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Prensa Libre

01/08/10 - 12:54 Familia

El divorcio y su impacto psicológico en los niños

Según el portal crecerjuntos.com.ar, cuando una pareja decide separarse encuentra varios inconvenientes, entre ellos, la incertidumbre de cómo reaccionarán los hijos. Existen miedos, angustia, culpa por el futuro y temor a sufrir.

En función de las circunstancias y de acuerdo a los términos en que se haya planteado la separación, el clima será de mayor hostilidad o por el contrario en mejores condiciones. Por ejemplo: si la pareja toma la decisión de común acuerdo, si es una decisión tomada sólo por uno de sus miembros, unilateralmente, entre otras.

La idea de una realidad que se modifica, algo que era y ya no es, y esta novedad resulta por la decisión de otros, en este caso de los adultos. Los hijos se sienten tomados por la decisión de sus padres. Resulta que la familia dejará de estar unida por cuestiones de pareja, y es a este tipo de versión familiar a la que los niños deberán adaptarse.

Habría que pensar si esto que sucede en estas familias, no es el extremo de lo que sucede en estos vínculos, en otras palabras, algo característico del vínculo padres-hijos por ejemplo, durante los primeros tiempos, es que los hijos deben aceptar las decisiones de los padres, los hijos deben aceptar a los padres y estos a sus hijos, es una relación entonces donde no hay lugar a la elección, los hijos no eligen a sus padres y los padres no eligen a sus hijos.

En relación a la separación de una pareja es este un lugar, un terreno donde los hijos no  tienen acceso, ya que la separación es de la pareja y no de sus hijos.

La relación entre padres e hijos es compleja, dado que aceptar puede ser una palabra complicada, con los hijos se puede hablar y negociar acerca de algunas cosa y no de otras, se puede hablar acerca de algunos permisos, o salidas y no se puede acceder a circunstancias en donde podrían exponerse a determinados peligros.

Entonces, habría que pensar si una decisión de vida como puede ser la de un divorcio estaría al alcance del pensamiento y la conciencia de un hijo. Un divorcio implica trabajo de pensamiento, de duelo, por una relación que no pudo continuar, y es esto lo que se puede compartir con los hijos.

Si la decisión de una separación es responsable, a conciencia, y pensada, puede ser muy bien aprovechada por la familia en cuestión.

Los hijos pueden valorar las decisiones de los padres, aunque esto sea en un plano doloroso como el de un divorcio. Es importante pensar que se pierde un estilo de familia y se deberá adquirir otro. El mensaje a mi entender es claro, la separación no es de padres e hijos, sino de una pareja que ya no es viable, entonces el desafío será recrear los vínculos en otro contexto y de una manera diferente.

POR REDACCIÓN BUENA VIDA /

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