Comunitario

Guatemala avanza en procedimientos médicos

Aunque algunos tratamientos tienen décadas de existir, es ahora cuando se practican en el país.

Por Andrea Orozco

En Guatemala hay nuevos métodos de diagnóstico y tratamiento, llegaron al país con décadas de atraso. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
En Guatemala hay nuevos métodos de diagnóstico y tratamiento, llegaron al país con décadas de atraso. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

En el país hay nuevos procedimientos médicos que intentan prevenir enfermedades o que el tratamiento sea más efectivo. Esto se considera un avance para Guatemala, aunque algunas de estas novedades tengan hasta 40 años de efectuarse en otras partes del mundo.

El tamizaje neonatal y la neurocirugía endovascular son dos de los nuevos métodos que se realizan en el país, aunque estos están disponibles solo en el sector privado.

En la Clínica de Enfermedades Infecciosas del Hospital Roosevelt, así como en el laboratorio de la Asociación de Salud Integral, se efectúan pruebas que pueden determinar el problema que aqueja al paciente, para poder entregar el medicamento preciso, si este se ofrece a pacientes del sistema público de salud.

El poco conocimiento de la población acerca de los avances y los bajos ingresos económicos son factores determinantes para el acceso de los guatemaltecos a estos nuevos métodos, especialmente si el servicio solo se ofrece en clínicas u hospitales privados.

Aunque el costo de un examen avanzado pareciera oneroso, los expertos coinciden en que la prevención es menos costosa que un tratamiento.

Retraso tecnológico

El poco acceso a la tecnología en Guatemala es una de las causas por la que celebramos, décadas después, avances médicos que se han desarrollado en otros países, según el médico Arturo Sánchez López, encargado del área de Salud y Seguridad Social del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos.

El profesional cuestiona que, a pesar de que existe un Consejo de Ciencia y Tecnología, este trabaja con limitaciones por falta de presupuesto y que las oportunidades para que médicos investiguen y traigan tecnología de otros países son muy limitadas.

“Hay algunos investigadores que con recursos propios van a profesionalizarse al extranjero, pero cuando regresan al país no encuentran el apoyo, pues por falta de visión de las autoridades y presupuestos pobres no se invierte en tecnología de punta para la salud”, critica el médico.

Un ejemplo del atraso en tecnología e investigación de la salud, según el experto, es la realización de resonancia magnética, la cual en otros países “ya no es nada”, pero en Guatemala no se efectúa este examen en los hospitales públicos y se envía al paciente a la iniciativa privada.

El médico lamenta que en el sector público nacional se trabaje “de forma rudimentaria” y esto afecta al paciente, pues no tiene acceso a un modelo de salud moderno, a medios de diagnóstico y a tratamientos que mejoren su calidad de vida.

“Muchos guatemaltecos mueren sin diagnóstico, y otros que sí lo obtienen es tan caro y poco accesible que no pueden cubrirlo. Estamos frente a un sistema de salud atrasado, en caos, desfinanciado y que no alcanza los mínimos estándares internacionales”, comenta Sánchez López.

Médicos capaces

El decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Carlos, Mario Herrera Castellanos, afirma que los médicos guatemaltecos tienen los conocimientos necesarios para implementar tecnología de punta, pero el precario sistema público de Salud no lo permite.

Herrera Castellanos considera que la medicina “está privatizada” en el país debido a la falta de recursos que afectan al sistema público, el cual no alcanza los niveles de desarrollo de otros países también en vías de desarrollo.

Como ejemplo de ese atraso, el médico señala el tamizaje neonatal, el cual es obligado en otros países, mientras que en Guatemala esto solo se encuentra en el sector privado.

Según Herrera Castellanos, lo que sucede con la medicina también ocurre en educación: hay gran dificultad para tecnificarse.





Detectan virus específicos

Establecer cuál es el mal específico que afecta al paciente, para dar el tratamiento adecuado, es un logro en el laboratorio y la Clínica de Enfermedades Infecciosas del Hospital Roosevelt, donde se utiliza la bilogía molecular para detectar comportamiento y material genético de los microorganismos.

El jefe de esa clínica, Carlos Mejía, explica que antes de ese logro el paciente solo se diagnosticaba por sospecha con base en sus síntomas, por lo que el tratamiento ofrecido podía no ser.

Antes de contar con las  pruebas PCR-RT, cuyo resultado se obtiene en un día, para determinar el tipo de virus que afectaba al paciente se  enviaban las muestras al extranjero, por lo que la espera para el diagnóstico era de entre dos y tres semanas.

En el Hospital Roosevelt ya se han hecho diagnósticos también de bacterias, como la  legionela, cuyos síntomas son parecidos al de una neumonía y que nunca se había detectado en el país.

Según Mejía, se hizo un análisis del gasto en esas pruebas en contraste con el dinero que se requiere un tratamiento sin certeza. “Las pruebas cuestan entre Q400 y Q500, pero un día en el intensivo del hospital requiere una inversión de entre Q4 mil y Q5 mil”,  ejemplifica el infectólogo.

En el hospital se brinda ese servicio sin cobrar  a todos los pacientes, ya que los costos son absorbidos por el presupuesto.




Con tecnología en laboratorios de  microbiología se pueden detectar los virus que afectan a pacientes. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Con tecnología en laboratorios de microbiología se pueden detectar los virus que afectan a pacientes. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)


Tratamiento endovascular

El infarto cerebral, conocido comúnmente como derrame, puede tratarse a través de una cirugía endovascular, la cual se debe realizar en las primeras 12 horas del evento para reducir la posibilidad de que el paciente tenga secuelas, como inmovilidad en la mitad del cuerpo.

El procedimiento, mínimamente invasivo y que en promedio tarda tres horas se utiliza también para tratar otros problemas neurológicos y tiene    hasta cuatro décadas de practicarse en países como Argentina y Estados Unidos,  pero en Guatemala comenzó en noviembre del 2016. Ya se han hecho siete cirugías.

El neurólogo Cristóbal Salgado explica que en el sistema público de Salud el infarto cerebral no se corrige con cirugía, por lo que los pacientes deben soportar las secuelas del padecimiento.

El profesional explica que  el paciente que se somete a la cirugía endovascular pasa menos tiempo en el hospital —el promedio es de tres días— y tiene menos  probabilidades de padecer infecciones o morir, pues el cráneo no se abre y no hay exposición cerebral.

La obesidad, el sedentarismo, fumar o tener algún padecimiento crónico elevan la probabilidad de padecer un infarto cerebral. El servicio solo se ofrece en NeuroURC.

Oportunidad  de vivir

La detección de infecciones por hongos en pacientes con VIH es posible solo en Guatemala gracias al trabajo de la Asociación de Salud Integral, cuyos miembros centraron su interés en diagnosticar  más allá de la tuberculosis.

La directora de la Unidad de Investigación y Desarrollo de la asociación, Blanca Samayoa, explica que por la geografía del país, los pacientes inmunodeprimidos están expuestos a las infecciones como criptococosis, coccidioidomicosis y la histoplasmosis. Esta última  da un tiempo de vida de 15 días después de la infección, pero través de la detección temprana de la infección fúngica, el paciente tiene oportunidad de recibir atención integral y mejorar su calidad de vida.

Esta novedad científica llevó a la creación de la FungiRed, una comunidad en línea para capacitación, atención médica, diagnóstico y tratamiento de las infecciones con hongos.

A través de esta red, única en el mundo, médicos de la provincia pueden solicitar análisis de muestras para determinar el tipo de infección que afecta al paciente con VIH. Antes, el personal de la clínica de atención se capacita en el manejo de muestras para enviarlas al laboratorio en la capital.

El proyecto es posible gracias al apoyo del Fondo de Acción Global para las Infecciones Fúngicas, entre otros. En el futuro, se podría tratar a otros tipos de pacientes, pues no solo los que padecen VIH están expuestos a esas infecciones.