Comunitario

Familiares viven angustia por 19 desaparecidos

Unos 19 recolectores de desechos  siguen desaparecidos desde el miércoles último, cuando se registró un deslizamiento  en el relleno sanitario de la zona 3 capitalina, el cual cobró la vida de cuatro personas y dejó lesionadas a  18 —10 fueron atendidas en los hospitales Roosevelt y San Juan de Dios—, según el reporte de la Policía Nacional Civil (PNC).

Por José Manuel Patzán

En el lugar de la tragedia se instaló un campamento de ayuda de la PNC, en el cual personal  policial atiende a personas que indagan sobre familiares que colectaban desechos en el basurero el día del incidente.

El subdirector de Investigación Criminal  de la PNC, Stu Velasco, refirió que, de acuerdo con declaraciones de personas que han reportado la desaparición de  familiares, se ha determinado que unas 19  podrían haber quedado  bajo toneladas de desechos.

“Tenemos un área donde hacemos las entrevistas, tenemos la información y las fotografías, y un equipo provisional de investigación del Ministerio Público (MP) es el que toma las declaraciones”, refirió Velasco.

El jefe policial agregó que incluso el número de víctimas podría llegar a 30, aunque por ahora  no se tiene mayor información respecto de estas personas.

Se reanuda búsqueda

A eso de las 6 horas de ayer, mientras los socorristas preparaban sus equipos y  evaluaban el terreno para empezar sus labores, varios recolectores se internaron en el  área de riesgo, por un área boscosa y colonias aledañas, para efectuar su propia búsqueda, con la esperanza de encontrar a sus amigos y familiares desaparecidos, pero minutos después fueron evacuados.

De manera simultánea, cientos de recolectores de desechos se apostaron  frente a la puerta principal del vertedero municipal para exigir que se les dejara ingresar, con la intención de ayudar en las labores de búsqueda, lo cual no les permitió el personal de la municipalidad capitalina.

Julio Sánchez, vocero de los Bomberos Voluntarios, aseveró que por ahora  únicamente buscan con maquinaria, debido a que se debe  estabilizar el terreno para que, luego,   personal experimentado efectúe una búsqueda más minuciosa. Las labores continúan hoy.

Los desaparecidos

  1. Francisco Rivera  Raymundo, de 50 años
  2. Jacinto Pérez,  50
  3. Aníbal Torres  Cahuex, 49
  4. Wálter Alberto  Álvarez y Álvarez, 48
  5. Pedro Chavalán  López, 47
  6. Juan Luis  Pérez Mártir, 46
  7. Venancio Curruchich  Chalí, 40
  8. Fredy Emilio  Hernández Gutiérrez, 39
  9. Juana de León  Sánchez, 37.
  10. Francisco Raymundo  Matón, 36.
  11. José Morales  Tucay, 28.
  12. Selvin López  Trigueros, 24.
  13. Raúl Armando  López Osorio, 22.
  14. Lorenzo Gómez,  20.
  15. Geovanny Alexánder  López,  16.
  16. Frandel Nuelma  Lorenzo Gregorio, 14.
  17. Francisco Abraham  Gallego Brito, 14.
  18. Hugo Leonel  Pérez Alonzo
  19. Un hombre no identificado

Aflicción

Desesperación y angustia fueron escenas que se vivieron ayer en las afueras del relleno sanitario, mientras el   riesgo persistía  dentro del vertedero, durante los trabajos que se efectuaban con la maquinaria  para remover los tumultos de basura y confirmar si había más víctimas.

La desesperanza de varias familias y trabajadores al no saber nada de sus parientes llegó al límite a eso de las 10 horas, cuando intentaron ingresar por la fuerza al área del deslave y forcejearon con agentes de la PNC y de la Municipalidad que resguardaban las puertas.

“Todos estamos desesperados, es una angustia sin palabras. No sabemos qué está pasando allá abajo, no nos dejan entrar a buscar y ellos tampoco buscan”, exclamó en medio del llanto una   mujer  que aseguró que no sabía nada de varios de sus compañeros.

Forma de vida   

A pesar de que en ese lugar se han registrado ya deslaves que se han cobrado la vida de varias personas, quienes trabajan en el lugar aseguran que no tienen otro medio para ganarse el sustento.

“Aquí todo es un riesgo. Normalmente ganamos  entre Q60 y Q70 diarios, después de vender el vidrio, papel y aluminio que recogemos durante varias horas”, refirió un recolector que prefirió no dar su nombre.

Agregó que actualmente obtiene Q5 por una bolsa de vidrio y Q30 por el quintal de papel.

“No es primera vez que pasan estas tragedias,  pero los que no toman cartas en el asunto son los encargados de este lugar, y cuando esto pasa es como si un animal se quedara enterrado. La necesidad nos obliga a seguir aquí”, precisó el entrevistado.

Selvin López refirió  que lleva seis años de trabajar en el lugar para poder pagar sus estudios de primaria por madurez durante la noche.

Aseguró que muchos no se quieren ir porque, a pesar de ser un trabajo arriesgado y poco higiénico, en ocasiones, con la venta de desechos reciclables, logran sacar hasta Q800 en un día.

José René Taques, también recolector, contó que  buscó trabajo en las maquilas durante un año pero no   logró una plaza.

“Recolectamos chatarra, nailon y cartón; cada quien vende lo que recolecta. La mayoría ganamos lo mismo. No podemos dejar esta labor, por necesidad. En mi caso, tengo una hija de 2 años y debo alimentarla”, aseveró Taques.

Rodrigo Gómez, de 65 años, comentó que ha trabajado la mitad de su vida como recolector de desechos y debió retirarse hace siete años, cuando quedó soterrado por un deslizamiento de basura en el mismo lugar.

Gómez recordó que en esa ocasión murió su hermano, quien fue arrastrado por una correntada de agua, y entonces  le prometió a su familia que jamás regresaría al vertedero, pues debido al susto contrajo una enfermedad cardiaca.

“Salí vivo, sin ningún golpe; solo sentí un jalón de pelo cuando alguien me sacó, pero pensé que había muerto al ver que estaba cubierto de basura, y empecé a luchar”, relató Gómez.

Agregó que su salvación fueron dos hierros que había recogido, los cuales impidieron que se hundiera entre los escombros.

Varios recolectores entrevistados comentaron que  muchos de los desechos que recogen se encuentran en buenas condiciones y algunos han encontrado anillos y cadenas de oro.

Investigación

En el MP se informó que desde el día en que ocurrió la tragedia   comenzaron a procesar el lugar del suceso, a fin de establecer si hubo intervención humana que pudiera  haber provocado  ese deslave.

“A través de la Fiscalía de Delitos contra la Vida se efectúa una investigación, para verificar si hubo alguna negligencia, incluso administrativa, que pudiera haber causado la tragedia”, explicó Julia Barrera, vocera del MP.

Prensa Libre intentó obtener la opinión de la Municipalidad de Guatemala y  saber qué acciones podría tomar para evitar este tipo de accidentes, pero no fue posible comunicarse con el vocero, Carlos Sandoval.

Busca a  primos

  • Miguel Corio Rivera llegó de Quiché para buscar a sus  primos Francisco Rivera Raimundo  y Jacinto Corio Pérez.

“Uno  tenía 12 días y el otro un mes de trabajar en el basurero.  Se vinieron de Nebaj, porque allá no  hay  cómo ganarse la vida;  por eso  buscaban cartón entre la basura”, refirió.

Llora a su esposo

  • “Busco a mi esposo Oswaldo Campos Cortés. Él tenía como 20 años de trabajar aquí, era el único sostén de la familia. Tenemos cinco hijos varones. Yo aquí no conocía pero con mi hijo venimos a buscar y, primero Dios, aparece mi esposo”, refirió ayer, con desesperación, Clara Odilia Cabrera, afuera del botadero.

Basurero ineficaz

Estudios efectuados por el  Centro de Estudios Urbanos y Regionales de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Ceur) determinaron que el vertedero de desechos de la zona 3, administrado por la Municipalidad de Guatemala, llegó a su límite de funcionalidad y se volvió inoperante.

Amanda Morán Mérida,   del Ceur, explicó que las investigaciones del vertedero de la capital detallan que ese proyecto no funcionaba como un relleno sanitario, sino como vertedero: “Esa área solo sirve para acumular basura y no hay clasificación de la basura”.

Según Morán Mérida, otro problema  que genera el funcionamiento desordenado del vertedero, es que no hay normativas de la comuna capitalina para hacer que los vecinos clasifiquen sus desechos y evitar separaciones por recolectores en áreas de riesgo.

El Instituto de Investigación y Proyección sobre Ambiente Natural y Sociedad también ha estudiado la situación del relleno sanitario de la capital y en sus diagnósticos han recomendado trasladarlo porque se ha vuelto foco de contaminación para las zonas 3 y 7. Además, estiman que el cierre del lugar está próximo.

Un estudio financiado por la comuna capitalina y el Banco Interamericano de Desarrollo  en 2002  estableció que desde 1991 el vertedero tenía una vida útil de 11 años.

Además, determinó que la vida de los recolectores —guajeros— estaba en riesgo por las condiciones del trabajo.