Poblados kosovares son arrasados por serbios.

Durante el régimen de Tito se logró mantener la paz entre las etnias del país, y un estricto control sobre Kosovo se mantuvo durante la década de 1960.

En 1974 se le otorgó autonomía total a la provincia, con casi los mismos derechos de los demás integrantes de la República Federativa de Yugoslavia.

Desde ese año, los serbios se quejaron de que eran continuamente hostilizados por los albaneses, quienes exigían el estatus de república para la provincia.

Transición y crisis de los 80

Yugoslavia tuvo durante los años ochenta un proceso de transición más tortuoso y difícil que los de otros países de Europa del Este.

Al fallecer Tito, en 1980, los ánimos nacionalistas volvieron a caldearse.

En 1986, trascendieron a la prensa extractos de una comunicación interna de miembros ultranacionalistas de la Academia de Artes y Ciencias, los cuales lamentaban la ìinjusticiaî histórica que se había hecho a los serbios en el sistema político multiétnico de Yugoslavia.

Vehemente, paranoico, y belicoso, el documento pintaba a los serbios como víctimas de los demás, y afirmaba incluso que en algunas regiones del país estaban amenazados con el genocidio. Exagerada por los medios de información, esta acusación encendió las llamas del nacionalismo serbio.

Milosevic entra a escena

Ivan Stambolic, amigo de Slobodan Milosevic, y que para entonces era presidente de Serbia, condenó públicamente el documento, advirtiendo que promovía la discordia.

Fue entonces cuando Milosevic, un  joven  político  retraído y nervioso, tuvo la oportunidad de entrar a escena.

Stambolic  lo envió a pacificar a los serbios de Kosovo, y Milosevic, aprovechándose de las quejas por parte de los serbios para encumbrarse como máximo dirigente político, se volvió contra su mentor y le arrebató el poder en 1989, por medio de  un golpe de Estado.

Una vez en el poder, Milosevic anuló la autonomía de Kosovo, mientras predicaba que construiría una Gran Serbia.

Esta situación repercutió en otras zonas de Yugoslavia, ayudando a su colapso.

Desde entonces, el 90% de la población de Kosovo, albano-kosovares,  ha estado sometida a una política de "Apartheid" dictada por una minoría seerbia del 10%.

El conflicto se agrava

Después de la orden de Milosevic de anular la autonomía a Kosovo, el conflicto entre serbios y albano-kosovares se intensificó. Hace seis años, en 1993, la creación del Ejército de Liberación de Kosovo, UCK, por sus siglas en albanés, que lucha con las armas por la independencia de la provincia, generó una nueva situación en los enfrentamientos entre albano-kosovares y serbios.

Hasta entonces, el campeón de la reivindicación kosovar había sido el ìmoderadoî Ibrahim Rugova, nombrado presidente por un parlamento elegido por los albano-kosovares en unos comicios que Belgrado, capital de Serbia y de la República Federal de Yugoslavia, nunca quiso reconocer.

Los ataques del UCK contra las fuerzas serbias comenzaron en 1996, pero los enfrentamientos se agravaron el año pasado, con mutuas acusaciones de matanzas, y denuncias de Belgrado sobre el apoyo que supuestamente daba Albania a los rebeldes independentistas kosovares.

Proponen negociaciones

Ante el temor de que sucediera lo mismo que en el conflicto de Bosnia, la comunidad internacional impulsó unas conversaciones que pusieran fin a la tragedia que cada día se apoderaba de Kosovo.
Rambouillet, Francia, fue el escenario, allí se sostuvieron dos semanas de negociaciones fallidas; las primeras del 6 al 23 de febrero, y un nuevo intento de conciliación en París, del 15 al 18 de marzo, ninguna logró su objetivo.

Al fracasar los intentos, la comunidad internacional propuso un plan de paz que buscaba una salida pacífica y de esta forma evitar la intervención de la OTAN. La propuesta, únicamente aceptada por los albano-kosovares, les otorgaría autonomía política durante tres años, aunque la provincia de Kosovo continuaría formando parte de Serbia. Los otros puntos del proyecto consistían en el despliegue de una fuerza internacional en Kosovo, el retiro de las fuerzas yugoslavas, el desarme del UCK y renunciar a la idea de independencia

Hasta allí todo parecía tener un tono conciliador; sin embargo, la desafiante e intransigente posición de Milosevic de negarse a aceptar el acuerdo, insistiendo en ejercer el dominio total en la provincia, obligó a la OTAN a dar el banderazo que hacía falta para poder atacar militarmente.

Finalmente, los 19 países integrantes de la OTAN, cansados de negociar, decidieron el 24 de marzo iniciar la ìOperación Fuerza Aliadaî  contra el régimen de Slobodan Milosevic. Hasta hoy, 26 días después, el producto de la intransigencia se ha cobrado la vida de cientos de personas, el éxodo de miles a países vecinos y, sobre todo, el temor de que la continuidad del conflicto lleve no sólo a Europa a enfrentar una nueva guerra, sino al mundo a presenciar una posible III Guerra Mundial.


• Kosovo, un conflicto ancestral •

• Serbia, el renacimiento nacionalista •

• Rusia, histórico aliado de los serbios •

• Milosevic: de una infancia infeliz al poder totalitario •

• Refugiados, drama apocalíptico •

• Figuras clave •