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En el marco del proceso electoral en marcha, Prensa
Libre desarrolla el ciclo de "Foros Elecciones 2003",
cuyo objetivo ha sido contribuir a la discusión de los principales
problemas del país.
Todos los foros se organizan en coordinación
con las universidades Rafael Landívar, Francisco Marroquín,
Mariano Gálvez y San Carlos.
Estamos convencidos de que nuestra incipiente democracia
sólo se podrá fortalecer en la medida en que todos
participemos de una manera activa en la búsqueda de soluciones
y eso principia con su discusión abierta y franca.
Fiel a sus principios de hacer valer el derecho de todos
los guatemaltecos a la libre emisión del pensamiento, Prensa
Libre promovió estos foros como un espacio importante para
ventilar diversos puntos de vista, con el norte de lo que nos deparará
el próximo período gubernamental.
Si en algo contribuimos a la discusión
de nuestros problemas, a la búsqueda de soluciones y a hacer
más transparente el proceso electoral, habremos cumplido
nuestro propósito.
Temas
Foro: Sociedad exige transparencia
Académicos discuten y hacen propuestas
sobre corrupción
Por: Pavel Arellano y Conié Reynoso
El primer foro "elecciones 2003" desnudó
la preocupación por el alto índice de abusos y robos
en la administración pública en Guatemala, por lo
que se hizo énfasis en la necesidad de encontrar soluciones.
La urgencia de que el tema de transparencia sea indispensable
en las discusiones de la campaña electoral y la necesidad
de atacar la corrupción, que consideraron enraizada en altas
esferas gubernamentales, fueron algunas de las conclusiones del
foro "Transparencia y corrupción".
Cinco expertos expusieron por más de dos horas
sobre el flagelo que afecta al país, durante el primero de
los foros Elecciones 2003, auspiciado por las universidades San
Carlos, Usac; Rafael Landívar, Francisco Marroquín,
UFM, y Mariano Gálvez, así como Prensa Libre.
Uno de los principales consensos en el debate fue el
hecho de que la corrupción empobrece a los pueblos, no permite
un desarrollo integral y afecta seriamente a las estructuras democráticas.
En el foro celebrado en el auditorio de la Landívar,
expusieron Arturo Sierra, de la Usac; Carroll Ríos de Rodríguez,
directora del Centro de Análisis de la UFM; Virgilio Alvarez,
de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales; María
Eugenia Morales de Sierra, coordinadora del Consejo Nacional por
la Transparencia, y Helmer Velásquez, director de la Coordinadora
de ONG y Cooperativas.
¿Qué es corrupción?
Cada uno expuso lo que para ellos significa la corrupción,
trasladándolo al escenario guatemalteco.
"Corrupta es una cosa que se echa a perder. En Guatemala
parece haberse constituido esta práctica en una cuestión
pública y corriente", afirmó Alvarez.
En lo que todos los exponentes se manifestaron a favor
fue en el hecho de que se inicie una lucha frontal contra la corrupción
desde todos los sectores y grupos sociales.
"La corrupción es el comportamiento de servidores
públicos a través del cual se enriquecen utilizando
el poder que se les confía, de forma inmoral e ilegal", fue
otra de las definiciones.
Alvarez destacó en su discurso que la corrupción
no es un problema exclusivo de los funcionarios, sino también
de quienes cierran los ojos ante el robo, en clara recriminación
a la sociedad, que calla ante los múltiples abusos de los
funcionarios.
Con el agua hasta el cuello
En el debate se analizaron los índices de este
mal a nivel mundial y el alto lugar que ocupa Guatemala respecto
de otros países.
"Vamos de mal en peor", aseveró Ríos de
Rodríguez, quien informó que en 1998 el país
ocupaba la casilla 59 en una lista de 85 países, y ahora
estamos en la posición 81.
Sobre el índice de percepción, comentó
que en 1998 era de 3.1 para Guatemala, y en 2002, 2.5, teniendo
como calificación más baja el 0, lo cual demuestra
que el país va de "mal en peor".
"A nuestro país sólo le gana Haití
y Bangladesh", aseguró.
Los expositores coincidieron en que en Guatemala este
flagelo se ha ensañado tanto en la sociedad porque los políticos
prometen a sus simpatizantes una dádiva futura a cambio de
votos.
"Todos los políticos son ladrones; nunca han
llegado al poder para ordenar, sino para robar", fue una de las
frases que resaltó.
El IGSS es un ejemplo
Debido a la coyuntura actual, los expositores no dejaron
pasar la oportunidad para mencionar que el desfalco en el Instituto
Guatemalteco de Seguridad Social, IGSS, es un ejemplo de la falta
de transparencia en las personas que actualmente ejercen el poder.
Otro caso de corrupción en el actual gobierno
es el pago a los ex patrulleros, porque busca comprar votos. "Si
todos tenemos la obligación de defender a la Patria, entonces
por qué pagarles", destacó Velásquez. Los panelistas
hablaron de la labor del Organismo Legislativo para evitar la corrupción.
"El Congreso no debería aprobar leyes por emergencia
sin que sean ampliamente conocidas por la ciudadanía", añadió
Morales, refiriéndose a que el sistema legal en el país
es obsoleto.
Las consecuencias
Los expositores hicieron énfasis en las consecuencias
que trae al país la corrupción, siendo algunas de
ellas la pérdida de credibilidad en el sistema democrático,
alteración de la paz en la Nación y aumento de la
pobreza.
Otro punto señalado fue la corrupción
trasnacional, la cual es causada por la compañías
internacionales a los funcionarios de gobiernos latinoamericanos,
dejando a los pueblos sin los ingresos respectivos.
Posibles salidas
Aunque el panorama es pesimista para Guatemala, las
posibles soluciones a favor de la transparencia también fueron
recomendadas.
Entre los principales remedios se mencionó el
castigo severo a funcionarios y personas vinculadas a hechos anómalos.
Otro de los aspectos que coadyuvaría a evitar
más fuga de recursos sería la descentralización,
debido a que se traslada el poder estatal al poder local, permitiendo
mayor control en las distintas comunidades.
La simplificación de trámites administrativos
y burocráticos, así como establecer prohibiciones
constitucionales para el gasto público, fueron otras de las
recomendaciones.
Asimismo, se requirió la fiscalización
por parte de órganos de control, entre ellos, la sociedad
civil y los partidos políticos.
Además, una reforma estructural a las leyes,
para castigar a los funcionarios corruptos, específicamente
la Ley de Probidad.
Sierra señaló que en Guatemala muchos
actos ilegales no están comprendidos en la legislación
penal; por ejemplo, el enriquecimiento ilícito.
"Debe controlarse a los funcionarios que se enriquecen
en forma desmedida con relación a sus ingresos legales",
manifestó.
Prensa, comprometida
El papel de los medios de comunicación en denunciar
actos de corrupción fue objeto de análisis por parte
de los panelistas.
"Para la Prensa, es una obligación investigar
a fondo los actos de corrupción", consideró Velásquez,
quien reiteró que ello obedece a la falta de fiscalización
de la sociedad y de los partidos.
"Para nadie es un secreto que un pueblo informado es
más difícil de engañar", comentó.
"La corrupción y transparencia deben ser temas
de agenda para quienes quieran dirigir los destinos del país",
puntualizó Velásquez.
Los panelistas hicieron un llamado a la sociedad a que
denuncie los actos anómalos que se dan a todo nivel del Estado.
Morales expresó que la corrupción debe
ser denunciada por todos los ciudadanos, porque al callarse, habrá
más aumento de ésta.
El próximo foro se celebrará en la UFM,
y el tema será la reactivación económica.
Ese flagelo hace más pobre a Guatemala
Carroll Ríos, directora del Centro de Análisis
de las Decisiones Públicas, Universidad Francisco Marroquín.
También destacó que nuestra sociedad es
más corrupta hoy que hace cinco años, y que la falta
de transparencia conlleva altos costos económicos y sociales.
El más serio es la distorsión del proceso
de votación, porque el Gobierno se convierte en un "dispensador
de privilegios y protecciones".
Se puede combatir la corrupción estableciendo
límites constitucionales al gasto público, aconsejó.
Además, se deben diseñar instituciones
de tal forma que los servidores públicos no posean un desmedido
poder discrecional para imponer altos costos a los ciudadanos.
"Es una violación a los derechos humanos"
María Eugenia Morales de Sierra, coordinadora
del Consejo Nacional por la Transparencia y Contra la Corrupción.
Hizo énfasis en que la corrupción es una
violación a los derechos humanos, porque evade los fondos
públicos destinados a los sectores más vulnerables
de la sociedad.
Destacó que las comisiones de la sociedad civil
surgen cuando los entes de control no son eficaces y hay grandes
niveles de corrupción.
Cree que es indispensable incorporar a la sociedad en
la lucha urgente contra la corrupción y reformar el sistema
legal, puesto que hay muchos actos ilícitos que no son penados
por la ley.
"Parece que la corruptela no es pecado si es en secreto"
Virgilio Alvarez Aragón, analista de la Facultad
Latinoamericana de Ciencias Sociales, Flacso.
Afirmó que el problema de la corrupción
en Guatemala es que la gente no denuncia. "Un corrupto pertenece
a una sociedad corrupta porque la gente lo permite".
Explicó que la sociedad es capaz de enfrentarse
a la corruptela si se indigna. Lo preocupante en el país
es que la población se indigna, pero no la enfrenta.
En su discurso señaló que todos los guatemaltecos
tienen que ser vigilantes, y buscar a fondo quiénes nos van
a gobernar. "Si tenemos a un asesino confeso de presidente, qué
podíamos esperar", puntualizó.
"El desafío es rescatar nuestra ética"
Helmer Velásquez, director de la Coordinadora
de Organizaciones No Gubernamentales y Cooperativas.
"La forma en que el Estado asumió el conflicto
armado interno tiene causas de fondo que ahora estamos pagando",
indicó Velásquez durante su exposición.
Explicó que la corrupción en el Gobierno
se da de diferentes formas. El gasto inadecuado en obras que no
son de calidad es una de ellas.
"Los partidos políticos adquieren clientela,
no miembros, porque les ofrecen algo a cambio de votos", explicó,
al exigir que el tema será prioritario en la campaña.
El aporte central de los partidos para atacar la corrupción
es formar verdaderos cuadros políticos y ser transparentes
en el manejo de sus fondos, concluyó.
"Atacar ese problema debe ser prioridad en agenda electoral"
Arturo Sierra, Universidad de San Carlos de Guatemala,
Usac.
Aseveró que la corrupción y transparencia
deben ser prioridad en la agenda de los que quieren dirigir los
destinos de Guatemala, si desean hacer buen gobierno.
Señaló que la corrupción mantiene
en descrédito a las instituciones públicas, afecta
las estructuras democráticas y no permite el desarrollo sustentable
e integral de los pueblos.
"En Guatemala, el antejuicio se ha convertido en instrumento
de impunidad", dijo al referirse a los funcionarios corruptos que
gozan de inmunidad y, por ello, la justicia no puede llegar hasta
ellos, pese a haberse robado millones.
Razones para la
reactivación económica
Una de ellas, encaminar el país por la
senda del mundo globalizado
Por: Eduardo Smith
Con propiedad, cuatro académicos expusieron
qué debería hacer el próximo gobierno para
reactivar la economía guatemalteca; además, dijeron
cómo puede hacerlo.
Cuatro distintos puntos de vista y un objetivo en común
dejaron como resultado un mensaje claro a los próximos gobernantes:
para rescatar la economía se requieren acciones concretas.
Encaminar el país por la senda del mundo globalizado,
atraer la inversión, fortalecer el marco institucional y
redefinir el papel del Gobierno en la economía, fueron algunas
de las conclusiones más importantes del Segundo Foro Elecciones
2003, efectuado el jueves por la noche en la Universidad Francisco
Marroquín.
En el debate "¿Reactivación o activación
económica?", organizado por Prensa Libre y las universidades
San Carlos de Guatemala, Rafael Landívar, Mariano Gálvez
y Francisco Marroquín, cinco académicos nacionales
trataron de "ponerse en los zapatos" del Gabinete Económico,
y dieron sus soluciones.
María del Carmen Aceña, presidenta del
Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, Cien, fue
la moderadora del foro y la responsable de asignar a los expositores
un puesto en el próximo gabinete económico.
Acciones inmediatas
Manuel Ayau, miembro del consejo consultivo del Centro
de Estudios Económico-Sociales, Cees, dijo que, "como ministro
de Economía, tomaría decisiones radicales".
Según él, Guatemala sigue sumergida en
"una economía que no es competitiva", debido a "obstáculos
burocráticos que son antieconómicos". Eliminar el
Impuesto Sobre la Renta, ISR, y las aduanas, son las primeras medidas
que propone Ayau.
"El capital va a donde obtiene mayores ganancias, y
el ISR es un impuesto a las utilidades que desalienta a las empresas",
señaló.
El académico explicó que las aduanas fomentan
la burocracia y la ineficiencia en las transacciones comerciales,
lo cual incrementa los costes de los empresarios y los hace "menos
competitivos".
El ministro de Finanzas
Hugo Beteta, director del Instituto de Investigaciones
Económicas y Sociales de la Universidad Rafael Landívar,
fue el ministro de Finanzas Públicas. En su opinión,
se "necesita incentivar un clima de negocios apropiado para la inversión
nacional e internacional".
Dijo que desde su cartera retomaría los compromisos
adquiridos en los acuerdos de paz y el Pacto Fiscal, para conciliar
el crecimiento económico del país con la realidad
social.
Sectores en decadencia
"El tema del desempleo será, sin duda, un tema
clave para el próximo gobierno", dijo Aceña, quien
exigió una solución al "ministro de Trabajo". Eduardo
Velásquez, decano de la facultad de Economía de la
Universidad de San Carlos, dijo que Guatemala está viendo
cómo "muere lentamente la base agrícola, que durante
muchos años sostuvo al país".
"El desempleo se convertirá en una realidad cada
vez más grande, y sólo la reubicación de los
trabajadores agrícolas en otras áreas es la solución",
dijo Velásquez.
En este sentido, el académico puntualiza que
es "vital" aprovechar oportunidades que atraigan inversión,
como los planteamientos que se hacen en un tratado de libre comercio.
Para Juan González, director del Departamento
de Posgrados de la Facultad de Ciencias Económicas de la
Universidad Mariano Gálvez, "adherirse al libre comercio
no basta".
Propuso "reparar cuanto antes el déficit de la
cuenta corriente", y crear políticas económicas encaminadas
hacia una beneficio social sostenido. González fue el único
expositor que tuvo que pasar de negociador internacional a presidente
del Banco de Guatemala, y finalmente fue nombrado secretario del
área social.
Un papel polémico
Los cuatro "improvisados funcionarios" reconocieron
que el poder del Estado para controlar la economía debe ser
casi nulo, y exigieron su injerencia en puntos específicos.
Todos coincidieron, en mayor o menor medida, en que
el fortalecimiento del estado de Derecho es "fundamental".
"El Estado sólo debe velar por la vida, la seguridad
y el respeto a los derechos de propiedad. Cualquier intromisión
adicional crea distorsiones en el mercado, lo cual deriva en los
problemas actuales que tenemos", indicó Ayau.
Agregó que sólo los individuos pueden
decidir cómo asignar sus recursos, y los gobiernos nunca
pueden tener toda esa información.
Por su parte, Beteta propone un papel del Estado que
fomente el ahorro nacional y que cuide de las finanzas estatales.
"Con estos recursos se podrá invertir en infraestructura,
capacitación de personas y el fortalecimiento de un estado
de Derecho", afirmó Beteta.
Para Velásquez, el Gobierno puede participar
en una reactivación económica con la construcción
de infraestructura para la salud y la educación.
Primeros cien días
¿Qué necesita Guatemala en el más
corto plazo?, preguntó la moderadora a sus panelistas. Los
"gurús" de la economía nacional coincidieron en que
se necesita "acciones, y no palabras".
"El elemento de mayor urgencia es la seguridad, y para
el efecto hay que fortalecer el aparato policial, entre otros",
afirmó González.
Según Velásquez, el Gobierno debe definir
cuanto antes un "plan de reactivación económica",
con lineamientos sociales de mediano plazo.
"El fortalecimiento del estado de Derecho, el combate
a la impunidad, velar por el respeto de los contratos y fiscalizar
a los funcionarios públicos debe ser la primera acción",
opinó Beteta.
Ayau consideró que el deber del próximo
gobierno parece más sencillo. "Sólo hay que eliminar
los obstáculos a la asignación económica y
los frenos a la acumulación de capital... Así empezará
la solución de nuestros problemas", enfatizó.
Al final de la reunión, a nadie se le concedió
la razón absoluta, pero todos los panelistas le dieron credibilidad
al poder que tiene una economía cambiante, globalizada y
que exige facilidad para moverse por el cauce de los requerimientos
del nuevo orden mundial.
Pobreza Vrs. creación de capital
Manuel Ayau, miembro del Consejo Consultivo del Centro
de Estudios Económico-Sociales de la Universidad Francisco
Marroquín, UFM, opina que es imprescindible que el Gobierno
elimine obstáculos y desincentivos burocráticos que
desalientan la creación de oportunidades y alejan el capital.
Para combatir la pobreza, explica que el país
tiene que mantenerse competitivo y abrir sus puertas al comercio
mundial, así como favorecer el ingreso de inversiones.
También aboga por una indemnización universal
a los trabajadores, para que puedan trasladarse fácilmente,
en la búsqueda de su satisfacción personal.
Un país frente a un gran reto
Eduardo Velásquez, decano de la Facultad de Ciencias
Económicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala,
Usac, es de la opinión que el país está en
un proceso de transición para dejar de depender en sus ingresos
de los productos agrícolas.
Esto representaría un traslado masivo de trabajadores
a otros sectores de la economía.
"Para que exista esta movilidad debe haber empresas
y sectores con la capacidad para absorber a estos desempleados",
dice.
Agrega que el Estado también debe jugar un papel
activo para definir políticas de reactivación económica.
Preocupa la falta de crecimiento
María del Carmen Aceña, presidenta del
Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, Cien, y
moderadora del foro, dice que de acuerdo a las estadísticas
nacionales, el país ha seguido una tendencia de crecimiento
económico hacia la baja.
Aceña hace énfasis en la necesidad de
comenzar a modificar esta tendencia, para poder combatir la pobreza.
En su opinión, es necesaria una estrategia integral
de crecimiento económico, seguridad ciudadana y desarrollo
social.
"Es lamentable que el principal rubro de exportación
sean guatemaltecos que se dirigen a otros países para prosperar".
El nuevo giro de la economía
Juan González, director del Departamento de Posgrados
de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Mariano
Gálvez, UMG, afirma que "estamos en una era en que lo
económico debe estar atado a las políticas sociales".
Aconseja que el próximo Gobierno retome los compromisos
adquiridos en el Pacto Fiscal y hace énfasis en la necesidad
del Estado en fortalecer sus finanzas.
Reconoce que el combate a la delincuencia y la salvaguardia
de los derechos de propiedad deben ser rutas críticas de
acción del próximo Gobierno.
González agrega que la inserción en el
comercio mundial será favorable al país.
Apuesta por un Estado activo
Hugo Beteta, director del Instituto de Investigaciones
Económicas y Sociales de la Universidad Rafael Landívar,
URL, cree que es favorable a un Estado que vele por la estabilidad
de sus finanzas y la inversión social.
Reitera que el fortalecimiento del Estado de Derecho
y el combate de la corrupción deben ser medidas urgentes
del próximo Gobierno.
"Debe haber mecanismos que incluso combatan la desigualdad
social", afirma Beteta.
Concuerda en que Guatemala debe adaptarse a la economía
global pero sin descuidar los tópicos sociales que podrían
convertirse en un problema más adelante.
Urge debate sobre
justicia e inseguridad
Voluntad y educación son los componentes
básicos para que disminuya la impunidad
Por: Lorena Seijo
Ante el incremento de la violencia y la impunidad,
el retroceso en los derechos humanos y el debilitamiento de la PNC,
se hace necesario un debate serio y profundo sobre la inseguridad
ciudadana y la falta de efectividad en la aplicación de la
ley.
Esta es una de las conclusiones a las que se llegó
en el foro sobre Seguridad y Justicia organizado en la universidad
Mariano Gálvez, cuyo objetivo fue evidenciar las deficiencias
que existen en el tratamiento de estos temas y, sobre todo, aportar
soluciones a los problemas.
Cuatro expertos de la sociedad civil analizaron la situación
guatemalteca y atendieron las consultas de los asistentes.
Carmen María Colmenares, de la Asociación
de Investigación y Estudios Sociales (Asies); María
Eugenia Solís, de la Fundación Myrna Mack; Eleonora
Muralles, de Familiares y Amigos contra la Delincuencia y el Secuestro
(Fads), y Carlos Ramiro Martínez, director del proyecto "Hacia
una Política de Seguridad Ciudadana", debatieron durante
hora y media y respondieron las preguntas de los asistentes.
Temas tratados
Los principales tópicos tratados en el área
de seguridad son la falta de eficiencia de la Policía Nacional
Civil (PNC), el aumento de la violencia y la remilitarización
del país.
En materia de justicia, los platos fuertes fueron la
impunidad en el país, la ineficiencia del Ministerio Público
(MP) y el incremento de violaciones a los derechos humanos.
Los participantes destacaron la falta de voluntad política
para solucionar los problemas de inseguridad ciudadana y la necesidad
de que los partidos se comprometan a controlar la violencia electoral.
El foro se realizó con una dinámica de
preguntas abiertas para los panelistas, moderados por Renzo Rosal,
decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de
la Universidad Rafael Landívar.
Estado de Derecho
El foro comenzó con la interrogante de si en
Guatemala puede existir un estado de Derecho real.
Colmenares, de Asies, destacó: "No podrá
existir un estado de Derecho sin respeto a las autoridades y las
decisiones que tomen las altas instituciones".
En su opinión, el Gobierno y las instituciones
son "los que tienen que dar el ejemplo y respetar los derechos humanos".
A Solís le tocó intervenir para aclarar
que "el hecho de que la gente eleve los grados de exigibilidad,
no significa que se eleve la inseguridad, ya que todos deberíamos
ser más críticos y exigir nuestros derechos".
El papel de las organizaciones de derechos humanos fue
comentado por Muralles, de Fads, para quien "todos debemos jugar
un papel importante para que los derechos humanos se cumplan, y
trabajar por ello".
Propuestas
No todo en el foro fueron críticas. También
hubo propuestas constructivas. Martínez apuntó que
lo básico para construir un sistema de seguridad es reforzar
integralmente "el Ministerio de Gobernación, el Ministerio
Público y la Policía".
Solís también aportó soluciones.
A su criterio, "la política de seguridad pasa por la creación
de nuevas normativas procesales, la prevención del delito
y el control de armas y municiones".
Muralles coincidió con sus compañeros
en que la reforma no puede ser micro, sino que "tiene que abarcar
a todas las instituciones y construir un plan integrador".
El aporte de la ciudadanía es muy importante
en las cuestiones de seguridad. Por ello, Solís enfatizó
en que la población debe "informarse con profundidad y no
quedarse sólo con lo que aparece en los medios".
Muralles destacó, además, la responsabilidad
que tienen los gobernantes de cara a los planteamientos ciudadanos."Esperamos
que el próximo gobierno recoja nuestras propuestas y tenga
voluntad para solucionar la lacra de la inseguridad", opinó.
Sin justicia
La segunda parte del foro fue para debatir la problemática
que afronta el sector justicia.
Solís apuntó que para entender la situación
de la justicia actual es necesario conocer cómo se encontraban
las instituciones durante el Estado contrainsurgente.
"Debido a que todas estas instituciones son nuevas,
afrontan graves problemas de coordinación y falta de respeto
a la población", comentó Solís.
A esto debería añadirse la evidente falta
de acceso a la justicia de gran parte de la población.
Al respecto, Colmenares aseguró: "Existe un montón
de acuerdos y tratados firmados por Guatemala que garantizan el
respeto a la multiculturalidad, pero no se aplican".
Solicitó que "se modifique el sistema de justicia,
para que la mitad de la población, los indígenas,
tengan acceso a ella".
Turno de preguntas
Poco antes de que concluyera el evento se entró
en la fase de preguntas y respuestas, en la cual los asistentes
hicieron todo tipo de interrogantes.
La pregunta del millón fue dirigida a Ramiro Martínez:
"¿Cómo construir una sociedad no corrupta?".
Martínez respondió: "La corrupción
está enraizada en todas las instituciones del país.
Lo que hace falta es que el comportamiento honorable tenga un reconocimiento
en el trabajo y en la propia familia".
Muralles respondió a las cuestiones sobre los
centros de detención preventiva. "El primer fallo en el sistema
penitenciario es que no es un sistema, no hay coordinación
entre los grupos de cárceles, que ni sirven para mantener
encerrados a los reos, ni para reeducarlos", dijo.
Debido a la falta de credibilidad de la justicia, muchos
podrían decidir tomarla por mano propia, apuntó un
estudiante.
Solís respondió: "Los linchamientos son
multicausales y el 80 por ciento de ellos está planificado".
También apuntó: "En ellos han participado
patrulleros o comisionados militares".
En cuanto a la remilitarización, cuestión
a la que respondieron todos los panelistas, las propuestas se concretaron
en que aumenten los controles internos en el Ejército.
Del mismo modo, se propuso que se excluya de cargos
públicos y las fuerzas armadas a cualquiera que haya cometido
violaciones de los derechos humanos y se investigue y procese a
los culpables que siguen impunes.
Solís enfatizó: "Llevamos más de
una década haciendo propuestas para que la aplicación
de la ley sea efectiva, pero hace falta una depuración de
sus miembros y que los operadores de justicia estén calificados
y concienciados sobre lo que supone impartir justicia".
Otra de las propuestas para solventar la saturación
de los juzgados es plantear la desjudicialización de los
conflictos, "de forma que, apoyándonos en las costumbres
de los pueblos indígenas, se resuelvan con la negociación
y no por medio de abogados".
Finalmente, Muralles apuntó que es necesaria
la instalación del consejo asesor de seguridad y que la sociedad
civil audite las actuaciones del Gobierno, el Ejército, el
MP y la PNC.
La sociedad civil propone
Eleonora Muralles destaca el gran número de propuestas
que surgen de la sociedad civil.
La representante de FADS se afanó en destacar
que todas las organizaciones que trabajan temas de seguridad y justicia
en Guatemala "tienen valiosas propuestas que el Gobierno podría
asumir como propias, con un poco de voluntad".
Estas en algunos casos se han plasmado en proyectos
de ley que han sido paralizados en el Congreso o en documentos que
han quedado almacenados en las gavetas de los ministerios. "Los
gobernantes aducen falta de presupuesto, pero muchas reformas pueden
realizarse sólo queriendo hacerlo", dijo.
Evaluar el concepto de ciudadano
María Eugenia Solís considera que todo
el trabajo debe empezar en el hogar.
En su opinión, no aprenderemos a valorar la libertad
de expresión y afrontar nuestros deberes como ciudadanos,
si esto no se da antes en el hogar.
"Tanto en la casa como en la escuela deben trabajarse
los conceptos de autoestima y de respeto a uno mismo y al otro",
comentó.
Para Solís, los jóvenes deben ser tratados
como entes pensante y ciudadanos que tendrán parte de responsabilidad
en el rumbo del país.
Los derechos humanos se maman
Carmen María Colmenares insistió en la
importancia del concepto de los derechos humanos.
Para ella, es imprescindible que se amplíe por
medio de la educación la cultura de derechos humanos, a fin
de que "entendamos que los derechos humanos es cosa de todos, y
que hay que empezar por respetarlos uno mismo".
Colmenares destacó la importancia del Procurador
en la materia, sobre todo cuando Minugua abandone el país.
También insistió en que la Comisión
de Derechos Humanos del Congreso debe ser operativa, y que el país
tiene que poner en práctica los tratados internacionales
firmados.
Los dramas del momento
Renzo Rosal introdujo el foro destacando las problemáticas
que se viven en el país.
El representante de la Universidad Rafael Landívar
fue moderador del foro. Inició su discurso con la problemática
que Guatemala afronta en estos momentos.
Destacó la descarada impunidad en que vive el
crimen organizado y los grupos paralelos y el incremento diario
de la violencia.
Al mismo tiempo, comentó la frustración
de la población de no ser atendida por la Policía,
única institución autorizada para velar por su protección.
Sin justicia no hay seguridad
Carlos Ramiro Martínez, director del proyecto
Hacia una Política de Seguridad Ciudadana.
Destacó que es imposible tener seguridad en el
país y que la población no confía en su justicia,
porque no es eficaz. Según Martínez, la reforma debe
producirse en todos los niveles, y que el Ministerio Público
y los operadores de justicia deben ser los primeros en dar el ejemplo.
La población se sentirá más segura
cuando la Policía detenga a los delincuentes, y éstos
sean juzgados correctamente, y cuando los autores intelectuales
y los grupos paralelos no sigan actuando con impunidad.
Urgen estrategias
de desarrollo humano
Foro Sobre Inversión Social: "La desigualdad
y la pobreza son tareas pendientes que debieron resolverse hace
20 años"; cuatro expositores plantearon sus propuestas para
superar ese rezago, que tiene a más de la mitad de la población
sobreviviendo en condiciones difíciles.
Por : Jennifer Paredes
Un ejemplo de esa situación es Juana Santos,
madre soltera de dos menores y cabeza de uno de los miles de hogares
que viven bajo la línea de la pobreza en el país.
No tiene acceso a agua potable, gana menos del salario mínimo
como trabajadora informal y no cree que su situación cambie
con la llegada de un nuevo gobierno.
Para argumentar que ese ejemplo no es el único,
el segundo informe regional sobre desarrollo humano del Programa
de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para Guatemala dice
que el 56.2 por ciento de la población guatemalteca vive
en condiciones similares a las de Santos.
En el contexto electoral, en busca de propuestas que
contribuyan a generar debate respecto de ese tema, se efectuó
el Quinto Foro Elecciones 2003, con el título "Estrategias
para la inversión social".
La actividad fue organizada por las universidades Francisco
Marroquín, Mariano Gálvez, Rafael Landívar
y San Carlos (Usac), así como por Prensa Libre.
Cuatro expertos fueron convocados para proponer ideas
de cómo reducir los índices de pobreza y desigualdad,
en el auditorio de la Facultad de Ingeniería de la Usac.
Luis Leal, rector de la Usac, afirmó que cualquier
fiesta cívica es buena, pero si no está acompañada
de un debate serio acerca de la realidad nacional, las elecciones
se tornan en pura mecánica.
Acuerdo político
El primero en plantear sus inquietudes fue Juan Alberto
Fuentes Knight, coordinador del informe nacional de desarrollo humano
del PNUD.
Consideró que el país necesita un acuerdo
político amplio que conlleve algunos compromisos básicos.
Entre ellos, que se deben aprovechar los logros que
se han alcanzado, reasignar el gasto público y aumentar los
ingresos del Estado para financiar los programas de desarrollo humano.
Para el experto, acuerdos como el Pacto Fiscal, la propia
Constitución, algunas reformas impulsadas en el campo de
la salud y la educación podrían retomarse con fuerza
para que formen parte de una estrategia de combate de la pobreza.
El funcionario del PNUD también hizo énfasis
en la necesidad de reducir el gasto militar.
Para agosto, el Ministerio de la Defensa ha gastado
más de Q700 millones para costear los salarios de sus elementos,
comida y servicios privados de educación y salud.
"Estos recursos podrían reorientarse en inversión
social", agregó.
Fuentes Knight aseveró que el pacto que propone
debería incluir el compromiso de alcanzar metas ya acordadas,
como la Agenda del Milenio (acuerdo internacional para eliminar
la pobreza y promover reformas institucionales).
"Guatemala tiene inmensos rezagos sociales; es el país
de América Latina con los peores indicadores", señaló
el experto.
En Guatemala, el 10 por ciento de la población
más rica recibe el 40.3 por ciento de los ingresos totales
del país.
Cualitativo y humano
Carolina Escobar Sarti, investigadora social, fue la
segunda en tomar la palabra, y partió de la necesidad de
darle a la inversión social un sentido cualitativo y humano.
"Analizar la calidad del gasto se vuelve, entonces,
un imperativo, y la pregunta inicial sería: ¿Está
llegando ese gasto a quien lo necesita?", cuestionó.
La expositora indicó que, definitivamente, el
dinero toma otro rumbo, porque hay obstáculos enormes que
deben ser superados.
Entres éstos, la aprobación por adelantado
que se hará del Presupuesto 2004. "Esto limita la inversión
social del primer año del próximo gobierno", consideró.
También destacó que hay muchos problemas
derivados de la baja recaudación fiscal, la falta de transparencia
en el uso de los recursos públicos y la economía de
sobrevivencia en la que se desenvuelve la gran mayoría de
la población.
Escobar Sarti propuso seis estrategias que las agendas
de los políticos deberían tomar en cuenta: Planificación
en lugar de improvisación, decisión ciudadana en lugar
de imposición política, presupuesto social enmarcado
en ciertos parámetros y no con base en decisiones políticas,
auditoría social en vez de la secretividad, descentralización
para una mayor eficiencia y la inclusión real de las variables
de género e interculturalidad en la política social.
Añadió que pocos serán los logros
si el país continúa sin una política social
nacional de desarrollo que dirija adecuadamente los recursos, en
que la población defina sus necesidades.
"Si uno no sabe a dónde va, cualquier camioneta
lo lleva", apuntó Escobar Sarti.
Al igual que Fuentes Knight, la experta recomendó
la reducción del gasto militar y la reorientación
del destino de los recursos, promoviendo la auditoría social.
Asimismo, consideró importante la descentralización,
para fortalecer el poder local y evitar que los fondos sociales
continúen siendo brazos políticos de poder.
"Manejan Q2,600 millones sin tener ninguna obligación
de rendir cuentas. Conviene valorar si se reordenan estos fondos
sociales o si desaparecen del todo", sugirió.
Escobar Sarti manifestó que es necesario darle
oportunidad al municipio, a los consejos de desarrollo y a otros
espacios locales de administrar su gasto social adecuadamente.
"Esto se lograría con una mayor intervención
ciudadana en términos de fiscalización del uso y destino
de los recursos", agregó.
Dinero, ¿de dónde?
Hay muchas cosas que deben hacerse para mejorar, pero
¿de dónde van a salir los recursos?
Ese fue el punto de partida de Hugo Maul, director del
área económica del Centro de Investigaciones Económicas
Nacionales (CIEN), para quien la urgencia de combatir la pobreza
en el país es una tarea que "debimos realizar hace 20 años".
De acuerdo con el analista, se puede hablar de planes,
y señaló que en esta época hasta se ponen de
moda los ofrecimientos, pero "nadie dice de dónde van a salir
los fondos".
"Es más fácil ponerse de acuerdo en cómo
se hace la fiesta que en cómo se va a pagar", dijo.
A su criterio, nada podrá lograrse si no se mejora
el nivel de recaudación, porque "si queremos desarrollo humano,
definitivamente hay que pagar por ello".
Maul insistió en indagar las razones por las
que Guatemala no tiene recursos para destinarlos a inversión
social: Que el Gobierno gaste mucho y mal y que no exista transparencia
en el gasto son sólo parte de este problema, aseguró.
Señaló, como otra parte importante en
esta complejidad, la falta de controles y transparencia en el uso
de los recursos.
No obstante, de acuerdo con su análisis, el problema
de fondo es "la falta de ingresos en los hogares guatemaltecos".
"Esa falta de ingresos sólo será superada
en la medida en que en Guatemala se genere crecimiento económico",
enfatizó.
En su análisis, resaltó que cualquier
estrategia para reducir la pobreza tiene que ir acompañada
de crecimiento económico para que tenga éxito.
Según Maul, hay que establecer una política
que permita simultáneamente aumentar los ingresos económicos
para reducir la pobreza sin causar estragos en los bolsillos de
los más necesitados.
Explicó que el Gobierno no puede hacer nada solo,
se necesita también de la contribución del pueblo,
y en ese sentido, dejó ver que esta búsqueda de recursos
necesariamente significará más impuestos en el futuro.
"Hay que saber cómo hacer las cosas; se trata
de ordeñar la vaca, pero no hasta matarla", manifestó.
Partir del principio
Raúl Villatoro, de la Usac, último en
hacer uso de la palabra, expresó que cualquier gobierno que
quiera afrontar este tema debería comenzar por definir el
concepto de estrategia.
"Estrategia es plantear el objetivo, y si nuestro punto
es el ser humano, hay que partir por establecer qué clase
de guatemaltecos queremos en el futuro", señaló.
"Si en 20 años queremos guatemaltecos bien nutridos,
entonces deberíamos comenzar por hacer algo para que desde
hoy todos los niños consuman por lo menos un vaso de leche
al día", explicó.
Villatoro enfocó su propuesta en la necesidad
del análisis prospectivo para definir lo que "queremos que
pase", fijando metas.
Pero para concretar cualquier iniciativa, hizo énfasis
en la necesidad de contar con recurso humano calificado.
Añadió que una de las causas frecuentes
del fracaso de los programas de combate de la pobreza es que quedan
en manos de gobiernos que no saben dirigir.
"Como desconocen la administración pública,
no saben qué hacer, y terminan justificando su inoperancia
diciendo que son vendedores de esperanza", señaló.
El analista recalcó la definición de los
obstáculos que todavía se deben superar para echar
a andar cualquier programa.
"Mientras no se definan los obstáculos para superarlos,
no se podrán cumplir los ofrecimientos, y luego siempre viene
el desencanto de la población", aseguró.
Leopoldo Colom Molina, representante de la Universidad
Mariano Gálvez y moderador del foro, se lamentó de
la falta de interés por parte de las autoridades en el tema
de la pobreza.
"Gobiernos van y gobiernos vienen, pero todavía
no se satisfacen las necesidades sociales de los guatemaltecos",
aseguró.
Elogió las ideas planteadas por los expertos
y pidió que las propuestas que se generen para mejorar el
desarrollo humano sirvan de semilla para que esa necesidad social
sea atendida algún día en el país.
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"Es vital lograr acuerdos". Juan Alberto Fuentes Knight,
coordinador del PNUD.
"El país ha conseguido acuerdos importantes,
como la misma Constitución o el Pacto Fiscal. Hay que aprovechar
esos acuerdos y las acciones que han funcionado para lanzar una
estrategia de desarrollo humano..."
"El fracaso del Pacto Fiscal podría decirse que
es una especie de tragedia nacional, porque se había logrado
unificar una propuesta con todos los sectores, y este pacto serviría
para conseguir los recursos para promover la inversión social".
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"Se debe eliminar la actitud hostil". Hugo Maul, director
del área económica del CIEN.
"Cuando hablamos de desarrollo humano y nos preguntamos
cómo hacerlo... definitivamente hay que prepararse para pagar
más impuestos.
Se necesita generar empleos, y para ello se requiere
eliminar la actitud hostil hacia el sector privado; no hay que confundir
a unos cuantos empresarios mafiosos con toda la estructura de la
actividad empresarial.
La población está creciendo más
rápido que la productividad, por lo que urge buscar un sistema
impositivo que no dañe el crecimiento".
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"Eficiencia y transparencia". Carolina Escobar Sarti,
investigadora social. "Es necesaria la descentralización,
para una mayor eficiencia y transparencia del gasto social.
Descentralizar implica autonomía y fortalecimiento
del poder local. En principio, los famosos fondos como el FIS y
Fonapaz fueron creados para canalizar la inversión social
en obra rápida hacia las comunidades de los departamentos.
Por algún tiempo funcionaron adecuadamente, pero ahora se
han convertido en brazos políticos del partido oficial, y
manejan Q2,600 millones sin rendir cuentas".
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"Debemos pensar en 20 años". Raúl Villatoro,
representante de la Universidad de San Carlos.
"Tenemos que definir metas; por ejemplo, establecer
qué clase de guatemaltecos queremos de aquí a 20 años.
Si los queremos bien nutridos, entonces tendríamos
que comenzar por buscar un mecanismo que permita dar diariamente
un vaso de leche a cada niño... Esto no sólo nos ayudaría
a conseguir nuestra meta de guatemaltecos mejor nutridos; también
significaría el repunte de la industria lechera y la generación
de empleo. Por supuesto que para conseguir estas metas se necesitaría
desarrollar medidas fiscales y de reorientación del gasto
público, pero, insisto, esto sólo puede planificarse
a largo plazo".
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Cifras de la crisis
En Guatemala, 56.2 por ciento de la población
vive bajo la línea de pobreza.
Las mujeres son más vulnerables a la pobreza
que los hombres.
Del total de la población, 60 por ciento vive
en el área rural y casi el 40 por ciento en el casco urbano.
El 10 por ciento de la población más rica
recibe el 40.3 por ciento del total de ingresos del país.
La brecha entre el desarrollo económico y social
es grande.
Aunque más de la mitad de la población
es pobre, Guatemala es una de las naciones latinoamericanas con
mayor número de helicópteros y vehículos de
lujo.
El ingreso per cápita es alrededor de Q1,200
al mes.
El 78 por ciento de hombres lee y escribe. De las mujeres,
el 60 por ciento.
¿Qué obstaculiza el desarrollo?
Según los expositores que participaron en el
Foro Elecciones 2003:
La brecha entre desarrollo económico y social es enorme.
Hay muchos pobres y pocos ricos.
La aprobación anticipada del Presupuesto 2004
limita la inversión social.
La recaudación fiscal está en crisis.
Hay corrupción y falta de transparencia en el
uso de los recursos públicos. La mayoría de guatemaltecos
vive en la economía de sobrevivencia. No hay planificación
a largo plazo, con metas y objetivos bien planteados.
¿Cómo resolver esta crisis?
Sw necesita un acuerdo político amplio, que incluya
a diversos sectores sociales.
Hay que reconocer y aprovechar los avances y los recursos
que se tienen.
Urgen reformas institucionales básicas en el
Estado.
Es necesario reasignar el gasto público para
enfocarlo en inversión social.
Se debe reducir el gasto militar.
Hay que planificar en lugar de improvisar.
La decisión ciudadana debe anteponerse a la imposición
política.
El presupuesto social no debe enmarcase en políticas
coyunturales o antojadizas.
Urge establecer una política que permita el crecimiento
social y económico de forma paralela.
Hay que asumir el costo del desarrollo humano, aunque
esto signifique tributar más.
Se debe mejorar el ingreso de los hogares guatemaltecos.
Es imprescindible una estrategia de gobierno de 20 años.
Pueblos deben unirse y respetar
sus diferencias
¿Existe marginación de los pueblos
indígenas en las elecciones? y ¿qué políticas
debería impulsar el próximo gobierno para apoyar la
interculturalidad?, fueron interrogantes expresadas en un foro efectuado
en Quetzaltenango.
Por : Lorena Seijo
La convivencia de varias comunidades étnico-culturales
no es fácil. Por ello, en la Guatemala de hoy es necesario
impulsar relaciones de armonía entre los pueblos maya, ladino,
garífuna y xinca, con criterio de unidad nacional, pero respetando
las diferencias.
Lo anterior fue expresado en el foro "Interculturalidad
y política, hacia una nación para todos", efectuado
el pasado jueves en el hotel Villa Real Plaza, en la ciudad de Quetzaltenango.
En el debate participaron Roberto Gutiérrez,
presidente de la Fundación para el Desarrollo Integral de
Programas Socioeconómicos; Eulalia Camposeco, de la Universidad
de San Carlos; Manuel Salazar Tezahuic, coordinador Nacional del
Proyecto Movilizador de Apoyo a la Educación Maya-Unesco,
y Estuardo Zapeta, de la Universidad Francisco Marroquín.
Como moderador estuvo Alvaro Pop, del Centro de Investigaciones
Regionales de Mesoamérica.
El foro fue organizado por Prensa Libre, en coordinación
con las universidades Rafael Landívar, Mariano Gálvez,
San Carlos y Francisco Marroquín.
¿Existe racismo?
Camposeco dijo que debemos reconocer que en Guatemala
se margina, rechaza y discrimina a los indígenas, que son
la mayoría de la población.
Zapeta señaló: "El racismo existe desde
siempre, porque el Estado guatemalteco siempre ha sido monocultural".
Indicó que uno de los hechos que marca esa situación
es la campenización del indígena, lo cual significa
que no se le reconoce la posibilidad de superación.
Recordó que Miguel Angel Asturias en su tesis
de abogado consideraba que el indio era un elemento de atraso y
por eso era necesario mezclarlo con gente blanca para lograr su
desarrollo.
Gutiérrez relató que en las elecciones
pasadas apoyó a un comité cívico indígena
en Quetzaltenango, y algunos de sus amigos le dijeron que había
hecho algo incorrecto.
Posteriormente, esas mismas personas le dieron la razón
cuando observaron que no había ocurrido la crisis que temían
por el hecho de que hubiera un alcalde indígena en Quetzaltenango.
Agregó Gutiérrez: "El surgimiento del
comité Xel-jú, que alcanzó la alcaldía,
fue una muestra para indígenas y ladinos de que se pueden
hacer las cosas de otra manera. Aportó más confianza
a los ladinos sobre la capacidad de los indígenas, y mayor
autoestima de éstos sobre sus propias posibilidades".
¿Qué es interculturalidad?
En la Guatemala de hoy, existen términos que
pueden confundir, por lo que Pop pidió que se explicara qué
se entiende por interculturalidad.
Según Camposeco, hay que diferenciar entre multiculturalidad
e interculturalidad. La primera se refiere a una sociedad donde
coexisten varios grupos étnicos, en un espacio territorial
como puede ser nuestro país. Sin embargo, es posible que
surjan diferencias, discriminaciones y rechazos entre ellos.
Por el contrario, "interculturalidad es la búsqueda
del respeto a cada comunidad étnico-cultural, así
como la creación de espacios de interacción entre
todos para el enriquecimiento de todos".
Salazar Tezahuic indicó: "La interculturalidad
debe ser enfocada a una relación armónica entre culturas,
con intercambios positivos del que los diferentes actores puedan
beneficiarse".
Dijo que la interculturalidad debe tener varios componentes:
la confianza, el reconocimiento mutuo, la comunicación efectiva,
el diálogo y debate, el aprendizaje mutuo, la resolución
pacífica de los conflictos, el intercambio, la cooperación
y la convivencia.
¿Cuál democracia?
A la pregunta de que si la democracia liberal realmente
permite el ejercicio de los derechos específicos de los pueblos
indígenas, Zapeta apuntó que "la democracia no es
un concepto indígena, aunque lo hayamos tropicalizado".
Para Zapeta, los pueblos mayas tienen una diversidad
de formas de gobierno, que no necesariamente se corresponden con
la democracia, aunque "la hayamos asumido y adaptado a nuestro entorno".
"Las diferencias en el sistema jurídico, de salud
o educativo han sido homogeneizadas en aras de la democracia", señaló.
Políticas públicas
Pop expresó que un reciente estudio evidenció
que el Estado invierte una ínfima cantidad del presupuesto
nacional en instituciones y programas relacionados con indígenas.
Esa situación demostraría, añadió,
el carácter discriminador del Estado y la necesidad de impulsar
un nuevo tipo de políticas públicas de cara al próximo
gobierno.
Salazar Tezahuic y Camposeco opinaron que para el impulso
de esas políticas es necesario retomar los Acuerdos de Paz,
porque estos siguen siendo una buena base para impulsar un proyecto
de nación incluyente.
Camposeco apuntó: "No se puede negar que los
índices más bajos de desarrollo corresponden a la
población indígena, por lo que las políticas
públicas deben ir dirigidas a éstos".
Pero antes de asumir propuestas concretas, según
Salazar Tezahuic, tienen que cumplirse ciertos requisitos previos,
como "dejar de prohibir o limitar el derecho a la cultura, la lengua
y la identidad de los pueblos indígenas".
Zapeta enfatizó en la necesidad de reducir el
Estado, como propuesta a los propios partidos. "El engrandecimiento
que tiene que buscarse es el de la nación y generar propuestas
que vayan dirigidas a ganar espacio en la comunidad local". En definitiva,
es fundamental descentrar y desfolclorizar el Estado, afirmó.
Desruralizar lo rural
En cuanto a la inversión en el área rural,
Gutiérrez dijo: "El desarrollo en esa área es uno
de los asuntos más importantes, y debe comenzar con la desruralización,
entendida como llevar los servicios básicos a la comunidad".
Gutiérrez también propuso la desaparición
del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) porque no le devuelve
a la población los millones que obtiene y por eso es mejor
que esos fondos se queden en la comunidad.
En cuando a la educación, Salazar Tezahuic indicó
que "llevamos 400 años de desadaptación". Puso el
ejemplo de "un niño que ha ido construyendo su lógica
en una lengua, pero llega a la escuela y le cambian la estructura,
eso definitivamente perjudica al niño, y provoca que no tenga
las mismas posibilidades".
Aunque el trabajo será complicado, Salazar Tezahuic
consideró que "una vez tomadas las decisiones en materia
curricular, incluyendo las diferentes lenguas, cada docente es libre
de realizar a pequeña escala su propia reforma educativa".
En materia jurídica señaló que
"con que se cumpla con el derecho a la traducción y peritaje
cultural a la hora de llevar un proceso judicial estaríamos
dando el primer paso".
Zapeta hizo propuestas en cinco áreas: discutir
el derecho consuetudinario en el sector judicial; desarrollar la
economía de mercado; impulsar una reforma educativa conforme
los Acuerdos de Paz; modificar la Ley Electoral y de Partidos Políticos
para dar cabida a los comités cívicos, y no oficializar
ningún idioma, porque éstos no necesitan una ley para
ser hablados.
En cuanto a la participación indígena
en partidos políticos, Zapeta subrayó que eso es "un
show" porque debería ser por capacidad y no por cuestiones
étnicas.
Insistió en que no conoce las propuestas de los
partidos en materia intercultural porque sencillamente no las tienen.
Conclusiones finales
Alvaro Pop hizo una síntesis de las conclusiones
que extrajo de foro: Cualquier política pública que
se haga debe avanzar, nunca retroceder en los principios ya alcanzados.
Es necesario que los guatemaltecos, de todas las etnias,
nos conozcamos más, incluido el conocimiento de nuestras
propias diferencias y cercanías.
Rescatar una agenda nacional básica, que debería
estar basada en los Acuerdos de Paz.
Reducir el poder del Estado y aumentar el de la nación.
Reformar la Ley Electoral y de Partidos Políticos.
Llevar un proceso de consulta a nivel nacional, con
implicación de todos los grupos.
Finalmente, reconocer nuestras diferencias pero construir
la nación en función de nuestras similitudes.
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Ya no existe lo homogéneo: Roberto Gutiérrez,
presidente de la Fundación para el Desarrollo Integral de
Programas Socioeconómicos.
"Las homogeneidades ya no existen, sólo en las
islas de la Polinesia", señaló a modo anecdótico,
para poner en evidencia que todos los países del mundo tienen
que lidiar con diferentes culturas.
Por ello, la "interculturalidad es un fenómeno
social necesario, que no se puede parar". Para Gutiérrez,
Quetzaltenango es un ejemplo claro de convivencia intercultural,
"que se da en las escuelas, la iglesia y el trabajo".
Aunque no negó que también existe "discriminación
y segregación, y que siempre hay grupos interesados en crear
crispación" entre las diferentes etnias.
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Dejamos el Estado a los ladinos: Estuardo Zapeta, periodista
y antropólogo, de la Universidad Francisco Marroquín.
"El Estado-nación importado a Guatemala es el
hijo directo de la cultura occidental; por lo tanto, no es indígena,
aunque lo hayamos adaptado a nuestro entorno", enfatizó.
"Hemos dejado el Estado a los ladinos; el poder y nosotros
nos hemos quedado con la nación, como algo secundario", añadió.
Lo que ha provocado que la educación, la economía
y el poder de decisión esté "entre la minoría
ladina".
Para Zapeta, el "engrandecimiento de la nación,
en contraposición al del Estado, sería parte de la
solución".
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Síndrome Michael Jackson: Alvaro Pop, del Centro
de Investigaciones Regionales de Mesoamérica.
Para Alvaro Pop, la "sociedad guatemalteca vive el síndrome
de Michael Jackson, es decir, todo el mundo aspira a ser blanco".
Según Pop, este hecho provoca que "no se respeten
una serie de valores, y que el orgullo de lo que somos no coincida
con la realidad".
Para el moderador del evento, el sondeo publicado por
un medio de comunicación, en que se destacaba el dato de
que "el 60% de los jóvenes piensa que es más fácil
conseguir trabajo siendo hombre y blanco", es una muestra clara
de la falta de conexión entre la realidad y las posibilidades
que ofrece el país.
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Aclarar conceptos: Eulalia Camposeco, de Fundación
de Periodismo para el Desarrollo y la Universidad de San Carlos.
La interculturalidad es un concepto muy importante y
poco conocido, que sobrepasa lo multicultural. Por ello, Eulalia
Camposeco señaló que "la multiculturalidad es aceptar
la existencia de varias culturas, en cambio la interculturalidad,
es aceptar esa diversidad y convivir en paz".
Camposeco consideró que "la interculturalidad
tienen que lograrla todos los guatemaltecos; no es una cuestión
sólo de indígenas y únicamente se logrará
con cambios estructurales de fondo".
Aunque las instituciones tienen mucho que decir al respecto,
"sin la voluntad de los propios guatemaltecos y el reconocimiento
mutuo no se podrá lograr".
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Respetar fuerza interior: Manuel Salazar Tezahuic, coordinador
nacional del Proyecto Movilizador de Apoyo a la Educación
Maya-Unesco.
Para Salazar, toda persona tiene su fuerza interna,
sea de la condición que sea, pero el respeto a la identidad
individual y a esa fuerza, es algo que el Estado no ha procurado.
Indicó que lo más difícil es que
"el Estado deshaga toda su estructura centralista que impide que
se desarrolle esa energía interna".
Puntualizó que "en Guatemala hace falta más
solidaridad y cohesión social".
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