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20/10/12 - 11:10 Espectáculos

Los príncipes de Luxemburgo contraen matrimonio religioso

El príncipe heredero del Gran Ducado de Luxemburgo, Guillermo de Nassau y Borbón de Parma contrajo hoy matrimonio religioso con Stéphanie de Lannoy, en una ceremonia a la que asistieron miembros de la realeza de todo el mundo.

Luxemburgo .- Guillermo, de 30 años, y Stéphanie de 28, perteneciente a una de las familias más aristocráticas de Bélgica, se dieron el sí quiero en la Catedral de Nuestra Señora de Luxemburgo, en una boda religiosa oficiada por el Arzobispo Jean-Claude Hollerich y en la que se congregaron representantes de las casas reales reinantes y no reinantes.

La novia llegó a la catedral sonriente y puntual en el soleado día de otoño en Luxemburgo, en un automóvil Daimler DS 420 de color azul propiedad de la Familia Gran Ducal.

Stéphanie, hija de los Condes de Lannoy de Bélgica, se convirtió en princesa de Luxemburgo el viernes, tras el enlace civil con Guillermo, el heredero del Gran Ducado.

La novia entró a la catedral de la mano de su hermano mayor y heredero al título de Conde de Lannoy, Jehan, y nada más llegar al altar besó a su padre.

Stéphanie optó por un vestido clásico de color champán, velo de cinco metros de seda tul y una tiara de 260 brillantes que pertenece a la familia de la novia y es obra de la firma Althenloh de Bruselas.

El traje, del diseñador libanés Elie Saab, contaba con bordados en hilo de plata, de corte barco al frente, un gran escote en la espalda y manga larga francesa.

Guillermo, de uniforme militar,  guiñó el ojo a “su princesa”  cuando llegó al altar por la misma alfombra roja que recorrieron sus padres, Enrique y María Teresa, Grandes Duques de Luxemburgo en su enlace en 1981.

El Arzobispo ha iniciado su homilía con una oración en recuerdo de la recientemente fallecida madre de la novia, la condesa Alix della Faille de Leverghem.

La ceremonia se ofició en los idiomas del Gran Ducado  (francés, alemán y luxemburgués) además de inglés y flamenco.

En la ceremonia televisada, los ciudadanos pudieron escuchar a la princesa en su ya bien aprendido luxemburgués.

Una de las invitadas que más se emocionaron con la ceremonia fue Paola de Bélgica, que no pudo contener las lágrimas ante la boda de la joven condesa belga, a la que considera prácticamente de la familia.

EFE

POR AGENCIA EFE / Luxemburgo

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