Comunitario

Mujer pasa 50 minutos de agonía en hospital

El 17 de junio último por la mañana, Juana Tut, de 79 años, murió en el Hospital Roosevelt, a causa de una hemorragia cerebral producida por  una crisis hipertensiva que no fue tratada en forma adecuada e inmediata.

Por Carlos Álvarez

La noche anterior a su deceso, sus familiares la llevaron al Hospital General San Juan de Dios con la esperanza de que le brindaran atención médica; sin embargo, lo único que encontraron fue indiferencia y apatía.

Un día antes, la Asamblea Permanente de Médicos de ese nosocomio decidió suspender servicios, debido al desabastecimiento de medicinas  y para   ejercer presión a fin de  que las autoridades de Salud Pública agilizaran los pagos a proveedores.

Historia

Prensa Libre tuvo acceso a los videos de vigilancia de la sala de urgencias del San Juan de Dios, los cuales permiten comprobar que “los protocolos para la recepción de un enfermo grave fueron obviados”, según la opinión de  médicos guatemaltecos.





El calvario de Tut y su familia comenzó a las 19.13 horas. Con el apoyo de un vecino  llegó al hospital, en un vehículo particular. Desde su ingreso al área de parqueo de la emergencia es evidente la indiferencia del personal.

La falta de atención es tal que sus familiares ingresan en la sala de emergencia a buscar una camilla y ellos mismos bajan del automóvil a la enferma y la colocan en ella.

La camilla donde se encuentra Tut es colocada a pocos metros de la entrada de la emergencia. Por momentos es acompañada por sus familiares, quienes buscan que sea atendida.

A las 19.18 horas, la paciente sufre una crisis. Sus familiares tratan de asistirla y es hasta entonces que un médico se acerca. Antes de ello, cinco facultativos  de turno pasan frente a ella y no hacen nada por atenderla.

Minutos después un médico le toma la presión a Tut y al terminar les indica a los familiares de esta que no es posible atenderla por falta de insumos  y que deben llevarla al Hospital Roosevelt. Nadie en el área presta ayuda para que se haga el traslado.

Desde ese momento sus  familiares buscan la manera de trasladarla, pero por falta de recursos y de  cooperación de los  bomberos no logran   hacerlo sino  hasta las 20.03 horas. Tut falleció a las 6 horas del día siguiente, en el Roosevelt.

Acciones

Por este caso, el ministro de Salud, Luis Monterroso, interpuso una denuncia en el Ministerio Público (MP) en contra del director, la junta directiva de médicos y la  asamblea de médicos del Hospital  San Juan de Dios, por homicidio culposo, incumplimiento de deberes y abuso de autoridad.

Monterroso explicó que el protocolo de atención de la emergencia no se cumplió.

Incluso señaló que si bien no se contaba con el medicamento primario para tratar la crisis hipertensiva  en ese momento, los registros de medicamentos del hospital de ese día muestran que sí había tres   sustitutos que pueden ser prescritos, según protocolos internacionales.

El MP informó que la Fiscalía de Delitos contra la Vida está a cargo de la investigación.





Testimonio: “Hora eterna”

Un hijo de Juana Tut aceptó conversar con Prensa Libre y dio su testimonio de lo que vivió ese día y el tiempo que permaneció junto a su madre en el hospital, lo cual calificó de “una hora eterna”.

“Yo llevaba a  mi mamá grave. Por los escasos recursos que uno tiene no visita un lugar privado para que lo atiendan”, afirmó.

Refirió que mientras estuvo en el hospital pidió a varios  médicos  que vieran a su madre. Cuando al fin  se acercó uno a examinarla  le dijo que no podían atenderla porque no tenían medicamentos y que debía trasladarla.

Pese a que suplicó  a médicos   y   bomberos  que lo ayudaran con el traslado, no tuvo suerte y debió llevarla en un vehículo particular, con lo que, indicó, perdió “tiempo valioso”.

“No sé cuál es su pensar —médicos— cuando actúan de esta manera. No sé sí anticipadamente miden las consecuencias de sus actos, el daño que pueden causar con todo esto”, dijo entre lágrimas. Agregó que los días sin su mamá han sido un calvario.

“Sé que los doctores  hacen un juramento para tratar de salvar vidas. Creo que ahí faltaron a un principio o quizás se equivocaron de profesión”, criticó.