Comunitario

Doña Blanca, uno de los rostros del dolor que vive San Miguel Los Lotes

Blanca Reyes pasó la noche angustiada y sin poder dormir. El alud provocado por la erupción del Volcán de Fuego destruyó su casa y acabó con la vida de amigos y familiares que vivían junto a ella en la aldea de San Miguel Los Lotes, Escuintla.

Por Javier Lainfiesta y Carlos Hernández

En medio del dolor, doña Blanca y sus pequeñas hijas permanecen en el albergue municipal.
En medio del dolor, doña Blanca y sus pequeñas hijas permanecen en el albergue municipal.

La mujer mira las fotografías publicadas en los diferentes periódicos y llora. “Ellos eran mis vecinos”, dice mientras señala una imagen en la que se ven dos cuerpos cubiertos de ceniza y lodo. La aldea fue completamente arrasada por el material volcánico.

En el albergue que fue habilitado en el salón municipal de Escuintla, Reyes y el resto de sobrevivientes de su comunidad están a salvo, pero no en paz. Buscan desesperadamente a sus familiares desaparecidos.

La comunidad de San Miguel Los Lotes fue sorprendida por los flujos de lava. Aunque para ellos no era extraña la actividad volcánica y las erupciones, la del domingo fue especialmente fuerte y prolongada. La rapidez con la que bajaban los sedimentos calientes y gases tóxicos hizo imposible que la mayoría pobladores huyera.

“Nosotros nos salvamos porque estábamos visitando a unos familiares que vivían en una casa que estaba al lado de la carretera, por eso pudimos salir y correr”, cuenta  Reyes. “Mis sobrinas que estaban en nuestra casa, que quedaba más adentros del callejón, no pudieron salir a tiempo”, explica sin poder contener las lágrimas.

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Salieron con vida, pero perdieron su casa y todas sus pertenencias. “Quedó como una playa, totalmente cubierta por arena”, dice la mujer.

Reyes considera que la actuación de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) fue deficiente y que no les advirtieron de la magnitud del peligro en el que se encontraban. “En anteriores ocasiones si nos avisaban, pero ayer no nos decían nada”, cuenta.

José Luis Camposeco y Soila Margarita Méndez, líderes comunitarios de la Aldea La Trinidad, que también resultó afectada por la erupción, relatan que al percatarse de la situación en San Miguel Los Lotes iniciaron los protocolos de prevención.

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La comunidad siguió un plan de evacuación que ya tenían establecido y que incluso habían ensayado hace unas semana, pero fue hasta la media noche cuando lograron convencer a los últimos habitantes para que dejaran sus viviendas.

Sin embargo, un grupo de entre 50 y 60 hombres de la comunidad, cuenta Camposeco, se quedaron en la zona cuidando las casas para evitar que estas vayan a ser saqueadas.

El flujo de lava no afectó las construciones de La Trinidad ni tampoco provocó ninguna muerte en su comunidad, no obstante, las cenizas destruyeron sus cultivos de café y las pérdidas son incalculables.

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Necesidades

En el albergue habilitado en el Salón Municipal, permanecen unas 600 personas provenientes de las aldeas de La Trinidad, El Rodeo, Sabana Grande, La Reina y San Miguel Los Lotes. Hay por lo menos cien niños y 35 personas de la tercera edad.

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Al lugar han llegado diferentes donativos entre estos alimentos, no obstante, de acuerdo a Corina de la Rosa, encargada del recinto, hace falta especialmente medicamentos y productos para niños y adultos mayores.

Las afecciones que más se presentan son diarrea, presión alta, alergias, quemaduras leves y problemas respiratorios.

Además requieren más pañales y formula de lecha para bebés.

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