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El libro hablado, una herramienta de desarrollo para personas ciegas

El golpe de una tecla, el sonido de la cinta de un cassette girando, puntos en relieve que dan una indicación del control de volúmen; segundos después, una voz anuncia el título de un libro. Así inicia un nuevo capítulo de conocimiento para Laida Alvarado, una persona ciega que durante 19 años dirigió y operó el departamento de Libro Hablado en el hospital Rodolfo Robles.

Por Alvaro González

La ceguera no fue obstáculo para que Laida se graduara como licenciada en Historia, una carrera donde tenía que leer demasiado, según cuenta, fue por eso que la mayor parte de su carrera y conocimiento lo sustentó con audiolibros.

“Yo empecé a grabar libros en cassette. Musicalizabamos el principio, el número del cassette y la introducción para hacer una cortina de sonido y hacer algo ameno”, narra Laida al contar su experiencia trabajando como grabadora de libros.

Proyecto de ayuda

El departamento de Libro Hablado es un área que muchos desconocen, sin embargo existe desde principios de la década de 1980.

A la fecha se cuenta con más de 2 mil títulos en formato de audiolibros y pueden ser encontrados en la sección Braille, en la Biblioteca Nacional. Empezó con la inquietud de estudiantes con ceguera de tener libros de texto en un formato más accesible, debido a que los libros en braile suelen ser más gruesos y pesados que un libro normal.

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Es así como Elisa Molina de Stahl, fundadora del Benemérito Comité da la instrucción de crear el departamento de Libro Parlante, nombre inicial del referido proyecto.

“Las personas ciegas tenemos la limitante de no contar con un acceso fácil a la lectura”, dice Adolfo René Pérez, jefe de la Unidad de Sordo Ceguera, quien al escuchar “El Señor Presidente” de Miguel Ángel Asturias, quedó asombrado.

Más de dos mil títulos

A la fecha se cuenta con más de 2 mil títulos en formato de audiolibros y pueden ser encontrados en la sección Braille, en la Biblioteca Nacional.

“Auditivamente nos pintaba los cuadros políticos, los cuadros sociales, los cuadros folclóricos de esa época”, agrega.

Apoyo en la tecnología

Actualmente los procesos han cambiado, se ha implementado un software de computadora para hacer las grabaciones y ediciones de audiolibros. Es una locutora vidente quien opera el equipo, mientras que otra persona de “baja visión” hace el rescate de los audios que aún están en cassette para así quedar almacenados en un disco duro.

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También cuentan con escáners que permiten la transferencia de libros a formatos audibles a través de un software especial.

El texto escaneado siempre pasa por una revisión final antes de ser convertido en sonido. A pesar que tiene ventajas en cuanto a la agilización de la producción de audiolibros, las grabaciones carecen de interpretación y matiz en la voz “electrónica” que asigna el programa.