Justicia

Estructuras tienen control del SP

Al menos cuatro grupos criminales controlan los centros carcelarios a cargo del Sistema Penitenciario (SP) del país, de acuerdo con fuentes consultadas y testimonios de reos que han cumplido condena y recuperado la libertad.

Por Geldi Muñoz Palala

Las cárceles a cargo del Sistema Penitenciario estarían controladas por cuatro grupos de criminales. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Las cárceles a cargo del Sistema Penitenciario estarían controladas por cuatro grupos de criminales. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Esos grupos no solo extorsionan a los mismos privados de libertad, sino a la población libre, con lo que logran enriquecerse de manera ilícita sin que las autoridades puedan ponerles freno.

Lizardo Acuña, analista del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos, señaló que el descontrol de los reclusorios es un secreto a voces, y es urgente que las autoridades del SP los recuperen para poder detener las acciones de esas redes, que son lideradas por los mismos reos.

Acuña agregó que en la actualidad, el control de las cárceles lo tienen los guardias del SP, pero quienes realmente dirigen son la Mara Salvatrucha, Barrio 18, los paisas y la red vinculada con Byron Lima, en Pavoncito.

Zoel Franco, del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales de Guatemala, refirió que dentro del grupo de paisas hay diferentes organizaciones que controlan los presidios, lo cual demuestra que los delitos no solo son cometidos por pandilleros.

Agregó que en ese grupo se encuentra Byron Lima, quien guarda prisión en la cárcel de Fraijanes 1, por la muerte del obispo Juan Gerardi, ocurrida en abril de 1998.

“Por ejemplo, en Fraijanes 1 están los de la pandilla 18, separados del resto de población. Allí se manejan grupos de poder. En Fraijanes 2 están los de la Mara Salvatrucha, entonces no tienen contacto directo con el resto, pero a lo interno de su sector tienen ese tipo de control, pero no trascienden más allá, excepto lo que se ha comprobado y las investigaciones que han sido claras del Ministerio Público, de que también extorsionan”, dijo Franco.

Agregó: “No son solo ellos. Hay que romper el mito porque eso no permite hacer la investigación de que solo los pandilleros extorsionan; también los narcotraficantes lo hacen, porque les permiten tener el control de determinado territorio”.

De acuerdo con Franco, esta separación de grupos en los reclusorios no permite que se den choques internos, pero fortalece a esas organizaciones.

“Una de las estructuras más fuertes que se han mencionado y que se conoce es la de Byron Lima, que no solo tiene poder adentro sino también ha demostrado, según las investigaciones que lo señalan, de que tiene vínculos afuera, que tiene contacto a lo interno en las mismas instituciones del Estado, Sistema Penitenciario, de la Policía Nacional Civil; tiene grupos de exterminio, de sicariato”, aseveró.

El analista añadió que “el famoso plan Pavo Real” que se llevó a cabo en la Granja Penal de Pavón el 25 de septiembre del 2006, para quitarles el poder a privados de libertad como narcotraficantes, solo fue una transición, donde se buscaba dejar al de Byron Lima como el grupo con más poder y control en el Sistema Penitenciario.

Aseguró que existen otros privados de libertad vinculados con secuestros, que manejan cierta estructura de poder, o grupos del narcotráfico y de militares privados de libertad.

Acuña refirió que en estas estructuras están involucrados los mismos guardias del SP, debido a un sistema corrupto que ha pasado a un enriquecimiento ilícito.

Resaltó que esas redes que tienen el control y un modo económico de vivir en el sistema carcelario se enriquecen a través del abuso y la limitación de los derechos que la Constitución Política de la República garantiza a los privados de libertad.