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Política
Fin de un mito
Ocaso de un general en su laberinto político
Por Miguel González Moraga
José Efraín Ríos Montt, caudillo
del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), y la más relevante
figura política del país en los últimos 30
años, fue rechazado por la ciudadanía en las urnas
el 9 de noviembre.
Salvo Quiché y Huehuetenango, el resto del país
no lo respaldó con el anunciado voto masivo. Debido a eso,
el ex jefe de Estado de facto no llegó al millón 200
mil sufragios que había pronosticado, pues sólo obtuvo
518 mil.
El segundo domingo de noviembre se puso fin a las aspiraciones
del líder del FRG por gobernar el país, las cuales
comenzaron en 1974.
Un régimen de facto que duró 16 meses
(1982-83) y dos intentos fallidos por ser inscrito como candidato
(1990-1995) quedaron atrás este año, cuando Ríos
Montt logró su vieja aspiración: competir por la Presidencia.
Nadie lo detuvo
Para ello, el FRG logró llevar a algunos magistrados
afines al partido a la Corte de Constitucionalidad (CC), quienes
resolvieron que no tenía impedimento para ser candidato.
La batalla jurídica estaba ganada, pero faltaba reafirmarla
con el apoyo ciudadano.
El 24 de julio, miles de sus partidarios secuestraron
virtualmente la capital, en el llamado Jueves Negro.
Las turbas fueron dirigidas por diputados eferregistas, como Juan
Santa Cruz, Jorge Arévalo y Leopoldo Cruz, a quienes se sumaron
familiares de Ríos Montt.
La más relevante muestra de rechazo ocurrió
el 14 de junio, cuando el ex militar golpista fue apedreado en Rabinal,
Baja Verapaz. Ese día, estaba previsto que se exhumara a
decenas de indígenas asesinados en 1982. ¡Genocida!,
¡asesino!, le increpaban los deudos de las víctimas.
A lo largo de la campaña, Ríos Montt convocó
a mitines masivos, los cuales interpretó como muestras de
apoyo. Su discurso antioligarca, con rasgos de izquierda, poco le
sirvió, pues la corrupción del gobierno de Alfonso
Portillo y su incapacidad para contrarrestar la violencia fueron
factores fundamentales para la derrota.
Al conocer los resultados, el militar de 77 años
dio muestras de aplomo y aseguró que podría
ser de nuevo candidato presidencial en los comicios de 2007.
¿Enfrentará la justicia?
Fuera de la lucha electoral, Ríos Montt pierde
la inmunidad. Por tanto, esa situación le pone a las puertas
de enfrentar procesos judiciales por los crímenes promovidos
o tolerados durante su régimen de facto.
Mientras ese momento llega, se prevé que el ex
jefe de Estado de facto continuará a la cabeza del FRG, pues
ese partido no cuenta con un dirigente que pueda relevarlo.
En breve: Tres décadas de vigencia
Efraín Ríos Montt ha sido el político
más polémico y persistente en la historia más
reciente del país.
- El 28 de mayo de 1973, más de 30 campesinos son asesinados
en Sansirisay, en los límites de Jalapa y El Progreso.
Ríos Montt se desempeñaba como jefe del Estado Mayor
del Ejército.
- En 1974, una coalición de centro-izquierda lo proclama
candidato presidencial. Pierde la elección de segundo grado
en el Congreso y viaja a España como agregado militar de
Guatemala.
- El 23 de marzo de 1982, se suma a los militares que depusieron
a Romeo Lucas. Ríos Montt es relevado en agosto de 1983.
- En 1989 funda el Frente Republicano Guatemalteco.
- En 1990 y 1995 es rechazada su inscripción como candidato
presidencial, fallos que se revierten en 2003.
PAN derrotado y dividido,
pero con esperanza
El 2003 fue para el Partido de Avanzada Nacional (PAN)
un año de divisiones y derrotas. Después de las elecciones
primarias de noviembre de 2002, en las que resultó ganador
Oscar Berger, el partido entró en una etapa de discusiones
y controversias entre el bando de los bergeístas y el de
Leonel López Rodas.
Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, el partido
se dividió y Berger se convirtió en el candidato de
la Gran Alianza Nacional (Gana) y López Rodas, del PAN.
Al final, las elecciones del 9 de noviembre también
fueron un trago amargo. Después de que en los comicios de
1999 el partido se ubicara en un segundo lugar, este año
sólo logró un cuarto.
El presidenciable panista obtuvo el 8 por ciento de
los votos, y en el Congreso, 17 curules.
Tras la derrota, el Comité Ejecutivo del PAN
decidió apoyar a Alvaro Colom, de la Unidad Nacional de la
Esperanza. Sin embargo, la decisión no fue acatada por todos
los panistas. Abraham Rivera, miembro del Comité Ejecutivo,
los alcaldes electos Antonio Coro, de Santa Catarina Pinula, y Amílcar
Rivera, de Mixco, y otros miembros decidieron apoyar a Berger. Esta
actitud les costó la expulsión del PAN.
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