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Relaciones exteriores

Descertificados
Un hecho que marcó las relaciones diplomáticas

Por Martín Rodríguez Pellecer

La política exterior guatemalteca enfocó todos sus esfuerzos en el 2003 a limpiar la imagen del país, pero la mancha más grande fue la descertificación que Estados Unidos impuso a Guatemala por sus magros logros en la lucha contra el narcotráfico.

“EEUU designa a Guatemala como uno de los tres países que han fracasado manifiestamente en sus esfuerzos antinarcóticos”, afirmó George Bush el 31 de enero pasado. Una decisión con la cual la Casa Blanca envió al sótano la imagen del gobierno de Portillo, por no contribuir en el combate al narcotráfico.

El promedio de las incautaciones de droga durante los primeros tres años eferregistas fue de 2 mil kilos de cocaína anuales, 8 mil kilos menos que los incautados en 1999.

“El principal motivo fue la corrupción, la cual está esparcida por todas las fuerzas de seguridad, y el desafío es atacarla de raíz”, dijo entonces Phill Simmons, jefe de la oficina antinarcótica del Departamento de Estado.

Inversión en diplomacia

Desde entonces, la Cancillería tomó la iniciativa de mejorar la imagen del país y llegó a invertir un millón de dólares para que la empresa Greenberg Traurig efectuara un cabildeo en el Congreso y el Departamento de Estado “y les brindara asesoría”.

“Contratar a una empresa para que reparta volantes en las oficinas del Gobierno o arregle citas con funcionarios no es lo que resuelve el problema del narcotráfico en Guatemala”, indicó Larry Birns, director del Consejo de Asuntos del Hemisferio Occidental. Asimismo, la Cancillería instaló una mesa interministerial para discutir con la embajada de EEUU la estrategia a seguir, la cual incluyó el cabildeo para legislar en favor del permiso a EEUU de patrullar los mares y cielos guatemaltecos, en busca de narcotraficantes.

Al final, la labor del Ministerio de Relaciones Exteriores fue beneficiada con la coyuntura de la firma del Tratado de Libre Comercio con EEUU, y rindió sus frutos, pues el país fue recertificado el 15 de septiembre. La decisión de volver a incluir a Guatemala en la lista de aliados antidrogas fue tachada como una decisión “formalista” y “politizada” por expertos estadounidenses y nacionales. “Se logró el requisito de las incautaciones y otras medidas formales, pero no hubo progresos en el encarcelamiento de capos y narcomilitares, ni se golpeó la estructura del narcotráfico, que mueve la mitad de la droga que va de Colombia hacia EEUU”, criticó Frank Smyth, periodista independiente de Washington.

Casualmente, en las últimas dos semanas antes de la decisión de la recertificación, en septiembre fueron incautados más de dos mil kilos, mientras que en los últimos dos meses no se superaron los 50.

Pese a los cuestionamientos, las autoridades estadounidenses excusan que la voluntad política no se mide por resultados, y aplauden que la medida diplomática haya traído al debate nacional la problemática del narcotráfico.

Sólo la imagen

Pero el objetivo de limpiar la imagen no fue dirigido únicamente hacia EEUU, sino también abarcó Europa. Varios diplomáticos de ese continente reconocen los esfuerzos y aplauden la labor del canciller Edgar Gutiérrez. Sin embargo, analistas nacionales coinciden en que el esfuerzo por mejorar la imagen del país hizo que se olvidaran temas como el de Belice, que fue el único punto de la agenda exterior del FRG durante los primeros tres años, y las condiciones de los migrantes guatemaltecos en EEUU.

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“Diplomacia debe ser agresiva”

El canciller Edgar Gutiérrez es, según diplomáticos extranjeros, el responsable de que la administración de Alfonso Portillo no haya continuado en descenso ante la comunidad internacional, pero en su afán por mejorar las relaciones exteriores parece haber dado menos importancia a otros temas de la Cancillería.

• ¿Cuál es su balance de la política exterior nacional?

El país necesita una política exterior activa y agresiva, y la mejor defensa de sus intereses es por medio de organismos multilaterales (entre muchos países, como bloque). Nos enfocamos en derechos humanos, económicos, sociales y de los pueblos indígenas, así como en la seguridad hemisférica, apoyo a migrantes, libre comercio y cooperación. Hay una agenda muy amplia.

• ¿Cómo deja la imagen del país?

La amplia participación en las elecciones del 9 de noviembre y un traspaso ordenado ha generado felicitaciones del exterior, por el fortalecimiento de las instituciones democráticas.

• Durante los primeros tres años del FRG, el caso Belice dominó la agenda exterior, y ahora con su administración, quedó en el olvido.

No es así, se avanzó en medidas de confianza con Belice y se instaló una oficina en la zona de adyacencia.

• Y Guatemala tardó un año en responder a las propuestas de los conciliadores.

No. En agosto de este año dimos la respuesta.

• Las propuestas se dieron en septiembre de 2002, si no fue “un año”, fueron once meses.

Ocho, desde que yo asumí.

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¿Qué más se hizo?

Además del trabajo para revertir la mala imagen internacional que tenía el país en enero de 2003, este es el resumen de otros temas de la agenda de la diplomacia guatemalteca.

• Belice: se dejaron por un lado las recomendaciones de solución del conflicto de los conciliadores durante once meses y la respuesta, al final, fue negativa. El caso Belice queda estancado.

• Migrantes: aunque se incrementaron los consulados móviles, aún no existe una política de Estado de respaldo a los migrantes guatemaltecos, en especial en EEUU, como la tiene El Salvador.

• Votos cuba, israel, taiwán: en la Organización de Naciones Unidas (ONU), Guatemala mantuvo su política exterior de apoyo a Israel y a Taiwán, pero se votó a favor de la condena a Cuba en materia de derechos humanos, por supuestas presiones de EEUU. También se iniciaron los cabildeos para que el país tome parte del Consejo de Seguridad de la ONU.