Historia de un sí - 29
Ordenacion Sacerdotal

Han pasado cuatro meses desde la muerte de su padre. Doña Dolores, Carmen y Santiago acaban de llegar a la iglesia del Seminario de San Carlos, en Zaragoza.

Mamá –comenta Carmen- ¡qué bonito está el templo!
-Claro, hoy es un día muy importante. Por eso está tan adornado.
-¡Uf, cuánta gente! ¡Casi no podemos entrar!
–dice Santiago.
-Venid por aquí. Vamos,
¡deprisa!
Coloquémonos cerca del altar.

Pero ¿qué sucede en el
Seminario? ¿Por qué hay
tantos parientes? ¿Por qué
están ellos allí? Hoy, 28 de
marzo de 1925, Josemaría
va a ser ordenado sacerdote.

Madre y hermanos se
aproximan al altar mayor y se
arrodillan. Doña Dolores mira
al Sagrario y habla con Jesús:
-Señor, gracias por haberme
dado un hijo sacerdote. Ayúdale para que sea santo, como Tú quieres.

Después de la ordenación sacerdotal, doña Dolores, Carmen y Santiago se acercan a los nuevos sacerdotes.
-¡Josemaría! –exclama la madre emocionada.
-Aquí estoy, mamá.
-Deja que bese tus manos.

.Los tres besan sus manos consagradas. Ahora son como las manos de Jesús: perdonan los pecados, bendicen, dan la Sagrada Comunión.

Dos días después celebra su primera Misa solemne, en la Santa Capilla de la Virgen del Pilar, a quien tanto quiere. Son las diez y media de la mañana. Cerca del altar, su madre y sus hermanos.

Sólo unos pocos familiares
y amigos le acompañan.
Y la gran ausencia: su padre.
Don Josemaría celebra la
Santa Misa pidiendo a Dios
por su alma.

Don Josemaría quiere dar la
Comunión a su madre en
primer lugar. Llegado el
momento, doña Dolores
se acerca con devoción
y cariño.
-El Cuerpo de Cristo
–dice el nuevo sacerdote.
-Amén.

Pero no es su madre quien contesta. Una señora se adelanta y don Josemaría ha de comenzar por ella.

Hasta ese pequeño detalle ha de ofrecer al Señor en ese día tan importante para él y para los suyos.

 
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