6ta. Entrega. Economía guatemalteca recibe inyección de dólares. Dinero enviado de Estados Unidos por "chapines" mejora comunidades aquí; remesas familiares se invierten en construcción, transporte y negocios; más de US $400 millones por año reciben familias guatemaltecas; las nuevas generaciones sólo piensan en partir hacia EE.UU. Por Luisa F. Rodríguez. Fotografía: Jorge Castillo, enviados especiales.
El envío de remesas familiares ha propiciado el
auge de la construcción, telecomunicaciones y transporte en el
área rural, cambios que permiten a muchas familias mejorar su calidad
de vida. El contraste entre las nuevas construcciones de concreto y las
de adobe demuestra la utilidad del dinero que llega desde los Estados
Unidos a las aldeas guatemaltecas.
Además de esos cambios, también se observa
el incremento de las empresas de correo, telefonía internacional
y compañías de cargo. En la actualidad, es común
observar largas filas de personas esperando para llamar de larga distancia
por medio de los teléfonos comunitarios.
El costo por minuto es de Q6. "La mayoría prefiere pagar las llamadas aquí porque salen más baratas", señala María Mateo, encargada de Intercapital. En Intercapital se efectúan entre 15 y 20 llamadas diarias hacia EE.UU., principalmente a Los Angeles y Florida. Algunas tardan hasta 80 minutos, pero la cantidad de telefonemas aumenta los fines de semana, cuando casi se duplica. Mateo recuerda que los sábados y domingos se efectúa un promedio de 35 enlaces. "Los vecinos se comunican estos días con sus familiares porque es cuando se encuentran en su casa, en EE.UU.", explica. Ejemplo de cambio Una década ha sido suficiente para cambiar el rostro de esta población, ubicada a unos 80 kilómetros al norte de la cabecera departamental de Huehuetenango. Las remesas familiares enviadas por los que empezaron a emigrar hacia los Estados Unidos en la década de los 80 han llevado prosperidad. Hacia 1995, la economía de Santa Eulalia ya recibía más de US$2.5 millones cada año. Prioridades La vida en EE.UU. ha hecho cambiar la mentalidad de los habitantes de Santa Eulalia. La construcción de una vivienda moderna y sólida es una de sus grandes metas, y en ello invierten principalmente los dólares que ganan allá.
Los que no se han casado envían a sus padres el
dinero para que se las construyan. Por eso no es raro observar casas nuevas
deshabitadas. Otros prefieren volver a su comunidad para supervisar la
construcción, como el caso de Diego Pedro, de 23 años, quien,
aunque aún no tiene claro qué hará con la casa de
cuatro pisos que construye, confía que los dólares que trajo
le alcanzarán para cubrir los más de Q100 mil que necesitará
para terminar su futuro hogar. El bien comunitario "Los paisanos", como los recuerdan sus familiares,
no se olvidan de sus antiguos vecinos. Por eso, el hospital y la parroquia
católica del lugar han sido dos formas de proyectarse a la comunidad
que los vio nacer. Sus aportes han sido varios, y "los que más
han ayudado son los que viven en San Diego, California", apunta José
Simón Juan, presidente del Consejo Parroquial.
Los beneficios también se han extendido al área
de salud. Empezaron a llegar en 1994 para que fuera construido un hospital,
que luego fue dotado de un picop que funcionaba como ambulancia. Luego,
en noviembre de 1999, donaron Q18 mil para la compra de un equipo para
electrocardiogramas. Nuevas generaciones Pero la prosperidad que traen los dólares también tiene su lado negativo. La transformación que las remesas producen en la comunidad ha provocado que las nuevas generaciones cambien su forma de pensar. Elías Arriaga, de 12 años, recibe el dinero que su madre le envía desde San Francisco, California, y mientras relata su historia, sus compañeros de la Escuela Oficial Urbana para Varones de Estanzuela se acercan a la conversación. Algunos comentan que tienen familiares en diferentes partes de los EE.UU., y que mensualmente reciben algún tipo de ayuda económica.
Aunque dicen estar orgullosos de haber nacido en Estanzuela
, guardan silencio al ser cuestionados sobre la posibilidad de irse a
trabajar al Norte. Saúl Lemus, maestro de cuarto, quinto y sexto
primaria de la Escuela de la Aldea Pampur, Zacapa, señala que las
nuevas generaciones añoran terminar la primaria para irse a trabajar
a EE.UU. Sin entorno familiar La distancia ha modificado la estructura de los grupos familiares. Es común que los abuelos estén a cargo de los niños pequeños, cuyos padres envían las remesas desde EE.UU. Muchas mujeres están al frente del núcleo familiar, porque los esposos han migrado. Daysi Saavedra vive en la aldea Chispán. Cuida de su abuela. Cada ocho días habla por teléfono con su madre, quien reside en EE.UU. y envía dinero mensualmente.
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