El Himno Nacional de Guatemala ha sido considerado por
Carlos Labin, miembro de la Sociedad Americanista de Paris y de la Sociedad
de Musicología de Francia como el más original
de todos los himnos del continente americano.
La historia de nuestro himno arranca en 1887; sin embargo,
es en 1896 durante el gobierno de José María Reyna Barrios,
que se consideró la necesidad de tener realmente un himno nacional.
Para ello se convocó a un certamen en donde fue premiada la música
del compositor Rafael Alvarez Ovalle y la letra de un poeta anónimo.
El estreno del Himno se llevó a cabo durante una
memorable actividad lírica literaria en el Teatro Colón,
el 14 de marzo de 1897. La identidad del autor de la letra no se conoció
sino hasta 1910, cuando se descubrió que era el poeta cubano
José Joaquín Palma.
La letra del himno fue modificada por acuerdo del Ejecutivo
de fecha 26 de julio de 1934, con las anotaciones por el gramático
jalapaneco José María Bonilla Ruano. A él se debe
la actual versión que todos los guatemaltecos entonamos con fervor
y patriotismo.
El autor de la música del Himno Nacional de Guatemala
nació en San Juan Comalapa, Chimaltenango, el 24 de octubre de
1858.
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| Foto cortesía de archivo histórico
Cirma. |
Hijo de Rosendo Alvarez y de Ildefonsa Ovalle, fue educado
en el arte de la música, pues su padre le enseñó
las primeras lecciones, ya que se desempeñaba como organista
de la iglesia católica y como director de la escuela de música
de la localidad.
Debido a que su madre soñaba con que el muchacho
fuera versado en ese campo, lo trasladó a Santa Lucía
Cotzumalguapa, donde continuó sus estudios con el maestro Silverio
Avilla, también especializado en música de capilla de
dicho lugar.
Posteriormente, Alvarez Ovalle perfeccionó sus
conocimientos de música durante su estadía en la capital
en 1879.
Durante ese período se inscribió en la
Escuela de Sustitutos, lugar en el que estudiaban los aspirantes a formar
parte de la famosa Banda Marcial.
A los 29 años, Alvarez Ovalle compuso su obra
maestra, representada por la música de nuestro Himno Nacional.
Murió a los 88 años de edad, el 29 de diciembre de 1946.
El autor de la letra del Himno Nacional de Guatemala
nació el 11 de septiembre de 1844 en San Salvador de Bayamo,
provincia de la parte oriental de Cuba. Participó activamente
en las luchas independentistas de su tierra junto al patriota Manuel
de Céspedes.
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| Foto cortesía de archivo histórico
Cirma. |
A la muerte de este revolucionario, Palma tuvo que emigrar
a las tierras continentales de América y se radicó definitivamente
en Guatemala, en 1875, después de viajar por varios países.
Recién llegado al país participó
en las veladas lírico-literarias organizadas por el maestro cubano
José María Izaguirre, fundador de la Escuela Normal Central
para Varones.
Su identidad como autor de la letra del Himno Nacional
permaneció en secreto hasta 1910.
Un año después, en julio de 1911, se le
rindió tributo de reconocimiento con un desfile que partió
del teatro Colón hacia su residencia.
Palma, falleció el 2 de agosto de 1911, a los
67 años de edad, pocos días después de haber recibido
el homenaje.
El 16 de abril de 1951, sus restos fueron trasladados
a su pueblo natal en Cuba.
El Himno Nacional
¡Guatemala feliz...! que tus aras
no profane jamás el verdugo;
ni haya esclavos que laman el yugo
ni tiranos que escupan tu faz.
Si mañana tu suelo sagrado
lo amenaza invasión extranjera,
libre al viento tu hermosa bandera
a vencer o a morir llamará.
CORO
Libre al viento tu hermosa bandera
a vencer o a morir llamará;
que tu pueblo con ánima fiera
antes muerto que esclavo será.
De tus viejas y duras cadenas
tú forjaste con mano iracunda
el arado que el suelo fecunda
y la espada que salva el honor.
Nuestros padres lucharon un día
encendidos en patrio ardimiento
y lograron sin choque sangriento
colocarte en un trono de amor.
CORO
Y lograron sin choque sangriento
colocarte en un trono de amor,
que de patria, en enérgico acento,
dieron vida al ideal redentor.
Es tu enseña pedazo de cielo
en que prende una nube su albura,
y ¡ay de aquel que con ciega locura,
sus colores pretenda manchar!
Pues tus hijos valientes y altivos,
que veneran la paz cual presea,
nunca esquivan la ruda pelea
si defienden su tierra y su hogar.
CORO
Nunca esquivan la ruda pelea
si defienden su tierra y su hogar,
que es tan sólo el honor su alma idea
y el altar de la patria su altar.
Recostada en el ande soberbio,
de dos mares al ruido sonoro,
bajo el ala de grana y de oro
te adormeces del bello quetzal.
Ave indiana que vive en tu escudo
paladión que protege tu suelo;
¡ojalá que remonte su vuelo,
más que el cóndor y el águila real!
CORO
¡Ojalá que remonte su vuelo,
más que el cóndor y el águila real
y en sus alas levante hasta el cielo,
Guatemala, tu nombre inmortal!
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