Zaragoza es tierra de sobrenombres

Zaragoza es un municipio de Chimaltenango, conocido por la gran cantidad de sobrenombres que se escuchan y de los cuales el 90 por ciento son heredados por más de cuatro generaciones, de cuya mayoría se conoce el origen.

Por Renato Melgar / Zaragoza

 Familia Maroquín  Santos, de Zaragoza, a la que por varias generaciones han llamado los Jarros, por lo que el negocio familiar lleva ese nombre.
Familia Maroquín Santos, de Zaragoza, a la que por varias generaciones han llamado los Jarros, por lo que el negocio familiar lleva ese nombre.

Se dice que los Cueros se le llama a personas de complexión delgada; los Zorros, a quienes tienen sombra en los párpados; los Pishtones, a las de manos grandes; los Cuyos, a las familias numerosas; los Payasos, a los vecinos alegres y sonrientes; los Montaña, si viven en las aldeas; los Perica, por ser platicadores; los Melos, solteros; los Pija Seca, altos y delgados; los Pilones, gordos; y los Chileca, devotos católicos.

El director de una de las escuelas de Zaragoza, Luis Eduardo Girón Marroquín, dijo que los sobrenombres en este municipio se llevan por herencia.

“He notado que en la escuela los alumnos se tratan por los sobrenombres. Ya es una cultura, y hemos tratado de evitarla, pero no se puede. Recuerdo que a mi abuelo, por ser gordo, le decían Pilón, y por eso a nuestra familia le llaman los Pilones”, indicó.

Ariel Salazar, alcalde de la localidad, comentó: “Los apodos son parte de las tradiciones y costumbres del municipio, ya que, según sé, a mi abuelo y a mi papá les decían los Chilecas, por ser fieles católicos”.

“Cuando estudiaba me cambiaron el sobrenombre de Chileca a Pinocho, pero no por las mentiras, sino por el tamaño de mi nariz. Este trato no le molesta a la mayoría, porque llegan a reconocer que se trata de una herencia”, resaltó Salazar.

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