Josemaría tiene sus propios proyectos, pero… Si Dios le pidiera otra cosa, ¡estaría dispuesto a cambiarlos! No porque no le gusten, sino porque piensa en la posibilidad de que Dios quiera contar con él; ¡y está decidido a decir SÍ al Señor!
-¿Qué querrá Dios de mí? –se pregunta a menudo.
Durante algún tiempo, acude al padre José Miguel, el religioso carmelita que había dejado las huellas de pies descalzos, y le comunica su inquietud. Tampoco ahí descubre lo que Dios le pide. A veces piensa:
“¿Y si fuera sacerdote? ¿No estaría más disponible para hacer lo que Dios quiere de mí que no conozco?”
Poco a poco, esta idea crece dentro de él. Por fin se decide y acude a su padre.
-Papá, quiero decirte algo muy importante para mí.
-¿Qué es? –pregunta intrigado don José.
-Deseo ser sacerdote.
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.Don José guarda silencio, mientras unas lágrimas surgen en sus ojos.
-¿Por qué lloras, papá?
-No es nada. Es que estoy emocionado.
Es la primera vez que su hijo le ve llorar. Repuesto ya de la sorpresa, su padre le pregunta:
-¿Lo has pensado bien?
-Sí, muchas veces. Estoy seguro de que Dios me pide algo.
-Hijo mío, los sacerdotes tienen que ser santos. Piénsalo un poco más, pero yo no me opondré.
Don José, como buen cristiano, acepta la Voluntad de Dios. Sin embargo, como buen padre, quiere que su hijo esté seguro de que es eso lo que Dios le pide.
Días después, le lleva a un sacerdote amigo para que le oriente en la decisión que ha tomado su hijo.
Tanto don José como doña Dolores renuncian a los proyectos que tenían para su hijo y abandonan la esperanza de que les ayude a levantar la economía familiar.
Josemaría, adivinando las preocupaciones económicas de sus padres, le pide a Dios con una fe grande:
-Señor, concédeles otro hijo varón que ocupe mi puesto.
Y Dios escucha su oración. Un día les llama su madre:
-¡Carmen!, ¡Josemaría! Venid, por favor.
-¿Qué quieres, mamá?
-Os voy a dar una gran noticia. Vais a tener otro hermanito.
Todos reciben la noticia con entusiasmo. A los diez meses justos de su petición, nace un niño, a quien llamarán Santiago. |