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09/09/10 - 13:41 Familia

Cuando los niños tienen fiebre ¿qué hacer?

La fiebre no es una enfermedad en si misma, sino una señal de alarma que refleja la reacción del sistema inmunológico ante una infección de cualquier origen.

La temperatura del organismo se mantiene estable gracias a un equilibrio entre el calor que se produce y el que pierde, el calor se eleva por la combustión de proteínas, grasas e hidratos de carbono, proceso en el que intervienen también las hormonas de la hipófisis y de la tiroides, y la actividad muscular.

Los niños pueden mantener la temperatura siempre que en el ambiente se encuentre entre los 5 y los 40º C. La perdida de calor se produce por convección cuando el cuerpo esta desnudo y por conducción, dentro del agua.

Por ese motivo, es aconsejable no arropar excesivamente a los niños afiebrados y eventualmente bañarlos con agua tibia (en la ducha o con el regador) o aplicarles compresas, aunque no deben ser de agua fría, porque la vasoconstricción hace disminuir la pérdida de calor, por lo que mantiene la fiebre.

El pequeño con hipertermia (fiebre) está congestionado y rojo (porque al existir vasodilatación cutánea hay mayor circulación en la zona), está sudoroso y la frecuencia respiratoria es mas rápida de lo habitual, porque es la forma en que el cuerpo libera el calor.

El termostato del cuerpo

EI hipotálamo tiene la función de poner en marcha mecanismos para regular la temperatura corporal estimulando o inhibiendo la producción de calor.

La fiebre se produce cuando la temperatura se eleva por alguna causa distinta a la alteración del termostato hipotalámico.

Además de los procesos infecciosos, hay otras situaciones que pueden provocar fiebre, por ejemplo, un golpe de calor, porque con temperatura ambiente excesiva no se puede producir el proceso de evaporación.

Otra causa puede ser hormonal: el hipertiroidismo aumenta la combustión, también, un gran esfuerzo muscular o una intoxicación salicílica (con aspirina) pueden provocarla.

Es muy importante controlar la evolución de la fiebre porque el registro de la curva térmica puede reflejar procesos infecciosos graves (si administrado el medicamento antitérmico -paracetamol o ibuprofeno- no se logra una disminución de la temperatura de al menos 1 grado); lo ideal es tomar la temperatura cada 30 a 40 minutos.

También es fundamental consultar inmediatamente al pediatra si el niño tiene convulsiones.

Un consejo que suelen brindar todos los especialistas, es ofrecer agua en pequeñas cantidades para que pueda tolerarla y así recuperar los líquidos que pierde por evaporación.

(con información de www.enplenitud.com)


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