Opinión

EDITORIAL

Ante la peor crisis de identificación

Editorial

Guatemala y su pintoresca burocracia no dejan de sorprender por su indolencia, su indiferencia y por la irresponsabilidad con la que se desempeña la mayoría en sus labores. El ejemplo más reciente de esa anomia está en la incapacidad estatal de poder cumplir con las demandas de documentos de identificación que reclamen miles de usuarios.

Resulta inconcebible que en el Registro Nacional de las Personas sea materialmente imposible obtener en un tiempo prudencial el Documento Personal de Identidad, lo cual transcurre sin que autoridades superiores tomen acciones correctivas determinantes ante tanta ineficiencia, lo cual tiene graves repercusiones entre miles de usuarios que no existen legalmente y por lo cual no pueden efectuar importantes vitales.

A esta dramática situación se ha unido la Dirección General de Migración que de manera irresponsable dejó transcurrir demasiado tiempo para efectuar los trámites pertinentes para poder contar con el número adecuado de libretas para pasaportes, lo cual se tuvo que hacer a última hora, de manera excepcional, lo cual ahora repercute en otro tedioso trámite.

En ambos casos las mayores víctimas de semejante irresponsabilidad son los guatemaltecos residentes de manera irregular en Estados Unidos, pues la carencia de esos documentos les imposibilita hacer gestiones cruciales para su permanencia en ese país, con lo cual se les pone en mayor riesgo, porque ninguna de las dos entidades puede cumplir con esos requerimientos.

La situación adquiere ribetes preocupantes cuando se constata que las soluciones tampoco están a la vuelta de la esquina, pues en el caso del DPI, el Renap todavía está en una etapa de pruebas para determinar la compatibilidad de un lote de tarjetas recién adquirido con la tecnología del proveedor cuyo contrato acaba de concluir.

También existe la posibilidad de que el nuevo proveedor de esa materia prima suministre una nueva impresora para garantizar la compatibilidad, pero esas son tareas que debieron efectuarse hace muchos meses, para hacer todo con la debida planificación, evitar contratiempos y no violentar el derecho a la identidad de miles de usuarios.

En el caso de los pasaportes la situación también es lamentable y sobre lo cual tampoco hay visos de solución, pues la crisis por la que ahora atraviesa la DGM no se resolverá en el corto plazo, pues los tiempos se vuelven a encoger para cualquier nuevo proceso de licitación y adquisición de libretas para pasaportes.

La última adquisición podría alcanzar para agosto, pero a partir de ahora quedan menos de cinco meses para un nuevo proceso de licitación, lo que imposibilita que la crisis se pueda resolver en el corto plazo.

El punto jocoso de esta dramática situación lo vuelve a poner el presidente Jimmy Morales, quien el pasado jueves inauguró el segundo consulado en Florida, una acción sin sentido cuando su Gobierno ha sido incapaz de garantizar el derecho fundamental a la identidad de millones de connacionales y sobre todo de quienes residen en Estados Unidos que encaran la insólita situación de no poder acceder a ningún tipo de servicios porque literalmente no pueden demostrar quiénes son.