Comunitario

Desarticular estructuras criminales plantea retos al Estado

Hasta el 11 de marzo pasado la Policía Nacional Civil (PNC) reporta que se desarticuló 16 bandas criminales de las cuales cinco fueron por extorsión, cinco por sicariato y dos por lavado de dinero; hubo 122 personas capturadas, 92 son hombres. El reto del Estado en este caso es retomar el control del Sistema Penitenciario para frenar que desde la cárcel las estructuras sigan operando, dice el analista Lizardo Acuña.

Por Geldi Muñoz Palala

El pasado 2 de mayo autoridades capturaron a 72 integrantes de una estructura criminal de la pandilla Barrio 18 dedicada a la extorsión a transportistas y asesinatos (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL).
El pasado 2 de mayo autoridades capturaron a 72 integrantes de una estructura criminal de la pandilla Barrio 18 dedicada a la extorsión a transportistas y asesinatos (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL).

Del 2011 al 2015, la PNC desarticuló 432 grupos delictivos  —183 fueron por extorsionistas, 112 por secuestradores y 91 por sicarios—, 31 combinaban sicariato y extorsión.

El informe anual del Ministerio Público (MP) en la administración de Thelma Aldana, muestra que, del 1 de abril de 2015 al 31 de marzo de 2016, desarticularon 65 estructuras criminales en el país. En total hubo 329 personas capturadas.

La PNC y el MP resaltan el caso La Línea donde figuran los nombres del expresidente Otto Pérez Molina y la ex vicemandataria Roxana Baldetti. 

Otros casos importantes son IGSS-Pisa, Aceros de Guatemala, plazas fantasma en el Congreso. En la mayoría de casos el apoyo de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cigig) fue importante para llevar a cabo los operativos.

“Se realizaron cuatro mil 736 allanamientos, se solicitaron 12 mil 399 órdenes de aprehensión, se presentaron 17 mil 789 acusaciones, se resolvieron 28 mil 829 casos por medio de salidas alternas”, se lee en el documento del ente investigador.

Prioridades

El subdirector general de Investigación Criminal (DEIC), Stu Velasco, señaló que a la hora de desarticular las bandas, evalúan la política criminal y efectúan un análisis victimológico para determinar el nivel de vulnerabilidad de las personas y enfocar sus esfuerzos, en ese sentido priorizan menores de edad y mujeres.

Señaló que algunas estructuras criminales que han desarticulado efectúan labores diversas, han encontrado que bandas de traficantes de personas, aparte de cobrar por trasladarlas a otro lugar o país, las secuestran a cambio de no matarlas y liberar a las víctimas.

Limitaciones

Para el analista del Instituto Nacional de Problemas de la Universidad de San Carlos (Ipnusac), Lizardo Acuña, explicó que es positivo que las autoridades con recursos limitados hagan esfuerzos para combatir estas redes criminales, pero hay que tocar el tema de fondo; los golpes a estructuras de extorsiones y narcotráfico es bien vista, pero hay que tomar en cuenta que estos grupos tienen la capacidad de reeorganizarse.

Acuña explica que las muertes dentro de las cárceles a cargo del Sistema Penitenciario  (SP) muestran que ahí surge una competencia entre las mismas estructuras, en especial narcotráfico y extorsiones.

“Vemos como se han desmantelado estructuras de narcotráfico como por ejemplo el cartel de Lorenzana; las capturas de integrantes de la familia Mendoza, y vemos como otras estructuras, lamentablemente conformadas por jóvenes están surgiendo y están cobrando fuerza, eso no solo ocurre en el área metropolitana, pasa en los departamentos", detalló el experto.

Acuña resaltó que se debe trabajar en la prevención, decir en la creación de una política que vaya focalizada al sector más vulnerable como las mujeres y menores de edad que son utilizados por el crimen organizado.

“La organización que tiene el crimen organizado supera en muchos casos a la organización que tienen instituciones del Estado, pricipalmente porque hay debilidad y carencia en el presupuesto para presentar una propuesta concreta; hay que valorar el esfuerzo que hacen con los pocos recursos que tienen, que no son suficientes para la magnitud que tiene el crimen organizado”, manifestó el experto del Ipnusac.

Es necesario, concluye Acuña, que el Estado retome el control del Sistema Penitenciario en Guatemala; no sirve capturar a cabecillas de organizaciones criminales cuando son los principales jefes dentro de las cárceles, y son quienes dan las órdenes y coordinan el modus operandi de estas organizaciones criminales que siguen vigentes en el país.