Comunitario

Los gritos de auxilio de Virgen de la Asunción

La tragedia en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción fue anunciada, advertida y detallada en cada una de las denuncias tomadas y verificadas por la PDH entre 2013 y 2016. La falta de soluciones integrales terminó con 41 niñas muertas durante un incendio, el 8 de marzo.

Por Alex Fernando Rojas / Guatemala

Desde 2013 la PDH recogió las denuncias de abusos cometidos a los niños, niñas y adolescentes en el Hogar Seguro. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Desde 2013 la PDH recogió las denuncias de abusos cometidos a los niños, niñas y adolescentes en el Hogar Seguro. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), emitió una resolución  el 12 de marzo para otorgar medidas cautelares a favor de los niños, niñas y adolescentes de Virgen de la Asunción, una semana después del fatal siniestro.

Un total 41 niñas perdieron la vida el 8 de marzo, el Hogar está en proceso de cierre y los niños, niñas y adolescentes fueron reacomodados o entregados a sus familias, bajo criterios sin revelar por las autoridades.

La trágica historia del Hogar Seguro Virgen de la  Asunción no comenzó y terminó ese día, abrió sus puertas en 2010 y tan solo tres años después la PDH ya resolvía que el lugar violentaba el Derecho Humano a la Dignidad, Seguridad e Integridad de la Niñez y Adolescencia.

El origen del incendio del 8 de marzo es incierto, sin embargo informes de la PDH confirman que el fuego era otra de las medidas desesperadas que utilizaban las niñas, niños y adolescentes de Virgen de la Asunción para llamar la atención, cuando el nivel de frustración llegaba al límite.





Tierra de nadie

Al tercer año de operaciones, el Hogar Seguro Virgen de la Asunción ya era inoperante. El 26 de abril de 2013 trasciende la agresión sexual a una niña, por cinco adolescentes que compartían espacio en uno de los módulos.

La PDH conoció el caso y la adolescente agredida fue atendida en el área psicológica del Hogar Seguro y trasladada al Ministerio Público, para presentar la denuncia.

El 30 de agosto, por orden del Juez de la Niñez y Adolescencia de Chimaltenango, la niña agredida fue reingresada al Hogar Seguro.  La PDH se presentó 18 días después y las condiciones de la menor no eran las ideales, había empeorado todo.

La menor en dos semanas había intentado escapar varias veces y cada intento fue frustrado. Según el informe de la PDH en ese entonces, la niña tiene problemas emocionales y varias heridas en los brazos, como aparentes signos de suicidio.

El 16 de agosto de 2013 se escapó un grupo de 10 adolescentes del Hogar Virgen de la Asunción, solo cuatro retornaron.

Cuatro días después, el 20 de agosto, la PDH fue convocada por las autoridades de Virgen de la Asunción por una fuga masiva. Se habían escapado 20 adolescentes y la Policía Nacional Civil logró ubicar y retornar a 14.

Cuando la calma retornó al centro ese día y se disuadió a las niñas de escapar, un incendio se desató en uno de los módulos, en el de las niñas madres. Intervinieron los bomberos y personal de la Procuraduría General de la Nación para retomar el control, según el acta de la PDH.

El sábado 19 de octubre de 2013 dos adolescentes, de 14 y 15 años, perdieron la compostura y comenzaron a quebrar vidrios y generando un clima poco seguro para el resto de los niños. Las autoridades de turno decidieron encerrar a las dos niñas para que guardaran “un momento de reflexión”.

Las niñas fueron aisladas junto a una tercera que también guardaba su momento de “reflexión” en la misma área, 10 minutos después la tercera joven fue encontrada muerta, estrangulada con una bufanda.

Al final del 2013 la PDH constató la existencia de una situación de hacinamiento, falta de recursos humanos y la ausencia de planes para abordar emergencias.

Persistía “(…) una visión mediante la cual se criminaliza y castiga a la población que permanece en esos hogares, lo que da como resultado que el Hogar (…) sea un espacio inoperante, que no responde al principio de protección (…)”.

En 2014 la Defensoría de Personas Víctimas de Trata visita el Hogar Seguro y confirma que no han mejorado las condiciones del centro respecto al año anterior.





Huyendo del infierno

Entre mayo y octubre de 2016 se reportaron 49 intentos de fuga. La PDH advierte que “(…) no puede descartarse que haya vínculos con trata de personas en la modalidad sexual y  reclutamiento forzoso”.

El 15 de mayo de 2016 hubo una fuga. Astrid –nombre ficticio-- distrajo al policía y así logró que algunas compañeras lograran escapar.

Astrid no escapó ese día, lo hizo semanas después junto a dos compañeros. Fueron detenidas en Sololá, a donde llegaron a buscar a la mamá de una de ellas.

El 10 de octubre salieron del Hogar Seguro nueve niñas, un policía les dejó abierto el portón y les dio una hora para que escaparan. Astrid de nuevo salió y llegó a Esquipulas, a poner una vela al Cristo Negro, para su mamá que guarda prisión por extorsión.

En noviembre de 2016 la PDH a través de una inspección determinó que existía una situación de hacinamiento en el Hogar, donde se tenía una capacidad para 400 personas y se registraban 800, además de 340 personas que trabajaban en distintos turnos.

Los relatos de quienes estuvieron en el Hogar Seguro coinciden en algo: es un infierno y sin ninguna ley más que la del más fuerte.

“Cuando ingresé lo primero que me quitaron fue mi ropa, me dejaron desnuda, no tenía nada (…) los deltas –policías—son bien abusivos porque llegan a pegarnos, nos patean, nos jalan el pelo, pero a veces se cansaban de nosotros y nos dejaban ir”, relató a Prensa Libre una joven, fugada en 2016 del Hogar.

Recuerda: “Nomás ingresé me pegaron, tuve que aprender a defenderme, allí se entra de todo, hay cocaína, marihuana, teléfonos, dinero… cualquier cosa es pelea, si usted me cae mal yo le pego, si usted tiene zapatos bonitos yo le pego, se los quito y me los pongo”.

Existía falta de coordinación interinstitucional y protocolos para garantizar la seguridad de los niños, niñas y adolescentes, así como del personal que les presta atención directa. No se habían tomado medidas para evitar nuevas fugas.

Personal de seguridad insuficiente, con solo dos agentes de la Policía Nacional Civil y dos guardias de seguridad privada para todo el hogar, todos hombres.

La PDH registró indicios de presuntos maltratos hacia los niños, niñas y adolescentes por parte de los “monitores”.

La PDH seguía insistiendo en que existía la posibilidad de que existiera reclutamiento de niños, niñas y adolescentes para “actividades delictivas con fines de trata”.