Durante siglos, Kosovo ha sido un territorio disputado por serbios y albaneses. Su realidad: un conflicto étnico y religioso, que ahora cosecha el producto de batallas  libradas en décadas pasadas.

Desde siempre, los albaneses  han afirmado que son ellos los habitantes originales de la región, por ser los descendientes de los ilyrianos, una raza de guerreros que habitó esa región balcánica.

Por aparte, los serbios afirman que Kosovo está en el corazón de su reino, y sostienen que allí, en la Edad Media, sólo habitaban unos cuantos albaneses. Estos basan su argumento en la gran cantidad de  monasterios e iglesias que hay en la región.

Sin embargo, el conflicto va más allá del problema territorial: odio y diferencias étnicas se han apoderado de esta región de los Balcanes y la convirtieron en una verdadera Torre de Babel.


Los bombardeos emprendidos por la OTAN, iniciados el 24 de marzo se han concentrado en acabar con objetivos estratégicos en Yugoslavia, entre ellos ministerios, refinerías, bases militares e infraestructura de comunicaciones.

Larga lucha

Todo se originó en 1389, cuando,  según los serbios, el príncipe Lazar luchó contra los invasores del Imperio Otomano (hoy Turquía) y fue derrocado su reino. Esto le abrió las puertas a los turcos.

El dominio de Serbia por parte del Imperio Otomano, en 1459, ocasionó un éxodo hacia Bosnia, Hungría y Austria, el cual se intensificó en 1689, luego de un fallido levantamiento contra el dominio turco.

Los serbios que salieron de su tierra fueron  remplazados por albaneses musulmanes.
En 1878, Serbia logró su  independencia, mientras que Kosovo permaneció bajo el dominio Otomano.

Décadas de sangre

Finalmente, Kosovo volvió a manos serbias, en 1912, cuando serbios, junto con otros estados independientes en los Balcanes, se unieron para expulsar a los turcos de las regiones europeas que aún dominaban.  Para los serbios de Kosovo, la llegada de un Ejército de su propia etnia fue liberadora, lo cual para los albaneses representó una ocupación, seguida de expulsiones y masacres.

De aquí en adelante, el horror, pánico, derramamiento de sangre y limpieza étnica se vuelven el pan de cada día para esta provincia.
En 1915, un año después de iniciarse la I Guerra Mundial, los kosovares se cobraron la revancha y  las autoridades serbias fueron expulsadas de Kosovo.

Tras la caída del Imperio Otomano, en 1918, y el final de la I Guerra Mundial, quedó integrado el llamado reino de los serbios, croatas y eslovenos, que tomó el nombre de Yugoslavia en 1929.

En 1941, la mayor parte de Kosovo se convirtió en la Gran Albania, controlada por la Italia  fascista de Benito Mussolini. Mientras, otras partes de la provincia, lo que hoy es Kosovo, quedaron bajo control alemán y búlgaro.

Con la fundación de la República Socialista y Federativa de Yugoslavia en 1945, proclamada por el dirigente comunista Josip Broz Tito y bajo su autoritaria dirección Serbia gozó de varias décadas de relativa estabilidad política.


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