Comunitario

Lección de valentía ante la adversidad

 Pese a su enfermedad, niños no dejan de sonreír ni de soñar.

Por Geovanni Contreras Corzantes

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Ayuvi Cáncer Niños
Gabriel, Kristhal, Marvin y Otoniel reciben el cariño de sus madres, quienes les acompañan en la tenaz lucha que libran contra el cáncer, al igual que cientos de pequeños pacientes en la Unidad de Oncología Pediátrica, zona 11 capitalina. (Foto Prensa Libre: Esbin García)
Gabriel, Kristhal, Marvin y Otoniel reciben el cariño de sus madres, quienes les acompañan en la tenaz lucha que libran contra el cáncer, al igual que cientos de pequeños pacientes en la Unidad de Oncología Pediátrica, zona 11 capitalina. (Foto Prensa Libre: Esbin García)

Cada cambio de año, muchas personas se proponen como meta bajar de peso, estudiar una nueva carrera, cambiar de trabajo o comprar algo, pero para cientos de niños guatemaltecos y sus familias  la lucha es por un solo objetivo: sobrevivir al cáncer.

Cuatro de ellos, Gabriel, Kristhal, Marvin y Otoniel, de entre 5 y 14 años, demuestran ser un ejemplo de optimismo, lucha y claridad en cuanto a lo que quieren para el 2017. “Salir adelante”, responden cuando se les pregunta su meta.

Ellos son parte de los seis mil 500 niños que ha atendido la Asociación Ayúdame a Vivir (Ayuvi) desde el  2000, cuando abrió la Unidad Nacional de Oncología Pediátrica (Unop).

El padecimiento no les impide tener sueños  concretos: desde ganar el año escolar hasta llegar a ser profesionales de la Medicina.

En  una sala de juegos de la Unop,  los pequeños que reciben tratamiento o van a consulta esperan de  manera amena: se divierten con juegos de mesa y otros juguetes mientras llega la hora de la quimioterapia.

Lo más común

Ayuvi atiende 14 tipos de cáncer, pero los tres más comunes son la leucemia linfoblástica aguda (LLA), linfomas y retinoblastoma, explicó Luisa Ávila de Castillo, directora de Comunicación   de la fundación.

En la consulta externa de la Unop se atiende a alrededor de 120 pacientes cada día, quienes asisten  a recibir  tratamiento, control regular  o a conocer un diagnóstico.

Ávila informó que el tratamiento para una leucemia LLA, que es el 45 por ciento de casos que atienden, es el más costoso, unos  Q450 mil, en tanto que el de  un retinoblastoma —afecta los ojos— tiene un costo aproximado de Q57 mil.

La fundación cubre el costo de los tratamientos en la Unop.

“Nosotros hablamos de promedio porque cada paciente es un caso diferentes. Por ejemplo, si tengo una niña de 3 años que me va a desarrollar un catarro, voy a gastar Q100 en medicinas, pero si un niño con cáncer tiene catarro es diferente, porque el medicamento no va a ser el mismo”, añadió.

Apoyar a los niños

La rifa Únete es el evento de recaudación más grande que Ayuvi lleva a cabo, de octubre a diciembre, y que el año pasado consiguió el aporte de más de Q40 millones.

“¡Últimos días para poder apoyar!, ¡No más excusas!”, dice una de las últimas publicaciones de la campaña, en Facebook.

También está el programa de apadrinamiento, que ayuda a asegurar una cantidad específica de dinero cada mes, y con la cual es posible proyectar a cuántos niños se puede ayudar.

No obstante, durante las entrevistas y fotografías de niños y madres queda claro que su esperanza y tenacidad es una lección para todo un país.

Dibujos y risas para vencer al dolor

Pintar y dibujar  personajes de películas animadas como Rayo McQueen, de las películas de Cars, o superhéroes como Spiderman, entretiene a Gabriel Alexander Coj Interiano, un niño de 6 años que viajó con su madre a la capital, desde San Luis, Petén, para comenzar con el tratamiento en la Unop.

Coj Interiano fue diagnosticado con cáncer hace dos meses y a partir de entonces la familia empezó a gestionar el tratamiento a través de Ayuvi.

“Me gusta jugar con mis hermanos, allá en la casa, y con mis juguetes”, dice, sonriendo, Gabriel, quien en el 2017 desea ir a la escuela y regresar a su pueblo natal.

“Me anima seguir adelante”, comenta el menor, quien juega junto al equipo médico que le inyecta la quimioterapia.

Lo más difícil

El dolor físico y emocional es la parte más difícil, cuenta Oralia Interiano, madre de Gabriel, pero tampoco se compara con el duro golpe que fue recibir la noticia de lo que el niño padece.

“Lo más difícil es pasar el dolor. Uno sabe lo que sus hijos tienen y ahí, dándoles amor... a todos los niños de aquí”, expresa Interiano al mismo tiempo que seca las lágrimas de su rostro.

Señala que hace dos meses recibió el diagnóstico de su hijo, por lo que solo ha viajado a la Unop en una ocasión, con ayuda de la corporación municipal de San Luis, pero a medida que avanza el tratamiento  las visitas a la capital tendrán que ser más frecuentes.

“Que él salga bien de aquí es mi deseo para 2017. Estoy luchando por él. Me habían dicho que no resistía el medicamento, pero gracias a Dios ahí vamos”, dice la madre.

Pequeño sueño  en grande

El decir que le gusta dibujar dinosaurios porque son grandes da la primera pista de los grandes sueños de Marvin Estuardo Lima Monzón, quien, con tan solo 5 años, tiene claro que cuando sea grande quiere ser policía, “para ayudar a la gente”.

Su timidez solo le permitió enviar ánimos a todos los niños en el 2017, pero le encanta jugar carritos y pelota con su hermanita, asegura su madre, Gladys Marina Lima.

A Marvin le diagnosticaron leucemia hace un año.

“Han sido momentos difíciles, pero con la ayuda de Dios, Unop y Ayuvi aquí estamos, saliendo adelante”, comenta Lima.

Cada ocho días, añade, viajan desde la cabecera de Jutiapa, en transporte extraurbano, para que el niño reciba  tratamiento.

“En 2017 deseo lo mejor para él, que sea un niño feliz, y en el nombre de Jesús va a salir adelante y llegará a ser lo que  quiere ser en la vida”, manifiesta la madre del pequeño.

Quiere ser médico y  futbolista

Un gran médico o futbolista espera ser liberado con la recuperación de Otoniel Fredy Jesús García Menchú, de 14 años,  a quien reciente se le diagnosticó leucemia y recibe tratamiento desde hace mes y medio.

“Me gusta jugar futbol en cualquier posición, y me gusta el Barcelona y los rojos”, cuenta el adolescente.

Cuando sea grande quiere ser médico y está ansioso por retomar sus estudios de tercero básico en el 2017.

El mensaje de año nuevo que Otoniel envía a los niños es: “Que luchen y que tengan buen ánimo”.

La noticia

“Lo más difícil es cuando  escuchamos la enfermedad que tenía él, y  aceptamos y pedimos mucho a Dios que nos dé fuerza”, expresa la madre de Otoniel, Mérida Josefa Menchú.

Debido a que viven en Totonicapán, la madre afirma que tuvo que pagar Q700 para que un fletero los transportara a la capital.

Ánimo para luchar

La leucemia  no es rival para la alegría de Kristhal Elizabeth Gómez Cubur, de 7 años. Inquieta y sonriente monta un monopatín verde en una de las salas de la Unop.

“Todos los niños deben tener buen ánimo para luchar”, afirma.

A Kristhal le gusta dibujar flores, jugar con sus amigas y dos perritos, Junior y Max, en su casa, en Santa Catarina Pinula.

Para ella,  lo más difícil fue estar en el intensivo, pero su meta es clara: vencer el cáncer.

El caso de la pequeña tiene un obstáculo extra: el cromosoma Filadelfia, que complica el avance de la quimioterapia.

“Es un cromosoma que  se pasó  a otro y no deja que la quimio avance”, precisa su madre.

“Es bien valiente y siempre trato la manera de mantenerla alegre. Aún en el intensivo se reía. Así me dicen, que si se mantiene alegre va a estar mejor”, agrega.

Tratamiento

  • La Unop ha atendido a miles de niños y es uno de los proyectos más exitosos de su tipo, pese a la limitación de recursos.
  • El 75%  de niños con cáncer logra sobrevivir con tratamiento adecuado, según estadísticas de la fundación Ayúdame a Vivir, que contribuye al sostenimiento de la Unop.
  • La quimioterapia es un tratamiento que busca destruir las células cancerosas. Los efectos secundarios más comunes son  vómitos y diarreas.
  • También la  caída del cabello, pérdida de glóbulos rojos y más vulnerabilidad a otras enfermedades, por la baja de  defensas.
  • Según la Organización Mundial de la Salud, 120 de cada millón de niños desarrollan cáncer.
  • Dependiendo del tratamiento, los niños reciben de una a tres veces a tratamiento.
  • El valor  promedio de un tratamiento es de Q450 mil, alrededor de Q45 mil al mes. Actualmente están a la venta boletos de la rifa Ayúdame a Vivir.