Historia de un sí - 16
La primera          
          comunión
A Josemaría le encanta estar con sus padres y hermanas. A menudo, les acompaña a diversos lugares. En cierta ocasión:

-Mamá, ¿a dónde vas?
-A la Catedral para visitar a Jesús.
-¿Puedo acompañarte?
-Sí ¡Ven conmigo!

Mientras doña Dolores hace la visita a Jesús Sacramentado, él observa las figuras del altar mayor. Levanta la mirada y, como es costumbre en las catedrales de Aragón, descubre un gran círculo de cristal. Josemaría pregunta intrigado:

-Mamá, ¿qué hay detrás de ese cristal?
-Ahí está Jesús, oculto en el Pan Eucarístico.
-¿Por qué se ha quedado Jesús ahí escondido?
-Por amor a los hombres. Ya sabes que todos queremos estar con las personas que amamos.

Josemaría guarda silencio. Está impresionado. Este hecho y una estampa de Nuestra Señora, adorando la Hostia
Santa, se graban profundamente en su
alma y despiertan en él fuertes deseos
de recibir a Jesús.

Pasa el tiempo. Poco a poco su madre le va preparando para hacer su Primera Comunión.

Varios meses antes, un piadoso sacerdote escolapio, que también le prepara para recibir a Jesús, le enseña esta oración de la Comunión espiritual:

“Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre; con el espíritu y fervor de los Santos”.

Josemaría la reza a menudo, pidiendo a la Virgen que le ayude a comulgar con el mismo amor que Ella.

Así con afecto y deseos grandes, prepara su primer encuentro con Jesús Sacramentado.































Llegando el momento, Josemaría se arrodilla ante el sacerdote que le muestra la Sagrada Forma. Mira con cariño a Jesús escondido en ella y comulga. Se retira después a su banco. Oculta la cara entre las manos y habla con el Señor.

Tras agradecerle el gran regalo de la Comunión, le pide por todo lo que le ha dicho su madre: por la familia; por la Iglesia, el Papa y los sacerdotes; por profesores y compañeros; por los pobres, los enfermos y por la paz en el mundo. Y al final, por él:
-Jesús –le dice-, ayúdame a quererte con toda el alma y a evitar cualquier pecado. Haz también que quiera a tu Madre Santísima, la Virgen María, a San José, a mis padres y a mis hermanas como Tú los amas. A ser generoso para ayudar a todos. A vencer mi genio…

Es la fiesta de San Jorge y Josemaría tiene diez años.

 
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