Comunitario

Velan en Palencia a víctimas de bombazo

El dolor, la ausencia de la figura paterna y la responsabilidad de llevar a cargo el hogar son algunas de las secuelas que marcan a dos familias que perdieron a un ser querido en el ataque con explosivo contra un bus de San José Pinula.

Por Geldi Muñoz Palala

Pablo Hernández Rodas fue velado este martes en Palencia. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)
Pablo Hernández Rodas fue velado este martes en Palencia. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)

Miguel Ángel López López, de 27 años, era padre de tres niños —Ángel Danilo, 1; Deivin Gabriel, 3; y Anthony Josué, 7—.

Hilda Véliz, esposa de López López, comentó que su cónyuge la llamó el sábado pasado para decirle que el domingo saldría temprano de San José Pinula rumbo a su casa, en Sansur, y que pasaría a Palencia a comprar un pastel para celebrar el primer año de su hijo menor.

Comentó que su esposo trabajaba hacía dos meses como cargador de café, porque no logró la cosecha de maíz y frijol por falta de lluvia.

Agregó que López López se quería regresar, porque debía cargar sacos de hasta 200 libras, lo que le afectaba una hernia, pero hacía el esfuerzo porque ganaba más.

“Dijo que quería luchar para conseguirle a sus hijos en dónde vivir. Al nene grande le dijo que si ganaba el año, le iba a dar una bicicleta”, recordó.

Véliz refirió que no será fácil para ella sobrellevar la carga económica de sus tres hijos, pero deberá luchar por ellos.

Juana López, madre de la víctima, expresó: “Es doloroso, porque no es nomás lo que nos ha sucedido. Era un buen hijo”.

Félix López, padre de López López, pidió “que hagan justicia, porque matan a hombres que vienen de ganarse la vida”.

Esta familia estuvo a punto de perder a dos miembros más, ya que en el bus estaban otros dos hermanos: Marco Tulio López, quien se quemó manos y rostro, y Álvaro, quien bajó a comprar un regalo y al regresar encontró el bus envuelto en humo.

Identifican a fallecido

Pablo de Jesús Hernández Rodas, de 68 años, fue la primera víctima del bombazo en el bus pero no se sabía su identidad.

Hernández Rodas fue reconocido ayer mediante identificación de huellas dactilares con la cédula de vecindad y el carné del seguro social que sus sobrinos presentaron en el Instituto Nacional de Ciencias Forenses de Guatemala.

Juan José Hernández, sobrino de la víctima, narró que Hernández Rodas trabajaba como guardián en San José Pinula, y esperaban que regresara a Palencia el domingo, como a las 10 horas; pero nunca llegó.

“Como no venía, comenzamos a llamarlo, y no contestaba; no sabíamos lo que había ocurrido. Cuando nos enteramos, empezamos a buscarlo. Fuimos al trabajo, y nos dijeron que había salido a las 7 de la mañana”, comentó.

Acudieron a los hospitales de la capital y al Seguro Social, para ver si se encontraba entre las víctimas.

Hernández Rodas nunca tuvo hijos, pero para sus sobrinos fue como un padre.

Rosa Hernández, cuñada de la víctima, señaló que él no merecía morir así, porque era un hombre trabajador, sin vicios. Agregó que su pariente tramitaba su jubilación.

Ambas víctimas serán inhumadas hoy.



Miguel Ángel López Lopez, segunda víctima de la bomba que explotó en un bus en San José Pínula es velado en la casa de su familia en Sansur, Palencia. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec) Fotograf’a: Paulo Raquec
Miguel Ángel López Lopez, segunda víctima de la bomba que explotó en un bus en San José Pínula es velado en la casa de su familia en Sansur, Palencia. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec) Fotograf’a: Paulo Raquec