Fútbol Internacional

España en Brasil: la rivalidad que nunca existió

Brasil y España nunca han sido grandes rivales en el fútbol. Sus encuentros en los Mundiales han sido escasos, y casi siempre en fases iniciales. Los mejores momentos de la Selecao y de la Roja tampoco han coincidido en el tiempo: los españoles dejaron atrás un trauma de décadas y empezaron a convertirse en una potencia constante e indiscutible precisamente durante un breve periodo en el que los brasileños no peleaban por la hegemonía mundial. Sin embargo, todo cambió cuando ambas selecciones se cruzaron en la final de la Copa FIFA Confederaciones, en el 2013..

Neymar, delantero de la selección brasileña, dijo este viernes que España, es "la mejor del mundo". (Foto Prensa Libre: AFP)

Neymar, delantero de la selección brasileña, dijo este viernes que España, es "la mejor del mundo". (Foto Prensa Libre: AFP)

BRASILIA – Aquel día, en un Maracaná remodelado y lleno hasta rebosar, Brasil venció 3-0 a la actual campeona del mundo y de las dos últimas ediciones de la Eurocopa, alzando el trofeo ante un público orgulloso y entregado. El 30 de junio de 2013, el ambiente de rivalidad que nunca existió se transformó en uno de los duelos más esperados del Mundial. Y, ahora sí, con todos los elementos típicos. 

En junio de 2014, Brasil y España serán dos candidatos al título, con equipos muy potentes, bien organizados y cuyos jugadores también se conocen de choques en las ligas más importantes del planeta. Es más: con los sudamericanos en el Grupo A y los europeos en el Grupo B, los segundos podrían tener ya la oportunidad de desquitarse en octavos de final. O luego más tarde, en el mayor de los escenarios. En caso de que ambos se adjudiquen sus liguillas, quedará aún la hipótesis de una superfinal, de nuevo en el Maracaná.

“¡Ojalá!”, declaró Xavi a FIFA.com sobre un eventual cruce en octavos. “Ojalá… o en la final, ¿por qué no? Hombre, claro. Sabiendo que se trata de un Mundial y conociendo la dificultad del grupo que nos ha tocado, ellos tampoco tienen un grupo fácil. El fútbol siempre te da revancha. Ojalá sea en el Mundial y cuanto más lejos, mejor”.

Una relación de exportación brasileña
Las huellas de España en la historia futbolística de Brasil empezaron en las primeras décadas del siglo XX. El actual Jabaquara Atlético Clube fue fundado en 1914 con el nombre de Hespanha Foot Ball Club, y, aunque el apelativo original no sobrevivió, los colores rojo y amarillo de la bandera española permanecen en el uniforme del equipo y dan vida al Estadio Espanha, construido en 1963 en la ciudad paulista de Santos. En Bahía, el Galícia Esporte Clube vio la luz en 1933, fundado por españoles que residían en Salvador y buscaban un lugar donde estrechar los lazos entre bahianos y “gallegos”, como llamaban los locales a todos los españoles, sin importar su región de procedencia.

El gran puente entre España y el fútbol brasileño, no obstante, se construyó de forma indirecta, a través de los jugadorazos que fueron contratados por clubes de prestigio y pudieron desarrollar su talento en elencos estelares. La primera puerta la abrió Evaristo de Macedo, que dejó el Flamengo de Río de Janeiro para firmar por el Barcelona en 1957. El carioca jugó en España hasta 1965, y su paso por el país ibérico incluyó tres temporadas en el Real Madrid. Hoy nos cuenta que allí aprendió lecciones de valor incalculable. 

“Para mí fue estupendo. Jugué más años en España que en Brasil. Aprendí, conocí las diversas escuelas europeas, y todo eso me aportó muchísimas enseñanzas. Jugué con grandes jugadores y vi cómo se comportaban dentro y fuera del campo. Así fui tomando un poco de cada uno y me fui forjando un currículo”, señala en su conversación con FIFA.com.

¿El turno de Neymar?
Evaristo fue el primero de muchos, entre los que cabe destacar a los palmeirenses Luís Pereira y Levivinha en el Atlético de Madrid. Pero el mayor auge de la relación entre Brasil y España ocurrió en la década de los 90, y casi siempre con un guión parecido: delantero sobresaliente es contratado por un club español, despliega sus habilidades y asombra al mundo vistiendo los colores del Barcelona o el Real Madrid, y cierra ese círculo virtuoso levantando la Copa Mundial de la FIFA con la selección brasileña.

Bebeto y Romario cambiaron el Vasco da Gama por el fútbol europeo. El primero brilló en el Deportivo de La Coruña, mientras que Baixinho hizo escala en el PSV Eindhoven antes de fichar por el FC Barcelona y ofrecer allí las mejores obras de su carrera. Encantó a su técnico de aquel entonces, Johan Cruyff, quien lo definió como “genio del área grande”. El entrenador y el delantero llegaron además a un acuerdo según el cual se intercambiaban goles por días libres.

“Una vez vino a preguntarme si podía faltar a dos días de entrenamiento para volver a Brasil. Seguramente era el carnaval de Río de Janeiro. Yo le respondí: ‘Si marcas dos goles mañana, te doy dos días de descanso más que al resto de la plantilla’. Al día siguiente marcó su segundo gol a los 20 minutos de juego, e inmediatamente me hizo un gesto pidiendo que lo cambiase”, contó Cruyff al periódico francés L’Équipe. “Me dijo: ‘Entrenador, mi avión sale en menos de una hora”, añadió el neerlandés, quien cumplió su promesa.

Al lado de Bebeto, Romario comandó el ataque que conquistó el Mundial de 1994, fecha en que ganó el premio de Jugador del Año de la FIFA. En la generación siguiente deslumbraron Ronaldo (Barcelona y Real Madrid), Rivaldo (Barcelona) y Ronaldinho (Barcelona), que marcó un periodo de resurgimiento del club catalán. El jugador de Rio Grande do Sul fichó en 2003, y en la temporada 2004/05 ayudó al Barça a poner fin a una sequía de cinco años sin títulos en la liga española. 

“Tuve la suerte de compartir muchas cosas con él. Puedo decir que es una gran persona, y eso es lo más importante. Ronaldinho fue el responsable del cambio del Barça. Estábamos pasando una mala etapa, y el cambio que tuvimos con su llegada fue increíble”, recordó Lionel Messi a la emisora de televisión del Barcelona.

Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho, juntos, ganaron cuatro Balones de Oro, seis premios de Jugador del Año y el Mundial de 2002. ¿Será ahora el momento de que Neymar, en su primera campaña con el Barcelona, triunfe en la mayor cita del deporte rey?

¿Y viceversa?
Aunque la vía de acceso a España para los brasileños está bien pavimentada, la ruta en sentido contrario no lo está tanto, ya sea por la abundancia de talento nacional o por cuestiones económicas. Raros son los casos de españoles que emigran a la tierra de los pentacampeones. Eso no ha impedido, sin embargo, que el joven Fran Mérida, de 24 años, se busque la vida a contracorriente de la tendencia. Al no conseguir el puesto deseado en clubes europeos de renombre como el Arsenal o el Atlético de Madrid, el centrocampista fichó por el Atlético Paranaense en 2013. A principios de este año, el Furacão también contrató al entrenador español Miguel Ángel Portugal. 

“En España se conoce todo del fútbol brasileño. Hay muchos jugadores en la liga española, hay mucha gente que trabaja en el fútbol español. Brasil siempre ha sido el país de los jugadores de gran calidad, del jogo bonito. Eso para España siempre ha representado un espejo”, declaró Portugal cuando llegó a Curitiba, al canal de noticias del Atlético Paranaense.

El intercambio, por tanto, aún es desigual, pero es sabido que los tiempos siempre cambian. En términos de traspasos, la diferencia es incomparable, pero si los españoles y su estilo continúan dominando el mundo la dirección de la influencia podría acabar siendo la contraria. “Yo nunca he visto entrenar tanto las bases como en el fútbol español”, explicó un día Rivaldo en una entrevista para FIFA.com. “El secreto es ese. Cuando aparece un estilo así, tan bien acabado, no es por casualidad”.

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