Reseña

Sida en Guatemala
Inicio de la Epidemia de VIH-SIDA

Por Carlos Duarte

De acuerdo con los registros disponibles en el Ministerio de Salud Pública el primer caso de SIDA en Guatemala se reportó en junio de 1984. Se trataba de un varón homosexual de 28 años de edad, guatemalteco, proveniente de Estados Unidos.

Sin embargo, es difícil establecer quién fue la persona que inició los contagios localmente (caso primario). Todos los adultos reportados en el país entre junio de 1984 y abril de 1988 fueron diagnosticados en Estados Unidos.

Es decir que, durante los primeros años de la epidemia los registros de contagios corresponden a varones homosexuales de nacionalidad guatemalteca, que residían en Estados Unidos, que ya tenían diagnóstico de SIDA y venían en fases avanzadas de la enfermedad.

Al igual que en otros países, el hecho de que los primeros casos reportados correspondieran a varones homosexuales contribuyó seguramente a la estigmatización o al encubrimiento consecuente, tanto de dicha condición como del padecimiento.

De ahí que se profundizara el odio generalizado a los homosexuales y la homofobia (miedo a los homosexuales), que tuvo como consecuencia persecución, linchamiento, asesinato, y golpizas a quienes manifestaban esta preferencia sexual.

No pasaría mucho tiempo antes de que la enfermedad cobrara víctimas femeninas. Entre abril y julio de 1986 se reportaron los primeros dos casos en mujeres. Se trataba de guatemaltecas de 34 y 31 años, respectivamente, residentes en Estados Unidos, quienes referían haber sido contagiadas por medio de transfusiones de sangre.

Prácticamente cuatro años después de conocido el caso índice, en abril de 1988 se reportan los dos primeros casos de residentes en Guatemala. Dichos casos corresponden a una niña de 12 años de edad con antecedente de haber sido contagiada por transfusiones y a un varón homosexual de 34. Los dos primeros casos en personas menores de cuatro años fueron reportados en 1990 y también habían sido transfundidos. En 1993 se conocieron los tres primeros casos de transmisión vertical, o contagio por medio del embarazo (de madre a hijo).

Las características de los primeros reporte sumados a la forma de contagio o conducta de riesgo (transfusión o conducta homosexual), hacen pensar a las autoridades sanitarias guatemaltecas que los primeros infectados de VIH que trasmitieron el virus localmente estuvieron en el país a principios de la década de los ochenta.

Crecimiento desmedido

Con el paso del tiempo, el número de mujeres y hombres infectados fue en aumento. De 1984 a 1995 se habían registrado ochocientos casos y solamente un año después, en 1996, se registraron ochocientos treinta y cinco. Desde 1984 a 1998 era mayor el número de hombres que el de mujeres contagiadas: 2,085 y 596 respectivamente.

Desde entonces la epidemia ha tenido una rápida evolución, afectando principalmente a grupos de población que viven en contextos de riesgo a adquirir la enfermedad. Y si bien el mayor número de casos se reportan en el departamento de Guatemala, la enfermedad se ha presentado en toda la república, constituyéndose en un problema de cobertura nacional.

A diciembre de 2001, el Programa Nacional de Control de ETS-SIDA (PNS) del Ministerio de Salud de Guatemala había notificado oficialmente más de 4,300 casos de SIDA, reconociendo un potencial sub-registro equivalente al 50 por ciento. La proporción por sexo de las personas reportadas que fue de 7 casos de hombres por cada mujer en los inicios de la epidemia. Esta cifra se ha reducido actualmente a 3 hombres por cada mujer.

El incremento en el número de mujeres en edad fértil infectadas con VIH aumentó la posibilidad de la transmisión vertical (de madre a hijo). En 1999 se duplicó el número de niños y niñas menores de 1 año reportados con SIDA respecto al año anterior.

Por otra parte, desde 1998, Guatemala ha realizado estudios sistemáticos de seroprevalencia (prevalencia en el suero) de VIH, con el propósito de darle seguimiento a la epidemia de VIH/SIDA.

Dichos estudios se han efectuado en varios sub-grupos poblacionales, en al menos 12 de los 22 departamentos que conforman el país. De manera consistente, desde esa fecha se cuenta con índices de prevalencia de la enfermedad para Mujeres Embarazadas (bajo riesgo) y Mujeres Trabajadoras del Sexo (alto riesgo). Entre noviembre 2001 a febrero 2002, se ha obtenido información sobre prevalencia de VIH en hombres homosexuales, con índices que confirman su carácter de grupo de alto riesgo de infección.

Sin embargo, la información para otros grupos considerados de alto riesgo aún es tarea pendiente, tal es el caso de los reclusos, los inmigrantes y los pacientes con Infecciones de Transmisión Sexual, denominadas ITS. Un dato especial es que actualmente no hay reportes de casos de SIDA en usuarios de drogas inyectadas.

El seguimiento de la epidemia con los estudios de prevalencia mencionados muestra que en el país la epidemia tiene distintas expresiones; a su vez, en términos de promedio, los grupos de alto riesgo se acercan o rebasan considerablemente el 5 por ciento el índice de VIH. Mientras tanto, en las mujeres embarazadas dicho índice no supera el 1 por ciento.

Como se ve, la epidemia se concentra en los llamados grupos de alto riesgo, mientras en un grupo identificado como de bajo riesgo, como lo es el de mujeres embarazadas, parece estar en una etapa instalación.

 

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