Historia de un sí - 34
      La piedra y
las piedrecitas     

















Don Josemaría realiza un intenso
trabajo. A menudo sus tareas son duras
y difíciles. Todo esto lo ofrece al Señor para sacar adelante la Obra que comienza. Mucho de su tiempo lo dedica a los niños de barrios humildes, sin familia o abandonados por sus padres. Niños sucios y con mocos en la cara, pero niños necesitados de cariño y de formación cristiana.

A muchos de ellos les prepara para su Primera Comunión. Aunque a veces le cuesta, lo hace con gusto porque ha dicho Sí al Señor.

Una tarde, como tantas veces, llega a un barrio de Madrid para dar catequesis. Los niños le conocen y le quieren. Al verlo se le acercan corriendo.

-¡Hola! –saluda don Josemaría.
-¡Hola! ¿Nos traes caramelos?
-Sí, claro.
-Dame a mí primero. ¡No sea que se acaben!
-Hay para todos –dice don Josemaría sonriendo-. ¡Dos para cada uno!
Mientras los va repartiendo:

-¿Recordáis lo que os dije la
semana pasada?
-Sí, yo sí –contestan algunos.
-¿De qué os hablé?
-¡De la confesión!
-Muy bien. Y hoy os voy a hablar
de que hay que decir todos los
pecados que uno recuerde.
No se confiesa bien quien calla
un pecado mortal.
-Y si le da vergüenza, ¿qué pasa?
-Que no se le perdonan los pecados
que ha dicho y comete un
nuevo pecado mortal.

-¿Y si se le olvida?

-Entonces, se confiesa bien. Pero si el pecado es grave, tiene que decirlo en la próxima confesión.

Mirad. Os voy a explicar lo que hay que hacer. Imaginad que lleváis los bolsillos llenos de piedras pequeñas, y una grande, muy pesada, cargada sobre los hombros. Pensad, también, que vais andando desde la Puerta del Sol a Cuatro Caminos. ¿Qué piedra tiraríais primero al llegar?
-La grande –contestan los niños riendo a carcajadas.
-¿Y después?
-Después, las piedras pequeñas.
-Pues eso debemos hacer con los pecados –dice don Josemaría-. Primero debemos decir los mortales, los que dan vergüenza. Los veniales salen más fácilmente.

En ese ambiente, duro y difícil, se mueve don Josemaría. Pero se encuentra a gusto. Los niños le necesitan y él está a su lado.

También ellos rezan y hacen pequeños sacrificios por la Obra.

 
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