Editorial
2006: intenso en noticias
Gonzalo Marroquín Godoy
El resumen noticioso del año 2006 refleja
el complejo momento por el que atraviesa Guatemala, con sus permanentes
y profundos contrastes que se traducen, muchas veces, en enfrentamiento
político-social, con repercusiones en casi todos los sectores
del país.
El año que está por terminar se caracterizó por titulares
de gran impacto y por hechos que afectaron, de una u otra manera, a la población.
Entre éstos destacan: la prolongada crisis hospitalaria, la intervención
de Bancafé —incluido el escándalo que se destapó y
el grave daño que infligió esa institución a miles de personas—,
y la toma de Pavón, sin olvidar la anticipada campaña electoral
ni dejar a un lado la inseguridad que ha constituido, desde hace tiempo, un calvario
para miles de guatemaltecos.
Otro acontecimiento destacado en 2006 ha sido la entrada en vigor del controversial
tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que solamente podrá ser
juzgado de manera correcta dentro de algunos años, cuando se haga una
evaluación precisa de los efectos que pueda originar en el orden económico
y social.
En opinión de muchos analistas, la administración del presidente Óscar
Berger sigue en deuda con la ciudadanía, mientras que para algunos es
evidente que, si bien los logros no son significativos, al menos se ha detenido
la tendencia de terrible deterioro que había iniciado el gobierno del
FRG y del ex presidente Alfonso Portillo.
Todos estos hechos han sido motivo de debate y controversia. En
algunos casos, el diálogo ha sido la vía positiva de solución de conflictos,
aunque no parece que, en la búsqueda del consenso, los resultados de esos
esfuerzos sean profundos, positivos y de largo plazo. Más bien persiste
la idea de que las mesas de negociación son vías de escape y el
método para encontrar apenas parches para los problemas discutidos.
Hacer un repaso noticioso del año es siempre sano, principalmente porque
nos permite ver con una perspectiva diferente el rumbo que ha adoptado el país
y pensar en la necesidad de cambio o mejora, aun en aquellos hechos que puedan
calificarse de positivos.
Pero a partir de este momento, o mejor dicho, a partir del inicio
de 2007, la atención de todos los guatemaltecos se centrará más en el
futuro que en el mismo presente. ¿La razón? Muy sencilla: las elecciones
generales de septiembre.
En efecto, en el “mes de la Patria” tendremos que elegir a las autoridades
que regirán en buena medida nuestro destino durante los próximos
cuatro años. Esto es más importante que lo que ya ha quedado atrás,
pero cada uno de los hechos mencionados nos puede ayudar a analizar, meditar
y reflexionar sobre la Guatemala que cada uno queremos.
En las ofertas electorales que escucharemos debemos encontrar las
más
auténticas en intención de cambio, honestidad y amor por nuestro
país. Cualquier candidato o partido político puede presentar excelentes
ideas o planes de gobierno, pero es en la autenticidad y trayectoria de las personas
e instituciones donde debemos encontrar la mejor opción.
La penetración del narcotráfico, del crimen organizado y de las
pandillas juveniles, así como la galopante corrupción, son algunos
de los efectos nefastos que se han ido construyendo por la falta de valores y
principios en el seno de la sociedad. Estos son algunos de los cánceres
que debemos combatir en el futuro inmediato.
Debe rescatarse de los acontecimientos de este año el hecho de que hayamos
avanzado en el respeto de las ideas y de la libertad que todos tenemos de expresarnos
libremente. Los regímenes de Álvaro Arzú y de Alfonso Portillo
se caracterizaron por la intolerancia por las opiniones que diferían de
las propias. Se llegó, incluso, al ataque contra los medios de comunicación
que no eran afines a esos gobiernos.
El resumen noticioso del año puede parecer poco optimista, pero tampoco
es como para cargarnos de pesimismo. Es evidente que el país puede salir
adelante; también es cierto que, como sociedad, podemos encontrar soluciones
acertadas y, ante esa perspectiva, no queda más que esperar con entusiasmo
el año 2007.
“Ya lo pasado, pasado...”, dice una canción romántica.
Así son las noticias: suceden e impactan, pero también pueden servir
para que una sociedad construya mejor su futuro. En manos de cada uno de nosotros
está el poder de promover el cambio, a partir del momento en que muera
2006 y nazca el nuevo año. |