2da. Entrega.

Camino poblado de muchas pesadillas.

Cada año, miles de guatemaltecos viajan a EE.UU. Quienes logran llegar, deben sortear numerosos peligros. Los que fracasan, caen presos o pierden la vida.

Por Luisa F. Rodríguez. Fotografías Jorge Castillo, enviados especiales.

Guatemaltecos que no llegan a EE.UU.

El camino a veces se trunca y los migrantes se quedan en el intento. Lejos de cruzar la frontera, encuentran peligro, violencia y muerte.

"En las noches se escuchaban gritos en el desierto, pero si uno se detiene para ayudar a quien lo necesita, el coyote lo deja a uno. El temor a ser descubierto también obliga a aguantarlo todo", rememora Bernardina Ucelo, quien tenía 20 años cuando salió de Quetzaltenango rumbo a la tierra prometida, en 1985. "Tenía miedo, porque íbamos cuatro mujeres en un grupo de hombres. Caminamos por más de 4 días para pasar la frontera entre México y Estados Unidos", dice.

Agrega que durante el camino muchos indocumentados se quedaban sin agua, se deshidrataban y no podían seguir con el grupo y ya nunca supo sobre su paradero. Para muchos indocumentados el destino no es promisorio. Poder tocar el suelo estadounidense les puede significar dejar la vida en el intento.

Así le ocurrió a Santos Sacuquí, un joven guatemalteco que fue encontrado muerto en el desierto a fines de junio de este año por la patrulla fronteriza. El caso, que está a cargo de Patricia Meigham, vicecónsul de Guatemala en Los Angeles, es el tercero que se registra durante 2000. "Es posible que más connacionales mueran en la zona fronteriza, pero en la mayoría de casos no pueden ser identificados porque no llevan ningún documento", explica Meigham.

La funcionaria se encargó de llamar a la familia de Santos en Génova Costa Cuca y darles la noticia. "Cuando llamé me dijeron que la última vez que Santos se había comunicado con ellos les contó que ya había intentado más de dos veces cruzar la frontera y que no había podido", refiere la vicecónsul.

Más vigilancia, más riesgo

Según Raúl Llamas, periodista de Frontnews, red de noticias de las fronteras entre EE.UU. y México, el aumento de vigilancia en ambos lados de las fronteras ha provocado que los indocumentados se vean obligados a buscar caminos con mayores riesgos, para asegurar su paso. Marlon Cabrera, quien reside en San Diego, California, dice que por esa razón los "coyotes" elevan el precio para conducir a quienes se arriesgan y los someten a vejámenes de todo tipo, principalmente a las mujeres.

"La necesidad es tan grande que los coyotes abusan de las mujeres y exponen a los grupos a riesgos innecesarios si no les pagan las cantidades que exigen", añade Cabrera, quien pasó "mojado" en 1990. Según varios guatemaltecos residentes en California, el paso a territorio estadounidense cuesta entre doscientos dólares y diez mil dólares, según el lugar a donde vayan los indocumentados. Sin embargo, el pago no garantiza llegar con vida al destino final.

Según un informe del Gobierno norteamericano, en los primeros seis meses de este año hubo 212 muertes en las principales fronteras entre México y Estados Unidos. También la Dirección General de Migración de Guatemala tiene registros acerca de que del 1 de enero al 31 de julio, 37 mil 22 guatemaltecos fueron deportados de territorio norteamericano, la mayoría de ellos por problemas migratorios.

Pese a ello, un alto porcentaje no se da por vencido e intenta llegar a Estados Unidos a como dé lugar, aun a costa de morir en el intento. Ese fue precisamente el final de los 22 vecinos de San Rafael La Independencia, Huehuetenango, que murieron ahogados en las cercanías de las costas del Pacífico mexicano, en julio pasado.

 

Guatemaltecos que si llegan a EE.UU.

Pese a los obstáculos, miles de connacionales logran pasar las fronteras de EE.UU. cada año, en busca de una vida mejor para ellos y sus familias. Intentan hasta lo que pudiera parecer imposible. Se esconden junto a cinco más en las cajuelas de carros, caminan hasta un mes en el desierto, algunos pierden todo en el trayecto y pese a cualquier desafío, logran tocar el suelo estadounidense.

Con el afán de cruzar la frontera entre México y EE.UU., los migrantes utilizan diversas formas de transporte. Prueba de esto lo revela esta placa de rayos X a un contenedor tomada por patrullas fronterizas.

Desesperados por la ausencia de sus seres queridos, trabajan con el afán de volver a reunirse con ellos. Algunos, por problemas migratorios, nunca han vuelto a Guatemala. Por ello, ahorran para que por medio de un coyote sus familiares pasen la frontera entre México y EE.UU.

Según Edwin Gómez, quien salió del país cuando tenía 15 años para reunirse con su padre en territorio estadounidense, los peligros del camino parecen mínimos al compararlos con el deseo de buscar mejores oportunidades en familia.Los años han pasado, y ahora los Gómez son propietarios de la panadería Chapinlandia, en Los Angeles.

Múltiples riesgos

"Nos dejaron tres días metidas en una cueva en pleno desierto. Por la noche se escuchaban los coyotes", cuenta María Morales. Ella salió en 1976 por segunda vez rumbo a EE.UU. Apenas pudo llevarse consigo a su hija menor, y dejó en Guatemala a sus tres hijos restantes.

Después de varias semanas de haber llegado a su destino, fue contratada por un norteamericano para limpiar su casa. Así fue como años después pudo pagarle el viaje a sus hijos. Nadie recuerda con agrado el paso por la frontera. Aunque algunos bromean al indicar que lograron pasar de "mojados", todos coinciden en el temor que vivieron durante su travesía por territorio mexicano.

Algunos pierden todo y trabajan en algún estado mexicano para costearse el nuevo intento para llegar a EE.UU. Esteban Muñoz es uno de ellos. Tuvo que trabajar casi dos años en Ciudad Juárez como ayudante de cocina para reunir el dinero necesario e intentar de nuevo ingresar a Estados Unidos. "Mi hermano estaba desesperado y trató de enviarme dinero para agilizar mi viaje", añade Muñoz, quien en su segundo intento entró a EE.UU. por la frontera de McAllen. En la actualidad reside en San Francisco.

Más bandas

John Montoya, jefe de la Patrulla Fronteriza en Laredo, reconoce que las bandas criminales de traficantes de indocumentados se han diversificado, debido a la extrema vigilancia en la franja fronteriza de Texas con México. Agrega que estos delincuentes ponen en riesgo la vida de los migrantes, que deben pagar una fuerte suma de dinero para llegar a su destino.

Estados con más ilegales

Según el informe del Servicio de Naturalización y Migración, hay unos cinco millones de indocumentados de todo el mundo en EE.UU.

- Hay 2 millones 700 mil mexicanos, les siguen los salvadoreños, con 335 mil ilegales.

- En el tercer lugar se ubican los guatemaltecos, con 165 mil indocumentados. Les siguen los canadienses, con 120 mil, los haitianos, mil; los filipinos, 95 mil, y los hondureños, 90 mil.

- Los estados con mayor número de indocumentados son: California, 2 millones; Texas, 700 mil; Nueva York, 540 mil; Florida 350 mil; Illinois, 290 mil; Nueva Jersey, 135 mil; Arizona, 115 mil; Massachusetts, 85 mil, Virginia, 55 mil y Washington, 52 mil.


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