Decisión Libre 2015

El 88% desaprueba a Otto Pérez Molina

En dos años y medio, la aprobación del presidente Otto Pérez Molina cayó a un 12% según los datos de la Encuesta Libre, lo cual es un dramático derrumbe desde el 79% de aprobación que tenía en enero de 2013 cuando cumplía su primer año de gobierno y se efectuó un estudio similar.

Por Gustavo Montenegro

El Presidente Otto Pérez Molina vive sus horas más bajas desde que asumió el poder.
El Presidente Otto Pérez Molina vive sus horas más bajas desde que asumió el poder.

El desgaste de la figura presidencial es una constante a lo largo de los últimos gobiernos, pero en el caso de Pérez supera los niveles que tuvo en su último año de gobierno Alfonso Portillo, en el gobierno del extinto Frente Republicano Guatemalteco, quien en la encuesta de Prensa Libre, de inicios 2003, salió reprobado por el 86% de encuestados, con lo cual se le señalaba como el peor presidente del período democrático.

Como punto de comparación también cabe señalar que su sucesor, Oscar Berger, en el tercer año tenía la reprobación del 64% y Álvaro Colom, del 55%.

El desplome

El destape de casos de corrupción protagonizados por funcionarios de gobierno y específicamente dos exsecretarios presidenciales y el secretario de la entonces vicepresidenta Roxana Baldetti fueron sin duda las explosiones que derrumbaron la imagen del presidente Pérez Molina a ojos de la población.





De hecho, hasta la primera Encuesta Libre de este año, publicada en mayo, el mandatario mantenía aún a un 37% de la población que expresaba confianza hacia él.  Este número ya era una baja considerable respecto de enero de 2014, a mitad del período de gobierno, cuando la confianza se mantenía en 64%, es decir un 36% de desaprobación.

Para el 4 de mayo, cuando el presidente tenía aún 37% de aprobación, ya se había hecho público el escándalo de la estructura de defraudación aduanal La Línea (16 de julio), encabezada por Juan Carlos Monzón, ex secretario vicepresidencial aún prófugo, pero  aún era muy reciente el momento político como para tener un fuerte impacto en la opinión pública. La primera manifestación ciudadana, pacífica y espontánea, ocurre el 25 de abril cuando se hacían las últimas entrevistas de aquella encuesta.

Dos meses después, la aprobación del presidente cae un 25% más hasta el actual 12%.

La aprobación de la exvicepresidenta, Roxana Baldetti, quien renunció el 8 de mayo recién pasado, también fue medida en el estudio de ProDatos. En su caso la desaprobación es de 92.



Roxana Baldetti renunció a la vicepresidencia de la república el 8 de mayo del presente año.
Roxana Baldetti renunció a la vicepresidencia de la república el 8 de mayo del presente año.


Evaluación del gobierno en general

Aunque los guatemaltecos distinguen perfectamente entre la evaluación del Presidente y del gobierno en general, la calificación no mejora mucho: el 85% de encuestados desaprueba la administración del Partido Patriota.

Si este resultado se evalúa por sectores, en el área rural la aprobación del gobierno es de 17% mientras que en la capital solo es de 10% y de 15% en el interior urbano, lo cual es atribuible a que el impacto de las protestas sabatinas contra la corrupción se ha centrado en el área metropolitana y en cabeceras departamentales.





En todos los casos, el desgaste ha sido pronunciado a partir de 2013, pero con mayor énfasis de mayo a la fecha.

Sin duda, la constante crisis hospitalaria y los niveles de inseguridad han golpeado la credibilidad del gobierno, pero los casos que hundieron la confianza pública han sido los escándalos por la contratación anómala de la firma Pisa, por parte del IGSS, para atender a pacientes renales: la mala atención ha causado la muerte de 18 pacientes hasta la fecha.

El principal señalado en este caso es Juan de Dios Rodríguez, presidente del IGSS y exsecretario privado de Pérez Molina.

Por aparte, el 9 de julio, fue capturado Gustavo Martínez,  exsecretario general y yerno de Otto Pérez Molina, señalado por tráfico de influencias, específicamente a favor de la empresa generadora Jaguar Energy, a cuyos personeros habría conseguido agendar citas con el mandatario y habría intervenido para la liberación anómala de unos obreros chinos.