientos
de vivir en un país extraño cuando al propio no se puede
regresar.
"Es injusto que uno tenga que dejar de ayudar a la comunidad. Todos
los sancarlistas fuimos tachados de izquierdistas", dice Villela.
Es un médico reconocido en Miami, que anhela volver a su "querido
Cobán".
Nuevo éxodo a EE.UU.
El incremento de secuestros ha provocado que algunas familias
guatemaltecas emigren a EE.UU. en busca de seguridad.
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| Los nuevos condominios en Coral Gables,
en Miami, Florida. |
Las nuevas colonias que se desarrollan en la zona
de Coral Gables, Miami, son el nuevo hogar para familias víctimas
de violencia o secuestro. Garita de seguridad, policía privada
y cámaras de vídeo en el ingreso a la colonia, en las calles
y en cada casa son algunos de los servicios que se observan en esta zona.
Guatemaltecos, junto a familias de México, Venezuela, El Salvador
y Colombia, viven en estos condominios por las mismas circunstancias,
según se comprobó en un recorrido por seis colonias del
lugar. "Este fenómeno es reciente, y se debe a la inseguridad
que se vive en el país", opinó Carlos Echeverría,
quien tiene 13 años de residir en Florida. Agregó que estas
casas están ubicadas en un sector exclusivo de Miami, y que por
la seguridad que brindan, su costo es muy elevado.
Otra causa
Durante una reunión del Club de Leones Miami
- Guatemala, algunos connacionales comentaron que, además de la
inseguridad, otra causa reciente para la migración ha sido la provocada
por las financieras que se declararon en quiebra, ya que muchas familias
perdieron los ahorros de toda su vida.
"Perdimos todo en Autocasa y me tuve que venir a EE.UU. a limpiar
casas para que mis hijos, a quienes no veo desde hace cuatro años,
puedan seguir estudiando allá", dice Aurora Santos.
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