Cuatro días después, doña Dolores, aún débil por el nacimiento de su hijo, atiende, sentada, a sus invitados. De pronto, oye voces infantiles en la habitación del pequeño. Se levanta y se acerca despacio.
-¿Qué hacéis aquí otra vez? ¡Dejadle tranquilo!
-¡Sólo le hacemos caricias, doña Dolores!
-Sí, pero le estáis poniendo nervioso. Marchad a la sala de estar y jugad allí.
¿Qué sucede en el hogar de los Escrivá? ¿Por qué hay tanta gente? La razón es sencilla. Hoy, 13 de enero, tendrá lugar el bautizo del pequeño. Los padres han querido que su hijo sea también hijo de Dios cuanto antes.
Es hora de salir. Don José y sus invitados descienden por las escaleras de casa y se dirigen hacia la Catedral.
-¿Dónde va a ser el bautizo? –pregunta a don José uno de sus
amigos.
-En la Catedral, que es la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción.
Poco después, tras hacer una breve visita a la capilla del Sagrario para saludar a Jesús, entran en la destinada a los bautizos. Un monaguillo termina de encender las luces. Todo está preparado.
-¡Mirad! –dice don José a los pequeños-, ya llega el sacerdote que lo va a bautizar.
-Tío, ¿sabes cómo se llama?
-Don Ángel. A ver, ¡pongámonos de pie en señal de respeto!
El sacerdote los acoge con una sonrisa, hace la señal de la cruz y les pregunta:
-¿Qué nombres habéis elegido para este niño?
-José, María, Julián, Mariano –responden don José y los padrinos.
-¿Qué pedís a la Iglesia para José, María, Julián, Mariano?
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-El Bautismo – contestan de nuevo. La madrina coloca al niño sobre la pila bautismal, boca abajo. El padrino pone la mano derecha sobre la espalda del pequeño. El sacerdote derrama agua abundante encima de la cabeza, diciendo:
José, María, Julián, Mariano, yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Al instante se le perdona el pecado original y Josemaría comienza a ser hijo de Dios.
Años más tarde, él mismo unirá los dos primeros nombres en el de Josemaría. De este modo, manifiesta su gran amor a la Santísima Virgen y a San José.
Poco a poco, el hogar se llena de niños que los hacen a todos muy felices. Nace primero María Asunción, llamada familiarmente Chon.
Luego llegarán María Dolores y María del Rosario. Tiempo después, Santiago, último de los hijos. |