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País tiene más riesgo ante sismos que hace 20 años

Hace 41 años el país despertó severamente golpeado por un terremoto de 7.5 grados de magnitud, el poderoso sismo tuvo su epicentro en Los Amates, Izabal, precisamente en la parte oriental de la Falla de Motagua.

Por Carlos Álvarez

Las construcciones de block mayores a tres niveles tienen alta vulnerabilidad ante los sismos fuertes. (Foto Prensa Libre: Édgar René Saez)
Las construcciones de block mayores a tres niveles tienen alta vulnerabilidad ante los sismos fuertes. (Foto Prensa Libre: Édgar René Saez)

El sismo duró 39 segundos pero fue suficiente para matar a unas 23 mil personas y dejar heridas a otras 77 mil.

Los datos oficiales aseguran que más de 250 mil  casas fueron destruidas y alrededor de 1.2 millones de personas quedaron sin hogar.

Héctor Monzón Despang, de la Asociación Guatemalteca de Ingeniería, Estructural y Sismica (Agies), explicó que debido al tipo de construcción que se utilizaba mayoritariamente en ese momento (mampostería de adobe) el país era altamente vulnerable a los eventos sísmicos y esa fue la razón de porque el movimiento telúrico causó tando daño ese día.

Regresa  vulnerabilidad

Monzón Despang explica que a partir de ese catastrófico evento las personas comienzan a utilizar block para la construcción de sus hogares.

Este fenómeno permitió que durante las décadas de 1980 y 1990 el país tuviera una vulnerabilidad baja a los sismos debido a que las construcciones eran las adecuadas.

Pero a partir del año 2000 comienza a existir un “abuso” del block y la vulnerabilidad comienza a subir hasta llegar a una alta vulnerabilidad a partir de la década de 2010.

El experto explica que el abuso del block consiste en realizar construcciones que son mayores a tres niveles debido a que este material ya no es apto para realizar construcciones de ese tipo en las cuales se deben utilizar otras técnicas de construcción.

Monzón Despang asegura que durante las décadas del 80 y 90 las construcciones fueron en el orden de uno y dos niveles en casi todo el territorio nacional pero existe un auge de construcciones mayores a tres niveles a partir del año 2000.

Más riesgos

Aunado a ese factor de vulnerabilidad hay que agregar otros dos, el primero que comienzan a construirse en las áreas de influencia de los ríos, lo que representa un aumento de la vulnerabilidad.

Y segundo existe un “boom” de los asentamientos humanos, que si bien muchas viviendas son construidas con block el área las hace especialmente vulnerables a sismos y deslizamientos.

Estas tres razones hacen que Guatemala, en este momento, tengan una vulnerabilidad ante los eventos sísmicos similar a la que se tenía en 1976.

Luis Álvarez, del Instituto del Cemento y del Concreto de Guatemala, (ICCG) explica que debido a la composición de los bloks en Guatemala estos son aptos para estructuras no mayores de tres niveles.

Álvarez informó que trabajan en una iniciativa de ley que quieren presentar al Congreso junto a la Usac para regular las construcciones y buscar bajar nuevamente la vulnerabilidad que tiene el país.

Andrés Casasola, director de Mitigación de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), confirmó la información de Monzón Despang.

Agregó que hay otros aspectos a tomar en cuenta como por ejemplo que los edificios que soportaron el terremoto pero que no recibieron mantenimiento ni reparaciones están “muy vulnerables” a eventos sísmicos fuertes.



Mapa de los sismos registrados en el 2016 por el Insivumeh. (Foto Prensa Libre: Insivumeh)
Mapa de los sismos registrados en el 2016 por el Insivumeh. (Foto Prensa Libre: Insivumeh)


País sísmico

Robín Yani, sismólogo del Instituto Nacional Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), explicó que en el año 2016 la red sísmica nacional registró 903 sismos, un promedio de 2.4 temblores al día.

De esos sismos el más fuerte tuvo una magnitud de 5.9 grados y ocurrió el 25 de abril en las costas del pacifico guatemalteco.

Únicamente 15 sismos fueron iguales o superiores a los 5 grados, lo que significa el 0.24 por ciento de los temblores del año, los demás tiene magnitudes desde 1.9 hasta 4.9 grados.

La mayoría de esos sismos ocurrieron en la zona sur del país, pues en las costas del Pacífico se ubica la zona de convergencia donde las placas tectónicas Cocos y Caribe se unen y provocan la cadena volcánica y por lo tanto una alta concentración de sismos.