Revista D

Formador de superatletas

El propósito de Carlos Andrés Ramírez es contribuir con el desarrollo de deportistas de élite, tomando como base su experiencia en el Reino Unido.

Por Roberto Villalobos Viato

Carlos A. Ramírez es científico del deporte. Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano
Carlos A. Ramírez es científico del deporte. Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano

El médico y cirujano guatemalteco Carlos Andrés Ramírez fue el primer latinoamericano en formar parte de un equipo campeón de la liga de rugby Guinness Pro12, una de las más competitivas del mundo.

El logro fue con el Glasgow Warriors de Escocia, una agrupación que, si se quiere comparar con el futbol, equivaldría a un Arsenal o Liverpool de la Premier League de Inglaterra. Nada más y nada menos.

Ahí, durante poco más de un año, fue el preparador físico asistente.

Ramírez, además, fue uno de los mejores de su promoción de la maestría de Ciencias y Medicina del Deporte, por la cual obtuvo la calificación Cum laude de la prestigiosa Universidad de Glasgow, donde recibió cátedra de figuras como Alex Ferguson y Luis Serratosa, exentrenador del Manchester United y exdirector de Ciencia y Medicina del Real Madrid, respectivamente.

“Nunca destaqué en el deporte, pero siempre fui aficionado”, expresa.

En Europa, con los Warriors, implementó una novedosa técnica para desarrollar la fuerza muscular y velocidad de los atletas, lo cual logró con el empleo de generadores de hipoxia —aire con un porcentaje de oxígeno menor a lo normal—.

Perfil

  • Carlos Andrés Ramírez nació en la Ciudad de Guatemala el 4 de abril de 1988.
  • En el 2013 se graduó de Médico y Cirujano por la Universidad Francisco Marroquín. En el 2015 obtuvo la maestría (Cum Laude) en Ciencias y Medicina del Deporte por la Universidad de Glasgow, del Reino Unido.
  • Por un año fue médico de campo de la organización Vida Volunteer Travel, de Antigua Guatemala, Sacatepéquez, que ejecutaba programas de salud en áreas rurales del país.
  • De enero a diciembre del 2015 fue preparador físico asistente del club de rugby Glasgow Warriors, de Escocia, uno de los equipos más poderosos del mundo.
  • Es miembro de la Asociación de Fuerza y Acondicionamiento Físico del Reino Unido.

Ramírez está de regreso en Guatemala, donde espera formar superatletas que puedan hacerle frente a la élite mundial.

¿Cómo llegó a ser parte de ese equipo de rugby?

En la Universidad de Glasgow se otorgaron tres plazas para hacer prácticas de campo en equipos profesionales. Por mi buen rendimiento académico gané una de ellas.

Consistía en una pasantía de dos meses, pero me quedé por más de un año.

¿Sabía algo sobre ese deporte?

Nada —ríe—. Por eso dudé en tomar la plaza, pero no dejé pasar la oportunidad porque es un gran equipo a nivel mundial. Si se le quiere equiparar con el futbol, es como el Arsenal o el Liverpool.

¿Qué funciones tuvo ahí?

Las de científico deportivo y preparador físico asistente. Estuve a cargo del funcionamiento y análisis estadístico de los dispositivos GPS que emplean los jugadores durante los entrenamientos y partidos.

También implementé un protocolo para acelerar el desarrollo de fuerza en los atletas al utilizar generadores de hipoxia.

Además, trabajé en un modelo estadístico para determinar los requerimientos físicos de cada jugador dentro de la cancha.

¿Dónde llevan incorporados los jugadores los GPS?

En la espalda, pegados a un textil tipo brassier que también emplean los futbolistas.

¿Qué información generan?

Hasta 60 variables en tiempo real, como distancia recorrida, velocidad promedio, cambios de dirección, ritmo cardiaco o en qué momentos sube o baja la intensidad de un jugador, por mencionar algunos aspectos. Todo se analiza para retroalimentar al entrenador, quien, con base a la información, toma decisiones.

Entonces, durante un partido, esos datos ayudan a decidir cambios de jugadores o de estrategia, ¿cierto?

Exacto. Esos dispositivos guardan las estadísticas de cada jugador. Si se observa que su ritmo baja respecto a otros partidos, se le indica al director técnico. Es posible que tenga molestias o que simplemente no esté teniendo un buen partido.

¿Qué le impresionó más de un atleta de la élite del rugby?

Las características de cada uno de ellos es increíble. Son superatletas. Por ejemplo, hay jugadores de más de dos metros y 330 libras que alcanzan una velocidad de 30 a 32 km/h. Mover un cuerpo así requiere de una potencia enorme.

¿Cómo se puede comparar el choque entre los jugadores durante un partido?

Se dice que, luego de un encuentro, los participantes experimentan dolencias equiparables a un accidente de tránsito. Algunos cálculos revelan que un choque entre jugadores de rugby es igual al impacto de un automóvil contra una pared a casi 50 km/h, o bien, a la fuerza necesaria para cargar un rinoceronte en la espalda. En YouTube hay un video que muestra a ocho atletas de esta disciplina que, en un scrum, evitan el avance de un automóvil de Fórmula 1, que al acelerar produce mil caballos fuerza.

El Glasgow Warriors fue campeón cuando usted formó parte de ellos. ¿Cómo fue esa experiencia?

Es un club que compite en la prestigiosa liga Guinness Pro12, en la cual salimos victoriosos en el 2015, luego de vencer al Leinster Rugby, uno de los equipos de mayor tradición. Fue muy emocionante. Además, el equipo aportó 26 deportistas que jugaron para sus países durante la Copa del Mundo de Rugby.

¿Un atleta de élite nace o se hace?

Esa es la pregunta del millón, pero considero que es una combinación de la genética con el entorno.

¿A qué se refiere con esto último?

Ahí entran en juego variables físicas, psicológicas y sociales; es decir, el entrenamiento que efectúe, la voluntad y el disfrute que una persona tenga con el deporte que practica, así como el ambiente social en el que se ha desarrollado.

¿Qué edad es la ideal para comenzar el entrenamiento?

Desde la niñez, a los ocho o 10 años, cuanto mucho. Hay hipótesis que sugieren que entre más deportes se practiquen antes de los 15 años, mejores habilidades motrices desarrollarán.

Aparte de disfrutar, supongo que también se debe entrenar con mayor regularidad.

Por supuesto. En Estados Unidos, Australia y el Reino Unido, que tienen los mejores programas de formación de atletas de élite en el mundo, entrenan a los jóvenes unas tres veces a la semana para lograr desarrollar sus habilidades motoras, neuromusculares, psicológicas, etcétera.

¿A qué edad se deduce si alguien podrá ser profesional?

Lionel Messi hizo su debut a los 16 años con el FC Barcelona, pero claro, es un mal parámetro de comparación porque él es un caso excepcional —ríe—.

Para el promedio, un hombre debería empezar a desarrollar su fuerza muscular a los 15 años, ya que a esa edad hay un pico en la producción de testosterona.

En el Reino Unido, si se observa que alguien de 17 no ha alcanzado un nivel de élite, se sabe que nunca lo logrará, así que se detiene su proceso de formación.

¿Sucede esto en Guatemala?

No, no hay programas de ese tipo, ni a nivel estatal ni de clubes. Aquí hay muy buenos atletas, pero por no haber empezado a entrenar desde niños con un programa adecuado, nunca alcanzarán todo su potencial.

Una persona puede ser un genio técnica y tácticamente, pero sin base física no puede competir con la élite.

¿El guatemalteco tiene la genética para ser un superatleta?

Sí, y el caso del altiplano guatemalteco es interesante, pues sus habitantes tienen una morfología similar a la tribu keniana kalenjin; es decir, cuerpos delgados y piernas largas en relación al torso, lo que les ha permitido dominar las maratones en el mundo.

¿Importa la infraestructura deportiva disponible para formar esa clase de deportistas?

Sí, pero más que eso, se requiere de un programa bien estructurado. Pero ojo, no hay lineamientos generales para destacar en cada deporte, sino que la preparación física, táctica y técnica debe ser individualizada. Para esto, claro, el aspirante ya tuvo que haber pasado por diversos filtros.

¿Ha visto alguna mejora en el deporte nacional?

Muy poco. No evolucionamos y nos quedamos más rezagados respecto de otros países. Eso es evidente en el futbol.

¿Qué tanta diferencia existe entre un preparador físico nacional y alguien que se ha preparado académicamente en un país desarrollado en el deporte?

Son escuelas diferentes. En Europa hay un híbrido en el que los preparadores físicos se volvieron científicos y viceversa. De esa forma, se crean científicos del deporte. En cambio, en los países como el nuestro, el entrenamiento se basa mucho en la experiencia y no tanto en la evidencia.