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11/02/11 - 07:52

Marvin Ávila habla tras ser víctima de racismo en Guatemala

Los ataques racistas en el mundo se han apoderado del futbol, y cada vez son más enérgicos e incontrolables. Guatemala no es la excepción, y la última víctima es Marvin Ávila, jugador de Municipal que ha sufrido insultos y burlas de aficionados que han desatado su furia de manera inexplicable. Titiman ha aprendido a vivir con la sombra de la discriminación.

Cuando el jugador toca la pelota se escuchan sonidos parecidos a los gemidos de un mono desde los graderíos, mientras otros aficionados profieren insultos por el color de su piel. Su testimonio es crudo y dramático.

“Me han dicho negro imbécil, negro desgraciado; me dicen que me largue para Lívingston a mantener a mi familia que no tiene nada”, cuenta Ávila, quien desde el 28 de diciembre último, cuando comenzó la pretemporada roja, se convirtió en una víctima más del racismo en el país.

Ese día todo cambió para Ávila, porque no ha dejado de recibir insultos dentro y fuera de la cancha.

“Salgo con mi familia y me gritan cosas ofensivas. Me dicen mono desgraciado y tantas cosas que me duelen. Como jugador no quiero equivocarme, pero a veces no salen las cosas”, añade.

Los insultos le han causado frustración e impotencia ante la actitud de esos aficionados.

“He llorado como un niño, por todo esto que recibo de un pequeño grupo de aficionados. Llegan a herirme como ser humano. Me duele; lo digo de corazón”, expresa el jugador.

Racismo incontrolable

Uno de los momentos más críticos que ha vivido Ávila en los últimos meses fue durante un entrenamiento de Municipal, en el estadio El Trébol, cuando un seguidor que se encontraba en los graderíos lo insultó.

Ávila se enfureció y corrió. Saltó la malla para encarar al aficionado, pero su compañero de equipo Carlos Castillo lo detuvo, para evitar un problema mayor.

“Ya era demasiado. Desde que llegué a la pretemporada empezaron con esto. Me enojé. Sé que cometí un error, pero debo ver al futuro y pensar positivo. Gracias a Dios tengo compañeros como Gonzalo Romero y otros en el equipo que me hablan y me apoyan”, refiere el futbolista.

Ávila comenta que hay muchos jugadores como él que también sufren por racismo.

“Hay varios de Lívingston que estamos en Liga Nacional y Primera División, y todos merecemos respeto. Pensemos en los niños que van al estadio y escuchan estas cosas”, enfatiza.

En Guatemala

Este no es el primer caso de racismo que se da en Guatemala. Uno de los más sonados fue el de Julio Estacuy, jugador de Xelajú que fue insultado por ser indígena.

“Cuando empecé a jugar aparecían pintas afuera del estadio donde me decían indio. Fue una etapa muy difícil, porque estaba jugando para el equipo de la ciudad donde nací y no lo entendía”, recuerda Estacuy.

“Fue un proceso complicado, porque mi gente me discriminó, pero pienso que no hay indios ni ladinos; solo personas”, expresa el jugador.

Buscan erradicar problema

Aunque en Guatemala no se ha emitido sanción alguna y existe un reglamento en la Liga Nacional contra el racismo, en algunos países donde ese problema es muy marcado las autoridades deportivas han implementado una serie de reglas para erradicar la discriminación.

En República Checa, donde con frecuencia los jugadores de tez morena son víctimas de racismo y algunos hasta han sido golpeados con objetos, se adoptó un reglamento de la UEFA, donde se establece que el partido puede terminar en forma prematura y el equipo local perderá los tres puntos.

Si se repite el caso en un mismo estadio, el cuadro será privado de seis puntos e incluso será transferido a un campeonato inferior.

En el 2001, la Fifa firmó un acuerdo en Buenos Aires en el que invita a las autoridades a unirse contra la discriminación, a los organizadores de partidos a tomar medidas drásticas y a los aficionados eliminar todas las actitudes racistas.

A pesar de ese pacto y que se han formado organizaciones en contra del racismo, los casos han aumentado y cada vez son más frecuentes en el mundo. Guatemala no se ha salvado de esa situación.

POR ROMEO RIOS Y LUIS BARRIOS /

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