Hombre es sindicado de haber violado a dos nietas

El nacimiento de una bebé producto de violación ha aliviado, en alguna forma, el drama que vive la familia de dos niñas que fueron víctimas de su abuelo, y que por haberlo denunciado fue expulsada de su comunidad. Ahora, la pobreza extrema que padecen y la necesidad de alimentar a la recién nacida les obliga a solicitar ayuda económica y exigir castigo para el violador.

Por Óscar Figueroa / Nebaj

Domingo Castro Alvarado, quien fue detenido en abril pasado, es sindicado de haber violado a dos nietas. (Foto Prensa Libre: Óscar Figueroa)
Domingo Castro Alvarado, quien fue detenido en abril pasado, es sindicado de haber violado a dos nietas. (Foto Prensa Libre: Óscar Figueroa)

Un mes después de haber denunciado el caso, los padres de las niñas ultrajadas por su abuelo materno, Domingo Castro Alvarado, de 59 años, tuvieron que abandonar el caserío Pacuch, Sacapulas, Quiché, porque líderes comunitarios, en represalia por la denuncia puesta en contra de Castro, les cortaron el servicio de agua entubada.

El abuso de autoridad hizo que la familia migrara a Nebaj, donde esperan encontrar alguna oportunidad laboral que les permita cubrir las necesidades básicas y alimentar a sus seis hijos y a la bebé, que nació el 22 de julio último.

Marcela Castro Mejía, 30, hija del acusado y madre de las víctimas relató: “Me dolió mucho que mi papá les haya hecho daño a mis hijas que ahora tienen 12 y 14 años, por eso lo denunciamos; salimos huyendo de Pacuch porque mis familiares están enojados porque él está preso”.

Agregó que su padre guarda prisión desde el 29 de abril último, en el Centro Preventivo para Hombres de Santa Cruz del Quiché.

“Hace seis meses se las ingenió para llamarme por teléfono y me dijo que por haberlo denunciado las autoridades comunitarias de Pacuch nos iban a cortar el servicio de agua”, contó Castro Mejía.

Relatan vejámenes

Las víctimas, con un semblante de tristeza, contaron que su abuelo aprovechaba la ausencia de sus padres para abusar sexualmente de ellas, en 2014.

“Mi abuelo abusó de nosotras en varias ocasiones y teníamos miedo de contarle a mis papás”, relató una de las víctimas, que fue abusada cuando tenía 13 años.

Al recordar la historia que le cambió la vida, la otra adolescente dijo: “Fui abusada en cuatro ocasiones por mi abuelo, a quien quería mucho”.

La menor contó que en ocasiones la llevaba a la casa de otro pariente para abusar de ella.

“Creí que solo yo atravesaba por ese problema, no sabía que mi hermana mayor sufría lo mismo, lo peor es que ella quedó embarazada, pero todo es culpa de mi abuelo”.

Descubre embarazo

“Ninguna de mis patojas me contó lo que les pasaba. La más grande ya no comía y por eso la llevé al Centro de Atención Permanente (CAP), donde me dijeron que estaba embarazada”, agregó la madre de las niñas.

En ese momento, la mayor de las hermanas se llenó de valor y relató lo sucedido.

“Mi papá, al verse descubierto, llegó a mi casa y me confesó que él era el culpable y que no sabía por qué lo había hecho. Que Dios lo perdone. Lo que le pido a las autoridades es justicia y que lo obliguen a hacerse cargo de la manutención de su hija, pues nosotros no tenemos los medios económicos para cubrir las necesidades de la bebé, quien necesita comida, pañales y ropa”, resaltó Castro Mejía.

Mientras el proceso legal avanza y llega a juicio en el Juzgado de Primera Instancia de Femicidio de Santa Cruz del Quiché, la familia Chajom Castro lucha por superar el daño que marcó la vida a las menores.