
Algunos
logran huir con algunas de sus pertenencias.
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Por aparte, el director del servicio de los jesuitas para los refugiados,
padre Gianfranco Iacuzzi, narró esta semana en Radio Vaticano,
que en Kosovo están ocurriendo atrocidades "inimaginables".
"Sabemos
por otras personas que se violó a mujeres, que las mujeres
más bonitas han sido retenidas en Serbia, y conocimos
a una loca de dolor, después de que murieran
quemados sus siete hijos en su casa incendiada", narró
el religioso, con los ojos llenos de lágrimas. "También
vimos a una chica que no quería dejar los zapatos ensangrentados de
su padre que había sido asesinado delante de ella",
agregó. "Para calificar las cosas que ocurren en los
campos de refugiados, diría que son apocalípticas",
afirmó.
Los refugiados
llegan "en columnas interminables, de siete u ocho kilómetros
de personas en tractores o hacinadas en camiones, con lesiones a
causa de la orina, la transpiración y el calor", relató.
"Perdieron las ganas de comer y de sonreír, están
liquidados por la desesperanza", concluyó.
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