Comunitario

Entidades evaden su papel en el turismo de volcanes

Luego de que un temporal se cobró la vida de seis personas en el volcán Acatenango, con lo cual quedó en evidencia  que no existe  control sobre los excursionistas, cinco instituciones involucradas aún no toman la iniciativa para evitar más tragedias y, en cambio, se  excusan de sus actuaciones.

Isaías Martínez, alcalde de Acatenango, sabe que debe administrar el territorio y reconoció que no se tiene control del lugar. Afirmó que esperan ayuda del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) para agenciarse de recursos.

Una familiar  de Nimcy Marroquín llora sobre el féretro, que fue cubierto con una manta firmada por todos sus amigos del colegio. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)
Una familiar  de Nimcy Marroquín llora sobre el féretro, que fue cubierto con una manta firmada por todos sus amigos del colegio. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)

“Buscaremos formar una mesa de diálogo para encontrarle una salida a esta situación, para que quienes nos visiten se sientan seguros”, añadió.

Jorge Chajón, director del Inguat, señaló que en el 2015 se otorgaron Q450 mil a esa comuna para la construcción de un centro de atención turística, pero los fondos les fueron devueltos  por lo que se invirtieron en algo más.

Aseguró que buscarán acercarse a las autoridades locales, aunque dejó entrever que son los administradores del parque los que deberían establecer los controles. Señaló al Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap) entre los responsables, así como a la comuna y los pobladores.

El Conap respondió que el único volcán que administra es el de Ipala y aseguró que los demás son zonas de veda declaradas desde 1956. Afirmó que no tiene presencia en los volcanes de Agua, Fuego, Tajumulco y 15 más.

Según ese consejo, Acatenango es un parque​​ regional municipal y por lo tanto es la comuna la encargada de administrarlo.

Víctor Sis, presidente de la Asociación de Guías Amigos del Bosque, comentó que estaban enterados de la construcción de un centro de visitantes pero  la comunidad se opuso porque las autoridades lo querían edificar en un área del cementerio.

“Pienso que el alcalde anterior no siguió con el proyecto porque no fue reelecto. Esperamos que los vecinos y autoridades municipales se pongan de acuerdo, ya que en la comunidad hay muchas necesidades”, aseveró Sis.





La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres fue consultada sobre si se  tiene alguna estrategia para evitar incidentes en la zona, a lo que el vocero, David De León, respondió: “Se trabaja con muchas municipalidades en capacitar a las coordinadoras municipales, pero consideramos que el caso de excursiones y visitar sitios naturales es jurisdicción de cada municipalidad el realizar o tener reglamentos”.

También se consultó al vocero de la Presidencia, Heinz Hiemman, para saber si desde esa instancia se convocaría a un diálogo para buscar soluciones, pero  únicamente dijo que el presidente Jimmy Morales ya se había manifestado desde su cuenta de Facebook. El mensaje se trata de un pésame a la familia y  un llamado a ser solidarios con quien no tiene un techo donde dormir.

No es nuevo

En junio del 2014 murió en el volcán  Acatenango Diego Flores, de 20 años, y otra persona fue rescatada con vida.

En diciembre de ese  año los socorristas rescataron a siete excursionistas que se habían extraviado y estuvieron a punto de sufrir hipotermia.

Irene Castellanos, madre del joven que murió en esa ocasión, explicó que organizaciones de alpinismo pidieron a las autoridades locales  que pusieran avisos y construyeran refugios para evitar tragedias. La petición solo fue escuchada.

Primos eran muy unidos

Los cuerpos de los primos Nimcy Ibania, de 19 años, y Bani Magdiel, 34, ambos de apellidos Marroquín Rivera, fueron velados ayer en una iglesia evangélica de la colonia La Florida, zona 19.





Josué Rivera, tío de las víctimas, explicó que ambos eran muy unidos y que pese a que eran primos se consideraban hermanos. “Sus padres eran hermanos, y sus madres también eran hermanas. Por eso las familias eran tan unidas”, afirmó.

Rivera refirió que Nimcy era considerada “un milagro” por su familia, ya que era la menor de tres hermanos y nació a los seis meses de gestación.

“Ella fue una bebé canguro y su madre la cargó en su pecho por varios meses, y así sobrevivió”, contó.

Nimcy estudiaba Mercadotecnia y Publicidad y sus metas eran trabajar para ayudar a pagar los gastos de su graduación, que sería este año, e ingresar en la universidad para seguir su formación.

Bani era el mayor de sus hermanos y su tío lo recuerda como un hombre muy solidario y dadivoso con las demás personas. “Él no dudaba en ayudar a cualquier persona en cualquier momento”, narró Rivera, quien indicó que de niño lo acompañó en diversas actividades, entre ellas la fotografía, a la que era aficionado. Trabajaba en una librería y se graduó de perito contador.