Comunitario

Suspenden servicio de elevadores en Hospital General

El deterioro de los elevadores del Hospital General San Juan de Dios y el riesgo que representan derivado de la desatención que han tenido por años provocaron que se suspendiera el servicio desde ayer, día en que más personas quedaron atrapadas en dos ocasiones.

Por Geldi Muñoz

Un paciente es trasladado por la rampa luego de que se decidiera la suspensión del servicio de  ascensores por el alto riesgo para usuarios como para el  personal. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)
Un paciente es trasladado por la rampa luego de que se decidiera la suspensión del servicio de  ascensores por el alto riesgo para usuarios como para el  personal. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

ida por los trabajadores que se dirigían a distribuir la comida a los pacientes cerca del mediodía. Se quejaron de que eso implicaría más trabajo  para trasladar los carros con comida.

En tanto la empresa encargada del mantenimiento recibía la orden por escrito, se habilitó un ascensor para el traslado de  alimentos.

Antes del cierre, los socorristas acudieron en dos oportunidades, debido a que varias personas  habían quedado atrapadas. Por ello decidieron colocar cintas amarillas para prevenir otros incidentes.

El pasado 29 de noviembre, una paciente y personal de enfermería  quedaron atrapados por más de cuatro horas en un elevador de carga, caso que ahora el Ministerio Público (MP) investiga por la muerte de la mujer que era trasladada.

Ese problema que ahora afronta el mencionado hospital es  reflejo de que la crisis en Salud persiste.

Érick García, gerente técnico de Ingeniería Universal, S. A. (Inuversa), comentó que ellos atienden ocho de los elevadores que “medio funcionan” en el  San Juan de Dios, los cuales tienen  rango de fatalidad de 88 y 97.6 por ciento; es decir, el porcentaje de riesgo que tiene una persona que usa un elevador de sufrir un accidente.

Juan Antonio Villeda, director del centro médico,  indicó que tomaron “una decisión drástica” para garantizar la vida e integridad física del personal y de los pacientes.

“No podemos seguir utilizando esos elevadores. Es una decisión dura, es una decisión difícil, pero no tenemos otro camino”, aseveró, y explicó que la rampa es la única solución que tienen por el momento.

La medida la tomó luego de  haberse reunido con los encargados de la empresa que brinda mantenimiento, quienes le informaron que desde hace varios años han  reportado a la dirección del nosocomio que esos elevadores ponen en riesgo al personal y a los pacientes.

Aníbal Flores, del sindicato de trabajadores, aseveró que esa medida afecta a los empleados, porque deberán hacer mayor esfuerzo para trasladar a los pacientes, quienes son los más perjudicados  ya que muchos deberán ser movilizados en camillas con ventilación mecánica.

“Imagínese el tiempo que se lleva  el traslado. Se puede provocar un paro cardiorrespiratorio...  Además, los médicos están expuestos a demandas en caso de que un paciente muera o haya algún daño colateral por el traslado  en las rampas”, dijo.

Al consultar al director sobre una citación que se dio en el Congreso en la cual le increparon que no hizo nada cuando fue viceministro de Salud, refirió que su función no era esa. Admitió que no sabía de otro incidente en  elevadores  de maternidad ocurrido el mismo  día en que murió una paciente.

El gerente técnico de Inuversa manifestó que hace dos años, en dos elevadores, se dieron  fallas que hicieron que las máquinas se estrellaran en la terraza, pero  afortunadamente no transportaban a nadie.

Aseguró que ninguno de los elevadores funciona adecuadamente, ni eléctrica ni mecánicamente, ya que son demasiado antiguos y aunque los repuestos se importaban de Estados Unidos, debido a que la fábrica dejó de producirlos han tenido que comprarlos en otros países. Resaltó que   la cabina  y las plataformas son de madera y tienen polilla, por lo que es necesario renovarlos.